Mucho se habla de la saturación de la escena electrónica; del sota, caballo y rey de todos los festivales de cualquier índole y tamaño; o de lo aburridos que parecen siempre a simple vista los line up de cualquier fiesta. Todo parece oscurecerse y no por el estilo musical precisamente, sin embargo, este es el caldo de cultivo perfecto para aquellas mentes inquietas, que quieren dar otro punto de vista a la fiesta, que quieren dar otra oportunidad a esa gente que ya se hartó de salir de noche y en ambientes cuanto menos cuestionables.

Por difícil que parezca, esto está sucediendo en Málaga, aún queda un reducto mínimo que busca en sus eventos la calidad más que la cantidad, que cuida a sus clientes y estos les responden con su feedback. Esta es la historia de Métrica Open Air.

El pasado sábado 8 de septiembre, nos disponíamos a descubrir nuevos horizontes, Métrica celebraba su tercera edición de sus Open Air de esta temporada, y nosotros queríamos descubrir que escondía.
El día se levantó algo complicado, así que decidimos esperar a que amainara el temporal y poder poner rumbo al Club Hípico del Pinar, a las afueras de la capital de la Costa del Sol.

Nuestra llegada se produjo sobre las 20:30, nos sorprendió gratamente la localización y ahora estamos seguros que gran parte de su éxito se debe a la misma, junto con un cuidado equipo de sonido y un staff de lo más agradable y eficiente.

Esto unido a la calidad del público asistente nos hacía presagiar que la tarde se iba a poner mas que interesante.

Llegamos con el set Miguel Payda recién empezado, un set bastante apetecible para las primeras horas, mezclando house, deep house, disco, y algún ramalazo funk y acid, todo muy lento pero cargado de unos bajos muy profundos, que hacían que nos acompasáramos fácilmente.

Con puntualidad germana, Tim Engelhardt hacía acto de presencia en El Pinar, cerrándose más en un 4 x 4 con un marcado carácter techno. En formato live, poco tardó el alemán en hacerse con el sitio y deleitarnos con pistas cada vez más complejas y elaboradas.

Para acabar de rematar la faena y esta magnífica tarde de campo en el club hípico llegaba Mind, que supo darle el giro de tuerca necesario a la fiesta para terminar de montar el quilombo. Con una primera parte del set donde dejó claro que quería que bailásemos, se fue virando hasta unos derroteros donde la melodía fue cogiendo el protagonismo hasta el final del set.

Broche de oro a una tarde-noche magnífica. Organización, artistas, staff y público a la altura de las circunstancias. Nosotros seguro que no faltaremos a su cierre de temporada, el próximo 6 de octubre.

FOTOS: Gracia de los Ríos