Si hay un colectivo en La Haya que está moviendo techno de calidad por la antigua capital de Holanda, a través de eventos potentes y propuestas sugerentes, ese es The Crave. Sus fundadores, no contentos con tan sólo desplegar un festival al año (ver crónica), están ampliando poco a poco su imperio musical para acercar el género de Detroit a un área del país un tanto escasa de escena underground, si la comparamos con Amsterdam o Rotterdam. Este mismo verano ya dieron un nuevo paso adelante con la celebración de The Crave Beach, una edición especial a orillas del mar del Norte, sobre la arena de la playa de Scheveningen (ver crónica). Ambas citas fueron toda una experiencia, como pueden comprobar a través de sendos reportajes.

En realidad, el equipo de promotores detrás del proyecto The Crave, no es otro que District25, en cuyo booking de artistas encontramos nombres tan relevantes como Van Anh, Lenson o Secunda, además de una enorme nómina de djs contratados a lo largo de su prolífera trayectoria: James Ruskin, Function, Perc, Rødhåd, Gary Beck, Lucy, Blawan, DVS1, Dax J, Óscar Mulero… por citar algunos. Por otro lado, este verano anunciaron la apertura de una nueva sala en su ciudad, Het Magazijn (el almacén), ubicada en pleno centro histórico, cerca de la estación central. Ellos mismos se encargan de su programa (eventos Club25) y de todo el trabajo de producción, dando como resultado un club de techno más que serio, el cual ya pisamos en una ocasión, dejándonos gratamente sorprendidos. Algún día os narraremos una de nuestras visitas, ya que repetiremos con toda seguridad, tan pronto como veamos un lineup atractivo.

The Crave Warehouse

Centrándonos ya en la fiesta que atendimos el pasado sábado 2 de diciembre, lo primero que habría que describir es el emplazamiento. Tras dos años de búsqueda y negociaciones, los chicos de District25 por fin han encontrado un espacio escénico adecuado para llevar a cabo festejos de cierta envergadura durante el letargo invernal. Se trata de una gran nave diáfana a dos aguas, de estructura metálica y buen aislamiento, consiguiendo un amplio cobijo con un aforo máximo que puede superar el millar de asistentes. Para esta opening party, The Crave Warehouse se armó con el soundsystem que sus técnicos montan siempre en sus eventos open air. Sin embargo, esta vez no sonó tan bien como aquellas.

Tras un paseo de media hora desde la estación Hollands Spoor, atravesando zonas portuarias e industriales, sería la una de la noche cuando conseguimos dar con el mencionado warehouse, situado junto al cementerio de Santa Bárbara. En seguida, comprobamos que todas las expectativas se hacían realidad, desde una afluencia de público masiva, hasta un montaje a la altura de las circunstancias. A la entrada, alquilamos una taquilla para dejar nuestros abrigos y, sin más dilación, comenzamos la batalla… eso sí, nos perdimos el warm up de Alienata, una joven pinchadiscos alemana que prometía un interesante opening. Otra vez será.

Deniro in The Crave Warehouse

Een van de magische momenten uit Deniro's killer set. Morgen onthullen we de line-up van The Crave Warehouse – NYE!

Posted by The Crave on Tuesday, December 5, 2017

El pabellón tiene una distribución bien sencilla. Servicios sanitarios gratuitos hacia los accesos, tres barras apropiadamente distanciadas para dar servicio desde diferentes puntos, evitando así largos desplazamientos, y la cabina y backstage al fondo. Allí se encontraba ya Deniro, jugando en casa, muy solicitado por estos lares. Sin embargo, el de Tape Records estuvo muy desafortunado durante su eterno set de tres horas. Por más que lo intentamos, nunca conseguimos conectar con el holandés, quien despachó un amplio espectro musical, tan variopinto como poco incisivo, de dudoso discurso, pobre en fundamentos y escaso de profundidad. El stage alternativo, demasiado sosegado y angosto, tampoco ofrecía una alternativa sólida a considerar, con su banda sonora de ritmos rotos en down-tempo.

Hasta aquí lo negativo. En cuanto el headliner tomó cartas en el asunto, se acabaron las medias tintas y la mediocridad. Nada menos que Surgeon, leyenda viva del techno; un castigo para nuestras caderas, pero una delicia para nuestros oídos. El británico desenvainó sus herramientas de cirujano para taladrarnos el cerebro, curándonos así de cualquier descontento anterior. Sus primeros bombos pesados consiguieron meternos rápidamente en sus bolsillos, se terminaron las bromas, para luego quedar totalmente entregados a su merced. Excelente elaboración de mezclas en todo momento, cirugía fina, demostrando una destreza y una determinación al alcance de muy pocos. El de Birmingham nos regaló un cierre espectacular, dejándonos muy buen sabor de boca y contando los días para volverlo a disfrutar.

The Crave Warehouse

Poco más que añadir, ya que fue una noche de electrónica muy acotada, con tan sólo un escenario de música de baile y una duración que nos supo a poco. El evento sólo se prolongó hasta las seis de la mañana, un horario que, tratándose de un almacén ubicado en un polígono industrial sin vecinos, creo que podría haber dado más de sí. No obstante, para ser su primera cita en su recién estrenado refugio, podemos hacer una valoración positiva de la nueva propuesta de The Crave. Por su parte, el público manifestó su indudable lealtad con la causa, respondiendo a la llamada y mostrando su mejor cara, pues se respiraba muy buen rollo, todos muy sonrientes y bailongos. Gracias a la organización por abrirnos sus puertas una vez más, en especial a Lex, quien siempre nos facilita todo lo que necesitemos… ¡A seguir creciendo!

Autor: Pablo Ortega