Si existe un colectivo en Holanda que verdaderamente apuesta por el techno más áspero y crudo, ese es Reaktor. Nuestras buenas relaciones con su líder y fundador, Jort Schenk, nos está permitiendo acumular un buen número de reportajes tras asistir a varios de sus eventos, sin duda, los mejores del género en todo el país (ver artículos). Esta vez, abordaremos nuestra experiencia en Katharsis, un festival de dos noches, las del viernes 3 y sábado 4 de agosto, cuyas credenciales se antojaban muy similares a las de Unpolished (ver crónica), un festejo prácticamente idéntico en cuanto formato, franja horaria, ubicación, estilo musical… que ya nos dejó muy buen sabor de boca hace unos meses.

Probablemente, la coincidencia en fechas con el magnánimo Dekmantel, además de encontrarnos en el mes del año vacacional por excelencia, impidieron el sold out. No obstante, el aspecto que presentó el Warehouse Elementenstraat fue bastante colmatado, si bien no resultaba demasiado complicado el hacerse un hueco para bailar. Sin duda, los amantes del techno más puristas y curtidos eligieron Katharsis como campo de batalla para pasar el fin de semana, una alternativa más que seria al mencionado Dekmantel, en el que, desgraciadamente, cada año parecen apostar menos por los sonidos underground, en favor de estilos más en boga como el disco o el house.

Posted by Reaktor Events on Monday, July 30, 2018

Aprovechando la cercanía de mi lugar de trabajo con la gran nave que acogería la efeméride, tras cumplir con mi horario laboral me quedé por el barrio de Sloterdijk a tomarme unos refrigerios con mis compañeros, preparándome así para el primer asalto. Si bien es cierto que la ciudad de Amsterdam atesora un elevado número de salas para el desarrollo de eventos electrónicos, en muchas ocasiones se quedan pequeñas para albergar toda la masa social que suele mover una fiesta de este calibre. Por otro lado, el espectáculo de luces, visuales y sonido que se puede desplegar en un warehouse, además de su adecuada fisionomía tosca e industrial, hacen que estos espacios casi abandonados cobren el protagonismo que merecen cuando se les necesita.

VIERNES

El arranque de sendas jornadas se daría a las 11 de la noche, aunque no serían hasta pasadas la 1 cuando entramos en acción. Por suerte, gracias a nuestros pases de prensa, conseguimos eludir la larga cola que se agolpaba en torno a los accesos. Tras dejar nuestros atuendos en taquilla y hacernos con unos coins para comprar bebida, comenzamos la faena. El primer stage que nos encontramos de frente era el alternativo, el cual desplegaría los sonidos más experimentales, menos rítmicos, pero no por ello menos interesantes, aunque ciertamente terminamos pisándolo muy poco, motivados por la intensa programación del principal, así como sus mayores dotaciones lumínicas y acústicas. Sin embargo, ambos escenarios estaban provistos de visuales de igual tamaño y calidad, a espaldas del DJ, muy destacables, en las que cada artista contaba con sus propios patrones, acordes con la música que despachaban.

Katharsis Festival

Pues bien, en esa área alternativa, como la mitad o incluso más pequeña que la main, nos topamos con Peder Mannerfelt, un experimentado pinchadiscos sueco al que no entraremos a valorar, pues apenas alcanzamos a oír sus últimas pinceladas. Acto seguido, el escocés Galaxian, quien desafortunadamente causó baja de última hora a la cita de Unpolished, haría lo propio con su arsenal de cacharros, entre los que destacaba una controladora de ritmos a modo de pad. Los primeros coletazos del escocés tenían muy buena pinta, pero había otra actuación de esas de obligada asistencia en la principal. Hablamos de Ancient Methods, un artista que ya no necesita presentación y que demostró con creces por qué los críticos ya le sitúan en lo más alto de la escena europea, y es que el alemán arrolló con sus sobrecogedoras basslines y bombos devastadores. Una tormenta de una hora que nos puso en contexto de forma inmediata.

Sin tiempo para digerir aquel directo, la estampa de Adam X emergió en cabina. Se trata de una de esas figuras que, incomprensiblemente, ha quedado un tanto relegada a los márgenes del panorama actual, pese a su indiscutible aportación al género nacido en Detroit. El neoyorquino fue otro ciclón, incendiando la pista desde sus primeros tracks, imponiendo un ritmo frenético que terminó de ponernos en órbita. Mientras, en la otra sala, nos estábamos perdiendo un set al que le teníamos muchas ganas, el de Pessimist, uno de los máximos pioneros de la fusión entre techno y drum&bass, a quien sólo oteamos unos instantes, ya que rápidamente volvimos para seguir encajando los beats asesinos a los que nos estaba sometiendo el bueno de Adam.

Katharsis 2018 – Thank you!

Still afterglowing. A glimpse of the otherworldly Eschaton live.Tomorrow at 18:00 the presale starts for Reaktor & DVS1 present ADE with a limited amount of Early Birds. Already looking forward to this one. Get yours when you can!

Posted by Katharsis on Tuesday, August 7, 2018

A continuación, el live que más nos llamó la atención desde que vimos el cartel de Katharsis. Nos referimos a Eschaton, la unión entre Ancient Methods y Orphx… efectivamente: pura dinamita. La fiesta no podía continuar de mejor manera, y es que a la percusión abrasiva del germano se le unieron los compases hipnóticos y las voces de ultratumba de los canadienses. Otra hora para enmarcar que se nos pasó volando. De vuelta al alternativo, otro de los mezcladores del techno con los ritmos rotos, Volruptus, haría lo propio tras un entramado de cables kilométrico, aunque el islandés no terminó de engatusarnos, como tampoco lo hizo Lakker, un dúo de origen irlandés que bajó el ritmo para de nuevo llevar la nave a terrenos pantanosos, más experimentales que bailables. Sin embargo, el cuerpo nos pedía azúcar.

Una de las headliners del festival, Paula Temple, tendría dos horas por delante para demostrarnos su reciente irrupción en la cúspide del techno contemporáneo. La inglesa se ha convertido, por méritos propios, en una de las más cotizadas por estos lares. Así pues, ante tan altas expectativas, no tenemos más remedio que valorarla con un aprobado raspado, ya sea porque el listón estaba muy alto, o bien porque ya son muchas veces las que la hemos visto, y quizás ya no nos sorprende tanto. Antes de acometer el arreón final, redirigimos nuestros pasos hacia el stage secundario, donde el americano Container daría cierre con su espectro más desenfadado y macarra.

Katharsis Festival

El closing del main floor sería obra de Domenico Crisci, un tipo que, literalmente, nos rompió los tobillos en su paso por Unpolished, por lo que también esperábamos mucho de su acto. Al final, otro que tampoco pasaría del aprobado, ya sea por su selección musical, por debajo de sus posibilidades, o sobre todo, porque redujo notablemente la calidad sonora con su hard techno metalúrgico. Esta vez, el italiano no nos regaló una hora más de sesión como si lo hiciera allá por principios de marzo, a la misma hora, en el mismo lugar. Como ven, el viernes fue una jornada que fue de más a menos, al contrario que la que le describimos a continuación, cuyo desenlace fue mucho más acorde con lo deseado.

SÁBADO

El segundo tomo de nuestra historia tuvo un guion parecido a los inicios de la anterior, es decir, en primer lugar fuimos afilando nuestras armas en el escenario alternativo, primero con Roly Porter, cuyo directo post-apocalíptico nos sirvió para ir agudizando oídos, mientras que luego Mick Harris tramitó uno de los live más interesantes del fin de semana, tanto por su complejidad como por el espectáculo de visuales que le acompañó, fruto del trabajo de su VJ colaborador, quien desempeñaba activamente sus funciones a la derecha del de Birmingham. Fret, como así se hacen llamar, fue algo así como una composición infernal de percusiones atronadoras y distorsiones metálicas, probablemente, lo que mejor sonó en aquel dancefloor.

Katharsis Festival

Una vez bien calentados nuestros motores, pusimos rumbo al área principal, donde el back to back entre Sunil Sharpe y Mumdance nos traería recuerdos añejos. Vuelta al techno de principios de siglo, esto es: cadencias directas, golpes de medios y melodías tranceras. Un repertorio un tanto anacrónico que, lejos de deleitarnos, nos sirvió para rememorar la escena rave de hace un par de décadas. Más tarde, J-Zbel nos atormentaría con un directo que no terminaba de arrancar, más focalizado en la atmósfera generada que en agitar al respetable. El francés le pasó el testigo a Orphx, a quienes veríamos por primera vez en formato DJ set. Tras un arranque vertiginoso, la sesión fue diluyéndose un poco, preparándonos para un final de etapa cuesta arriba, donde la industria pesada se conjuntó a la perfección con sus inconfundibles paisajes sonoros de otra galaxia. Estos Orphx ya nos dejaron maravillados en otro evento Reaktor; el Era de fin de año (ver crónica), así que seguiremos rastreándolos.

Por su parte, el stage secundario, mucho menos congestionado de público, ofrecía una mezcolanza entre electro y techno berlinés, de la mano de Sarin y Blush Response, más conocidos como Konkurs cuando juntan sus fuerzas. El responsable del cierre de esta sala fue Prurient, quien no era otro que Vatican Shadow, escondido bajo otro pseudónimo. Sin ir más lejos de la realidad, sus armas son prácticamente las mismas: vocales propias distorsionadas, resonancias sombrías, graves punzantes… El estadounidense lo volvió a hacer, sacó de quicio a su audiencia a la par que lo hacía consigo mismo, a juzgar por sus inquietantes brotes de locura. A continuación, el descubriento del fin de semana…

Orphx at Katharsis 2018

Orphx & JK Flesh having the warehouse in their grip ☠️On the Friday of Katharsis 2018 Orphx, together with Ancient Methods, will perform as Eschaton while returning on Saturday for a DJ set!Ticket sale is in full speed so don't wait too long!http://bit.ly/KatharsisTickets

Posted by Katharsis on Tuesday, June 5, 2018

La sorpresa agradable de la contienda fue SØS Gunver Ryberg, quien tras una larga intro que parecía no ir a ninguna parte, en cuento sonaron sus primeras sacudidas comprobamos lo equivocados que estábamos. Su set se fue texturizando a través de varias de historias inicuas que se iban encadenando, cada vez más desternillantes, cuyos desenlaces en forma de bombos pesados pusieron a prueba los cimientos del warehouse. Por si fuera poco, la encargada del closing definitivo no fue otra que Dasha Rush, alias Indashtrial, una de las mejores DJs de techno del planeta. Parece que la rusa esta últimamente endureciendo su maleta, mostrando una cara cada vez más contundente y salvaje, como así lo venía manifestando, por ejemplo, cuando actúa junto a homólogos tan aguerridos como Blawan o AnD… todo un despliegue de recursos que puso el broche de oro a nuestra andadura por Katharsis.

Una vez más, Reaktor vuelve a coronarse tras un festival indoor impecable que se desarrolló según lo previsto. La afluencia de público, sin llegar a ser masiva, resultó más que suficiente para evidenciar la buena salud de la que gozan sus eventos. La jornada del viernes atrajo más fieles, hay que decir, y es que cabezas de cartel como Paula Temple o Ancient Methods, por partida doble, siempre garantizan una buena venta de entradas. Mención especial también a las infraestructuras montadas, contando con varios módulos de Funktion One perfectamente distribuidos. Por nuestra parte, nos despedimos con otra muestra de agradecimiento al colectivo amsterdamés, quienes siempre nos abren sus puertas para hacer lo que más nos gusta: ¡disfrutar y compartir!