Partiendo de la base de que consagrar hoy en día un sonido como el Techno en su concepto más puro, es una ardua tarea, es mucho más fácil valorar el trabajo que se está realizando en Vortex. Dando de lado a los sonido más comerciales, y con una visión clara y constante, el sonido más underground volvió a triunfar en Industrial Copera.

¿No es extraño lo que comentamos verdad? España está “manchada” con la música comercial reinando en cada rincón, y si nos apuramos, dominada por los sonidos más fáciles del Tech-House. Es aquí donde toma importancia un evento como Vortex y toda la gente que lo rodea. Una apuesta por el sonido mas puro y oscuro, inteligente y emocional, que tras su cuarta edición sigue consagrándose como el futuro. Una vez más, nuestra presencia no entraba a debate y desde principios de la noche nos ubicamos en el interior de Industrial Copera.

Los primeros compases de la noche corrieron a cargo de Kerem, artista del colectivo T-Label, colectivo que tiene parte de culpa de todo lo que está sucediendo en torno a Vortex. Su tarea era clara, dar forma a la noche, dar forma al sonido que predominaría. Con unos ritmos aún lentos, pausados y densos, Kerem consiguió crear una perfecta atmósfera como preludio a lo que acontecía.

Tomando las riendas de su compañero, CBLR, otorgó cuerpo a la noche. El cambio de intensidad se hizo claro en el sonido, era su oportunidad de demostrar lo que esconde su maleta, y bien que si lo hizo. El de T-Label empezó a despachar las turbulencias que las horas pedía, sonido oscuro, muy cerrado y propio, con precisas apariciones de la caja de ritmos, sin abusar de estas.

Sin duda el viaje musical por el que nos estaba llevando CBLR era de esos que te hacen evadirte de todo, de los que buscas un viernes por la noche, de los que te preparan para la realidad de un día a día, de los que rompen la monotonía, mientras tu mente sueña, imagina, un viaje de esos que solo el Techno puede llevarte. Mágico.

Llegados a este punto de inflexión, turno del artista invitado de la noche, Cleric. Tres horas tendría por delante semejante bicho, en las que en ningún momento titubeo. Con un inicio contundente, corpulento y cargado de ritmo marcó claramente su territorio, demostrando porque se está situando en lo alto del panorama. Si es cierto que a la mitad de su set bajo la intensidad de este, dando paso al estoque final. Pero llegados a este momento culminó con toda monotonía, sonido de altos vuelos, sin miramiento alguno desplegando ese Techno cargado de bombo, potente y preciso que tanto nos gusta, dejándonos algunas de las joyas recién horneadas como el “Unmarried old man – Introversión”. Cierre de los que cuesta olvidar y vuelta a casa con la sensación de haber vivido una noche mágica, una vez más.

Poco más que añadir, estas noches son para vivirlas, y aunque nos encante redactarlas, hay que estar allí. Sin más, si hay algo que podemos tener bien claro es que Vortex es Techno. El trabajo que está desarrollando tanto Industrial Copera como el colectivo T-Label en torno a tal evento es excelente, y ojalá dure por mucho, mucho tiempo. Volveremos muy pronto…