• Fotos: Fran Ortiz.
  • Texto: Luis y Manuel JP.

¿Si os preguntaran por algunos de los grandes problemas del mundo en cuales pensaríais? A nosotros uno de los que se nos vienen rápidamente a la cabeza es el comercialismo que ha contaminado grandes aspecto de nuestra vida. Entre ellos, la música. Por suerte, aún podemos disfrutar de una reducida resistencia que antepone la calidad y pureza a los beneficios estrictamente económicos. Dos de ellos son los baluartes Industrial Copera y Óscar Mulero, que el sábado pasado unieron fuerzas para hacernos vibrar en un viaje de 4 horas, tiempo de sobra para teletransportarnos a través de sus paisajes sonoros.

Naturalmente, todo lo que tiene un valor adquiere en nuestra sociedad comercial un precio, y también es cierto que el precio de las obras de arte llega a depender más de la propaganda, de la conformidad con los expertos y de la corrupción de éstos al servicio del negocio, que al mérito artístico propiamente. Esto, en el ámbito musical, ha desatado una oleada de piezas que carecen de calidad, creadas para la rápida difusión y carentes de contenido e innovación. Pocos sellos y artistas han conseguido seguir fieles en su búsqueda por explorar un sonido propio, alejado de estas modas y con un mensaje consistente y original en cada publicación o aparición pública.

Es por ello, que el simple hecho de nombrar el sello Pole Group para un evento las emociones se desatan. El buque insignia del Techno español en toda su trayectoria ha seguido fiel en su búsqueda del sonido mas complejo, físico y contundente, recalando en él artistas de una altísima calidad. En esta ocasión visitaba la sala granadina Industrial Copera el capo, el incombustible Óscar Mulero.

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Nuestra aparición por las inmediaciones de la sala se produjo pasadas las 2, y como pudimos comprobar, no somos los únicos a los que se nos disparan las emociones con eventos como este. Los alrededores se encontraban abarrotados de clubbers, que pese al frío, se habían desplazado hasta la sala para disfrutar de un viaje sin igual. Llegamos a la pista y a los mandos se encontraba Junior, dejando los últimos compases Techno antes de la toma de posesión del maestro. La figura de este se hacia presente y Junior nos dejaba los últimos temas, entre ellos el “Porcelain de Moby”. Puntual a su cita, a las 3 de la mañana Óscar Mulero comenzaba su discurso.

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Ahora supongamos que estamos en el centro de una ciudad, donde vamos a empezar nuestro viaje, arrancamos el coche, metemos la primera marcha, la segunda, el tráfico es fluido y por suerte los semáforos nos están respetando. Así fue el inicio y gran parte de la primera mitad del set de Óscar. Con una introducción bastante corta para lo que en verdad nos esperábamos, pronto empezaría a resonar el 4×4 en Industrial Copera y no dejaría de hacerlo hasta las 7 en punto de la mañana.

Óscar, después de casi 30 años tras los platos, evidentemente es una figura que sirve como modelo de muchos jóvenes que quieren dedicarse a esto, pero amigos, su estilo es único. Durante la crisis del minimal (sí, crisis) él siguió creyendo en su sonido, con los suyos, con Warm Up y Pole Group y ahora se les está reconociendo, no solo a Óscar, si no a todo ese elenco de artistas que conforman Pole. Y diréis que vaya chapón os estamos dando, lo sentimos, pero para entender la segunda parte del set de Mulero tenía que hacer este inciso, mucha gente nos leerá y quizá ahora termine de entender ese discurso.

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Retomando el viaje, la segunda parte la podemos considerar como que ya estamos en carretera y con velocidad de crucero. Con una ecualización perfecta, el sonido cada vez iba siendo más complejo, hasta llegar el punto de estar completamente a su merced. Esta segunda parte la dedicó a un Techno físico y musculoso, no apto para cardíacos. Sin duda disfrutar del cierre de una noche con Mulero es simplemente apoteósico, con esa pegada tan propia de el, bajos potentes y una completa artillería de ritmos que te llevaban al éxtasis. Toda una delicia.

La noche acabó con una sala volcada, literalmente, Óscar Mulero lo había vuelto a hacer, había escrito otro capítulo de oro y de nuevo éramos testigos de otra gran noche, posiblemente de las mejores de esta temporada.

Para terminar, una pequeña cita a Antonio Machado, la cual dice, “solo un necio confunde valor y precio”, y sin duda, noches como esta no tienen precio. Ya tan solo nos queda esperar a la temporada que viene y que el Padre del Techno patrio, vuelva a partir la que puede considerar una de sus casas, Industrial Copera.

 

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