Sin darnos cuenta ya nos hemos ventilado el primer mes de 2016, y así mismo vamos con el segundo, que ya va quemando rueda. Son fechas en las que todos y cada uno de los clubbers y amantes de la electrónica vamos pensando en nuestros planes estivales, para cómo, dónde y con quien pegarse el festivalaco del año, aunque esto bien puede extrapolarse a todos los estilos musicales que cuente con los eventos más destacados cuando el buen tiempo predomine en nuestros días. Que si este año me toca festival internacional y dos nacionales, que si este año no encuentro con quien ir a tal festival, que si ya no puedo coger sitio en aquel hotelito tan cómodo del pasado año, que si el cabrón de mi jefe no me va a dar esos días… todas estas situaciones vienen producidas por esa pequeña guerra que se lleva a cabo en segundo plano entre los eventos más destacados de la escena nacional y europea por ser los primeros en soltar lastre referente a sus ediciones de cada año, tanto a comienzos de este, incluso a finales del anterior o al poco tiempo de cerrar el festival.

Pues bien, siendo ya el mes de febrero como hemos dicho anteriormente, la inmensa mayoría de los eventos y festivales que más publico mueven tanto a nivel nacional como a nivel europeo, nos han ido dando pistas de cuando y donde volverán a hacernos viajar para disfrutar de sus nuevas ediciones, incluso muchos también nos han soltado un alto porcentaje de los nombres que actuaran en cada uno de estos, como es lógico nos están obligando a decidirnos cuanto antes, pues en todos ellos, las primeras entradas a precios reducidos ya podemos encontrarlas a la venta, incluso más adelantada la venta a fases mucho menos económicas. Entre todos estos nos falta un nombre, y no es un nombre cualquiera. Nos referimos a Groove Parade aka Monegros Desert Festival.

Ese festival que era una de las envidias electrónicas del continente y que cumplía 20 años en el 2014 –ahí es nada-, año desde el cual, incluso mucho antes de celebrar esa bonita cifra en el mes de julio, ya empezó esa caída libre sin paracaídas que le llevo a cancelar unos meses antes su edición de 2015 en España, una edición que volvió a tomar el nombre inicial de Groove Parade para según ellos retornar a las raíces (tanto han querido retornar a las raíces que ha desaparecido bajo tierra) y que presentaba una cantidad de cambios no muy certeros, a cancelar también ese mismo año 2015 la primera edición fuera de nuestras fronteras (Italia) durante su celebración por el fatídico asesinato por arma blanca de un joven y a no volver a dar señales de vida desde entonces.

Un evento que en sus primeras ediciones tomo el nombre de Groove Parade y que servía como reunión estival para los clientes más habituales de uno de los clubs más importantes como lo era Florida135, año tras año fue creciendo tanto en número de público, como en número de artistas, de escenarios, de horas de duración, etc., etc., llegando en las últimas ediciones, ya como Monegros Desert Festival, a congregar a más de 40000 personas en el Desierto de los Monegros venidas de todo el mundo durante más de 20 horas en un auténtico atracón electrónico. De esas 20 ediciones, el que escribe estas líneas pudo disfrutar de las 10 últimas contadas desde 2005. Unas últimas 10 ediciones que han ido año tras año descendiendo en número de estilos musicales que podíamos bailar, en número de escenarios –donde quedaron aquellos 7 escenarios- y como es lógico en número de artistas y la innovación en la búsqueda de estos, llegando al declive total en su edición número 20 en una falta de organización absoluta hasta el punto de anunciar los últimos nombres a 10 días de la celebración, los horarios a menos de una semana, presentando un 20 aniversario insulso y descafeinado, repitiendo la temática escenográfica, dando los monegrinos –moneda del festival- de la edición 2013, aglutinando un cartel sin novedades y así un largo etc. de detalles que nos daban a entender que algo no estaba funcionando como debería y que la involución de la joya de la corona de Enter Group y la familia Arnau había llegado a su máximo esplendor.

Una lástima que un evento que ha tenido a sus pies a toda la comunidad electrónica del viejo continente durante tantos años haya perdido todo ese camino recorrido, siendo aún más reseñable tras la fallida celebración de un 20 aniversario cuando debería haber sucedido todo lo contrario, no sabemos cuáles son los motivos reales que han llevado a tal magno evento a desaparecer del mapa musical, nos cuesta creer la causa expuesta por la organización en su día aludiendo a la negativa de una parte de la propiedad a la utilización de los terrenos en los que se llevaba a cabo. Quizás la toma del timón de la última generación de los Arnau no haya sabido valorar el esfuerzo que han invertido sus predecesores en poner en los primeros escalafones de los festival electrónicos europeos a Monegros Desert Festival y hayan realizado un viraje hacia otras propuestas que enfocan más al circo que a lo que realmente nos hace disfrutar, la música.

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