Seguimos con nuestra campaña particular de ampliar nuestros horizontes musicales. Prueba de ello son los numerosos reportajes de hardcore que ya brillan con luz propia en nuestra sección internacional (ver), o los posts sobre drum&bass que, aunque todavía con cuentagotas, van asomando por este portal, y haciendo bastante ruido. No es para menos, y es que los últimos acontecimientos en esta línea a los que hemos tenido la oportunidad de asistir, destacan sobremanera por su calidad e increíble puesta en escena. Sin lugar a dudas, la palma se la lleva Korsakov, un colectivo insaciable que despacha los mejores eventos de todo el norte de Europa… y no exageramos, pues han sido recientemente premiados como mejor sello emergente, además de ser nominados a la mejor fiesta del año por los D&B Awards. Ojito.

Hoy nos centraremos en su Weekender Indoor Festival, con fechas el pasado fin de semana, días 1 y 2 de noviembre, viernes y sábado, coincidiendo con las celebraciones de Halloween, como ya hicieran el año pasado (ver crónica), cuando nos quedamos gratamente sorprendidos por su despliegue de medios e infraestructuras, a la altura de los festejos indoor más potentes de los Países Bajos. Una edición más, ocuparon la planta baja del monumental edificio industrial Maassilo, a orillas del río Maas (Rotterdam). Casi 10.000 almas se congregaron bajo sus forjados de hormigón, los cuales se pudieron esparcir por cuatro grandes escenarios, dos de ellos muy bestias; otro bastante competente; mientras que un último más modesto, dedicado a las actuaciones de artistas locales.

Korsakov Weekender Indoor Festival

A través de comunicados públicos por las redes sociales, los chicos de Korsakov prometieron cuatro mejoras que fueron notablemente superadas: sonido, climatización, reducción de aforo y anunciación de los horarios con antelación, cosa que antes no hacían, por temor a las largas y tediosas colas que se pueden formar para ver a los cabezas de cartel. Magnífico trabajo de producción por su parte, así como en la organización, impecable, demostrando su preocupación por elevar el nivel de excelencia, además de cuidar como pocos a su fiel audiencia. Cada vez más y mejor. Vamos al grano…

VIERNES

Tras un breve recorrido de reconocimiento por todo el complejo, donde vimos de pasadas a los Chase & Status y a los Hybrid Minds, nos encaminamos hacia el stage principal para ir engrasando maquinarias con las cadencias de Camo & Krooked, quienes provocaron nuestros primeros zapatilleos. Los austríacos, viejos conocidos por su paso por las cabinas de nuestro país, continúan surfeando sobre la cresta de la ola del género, haciendo las veces de headliners en múltiples festivales europeos. Por su parte, la segunda sala albergaba el acto del dúo Technimatic, aunque su repertorio demasiado emotivo, sobrecargado de lírica, no terminó de engatusarnos.

De nuevo en el main stage, el trinomio que forman King of the Rollers tampoco nos convenció del todo. Los británicos ofrecen un amplio prontuario de drum&bass de tintes clásicos, aderezados con dosis de jungle. Por el contrario, el joven Fred V sí que nos demandó bastante gasto energético, gracias a una banda sonora muy fresca y dinámica. Hasta aquí las medias tintas. El show de Current Value en el tercer escenario fue digno de enmarcar, tanto por su destreza a las mezclas, como por la calidad de su selección musical, propia de un veterano. Una lástima que la presión de graves de este sound system, aunque aceptable, no se podía comparar con los otros; tremendos.

Podríamos meter en el mismo saco las sesiones sucesoras, las de Abis vs. Imanu, y de Dub Phizix & Strategy. Buena pegada, subida de ritmo gradual conforme se iba cerrando la noche, dejando paso, poco a poco, al vendaval que estaba por llegar, si bien nada que destacar de manera especial. El cierre del área 3 fue obra de Karimoo, un tipo que se disfraza de Predator para llamar aún más la atención. Pese a que su espectro fue bastante interesante, rozando el hard industrial en muchas ocasiones, lo cierto es que mostró cierto descontrol a los mandos de la nave. No obstante, fue de los que más arriesgó.

Unos de los artistas más respetados del circuito actual son Calix & Teebee más Break, los cuales unieron sus fuerzas para desplegar un set que abrasó el dancefloor principal. Sus temas iban cayendo como bombas de relojería, poniendo en serios aprietos tanto tobillos como cerebros. Neurofunk en estado puro, directo a la yugular. Los responsables del closing fueron Jade, Mindscape y L 33, miembros de la denominada Eatbrain League, quienes prodigaron un duelo a 6 platos sin precedentes, mandándonos directamente a la luna, por la vía rápida. Son muy pocas las veces que este estilo me ha transportado tan lejos… piel de gallina; articulaciones rotas.

SÁBADO

Otro ejemplo más para la colección de excepciones sobre aquella frase tan repetida de “segundas partes nunca fueron buenas”. La main room no bajó el pistón en ningún momento, manteniendo una escenografía espectacular, liderada por un mural de hologramas en 3D que se proyectaron justo delante de los pinchadiscos, retroalimentando aún más el viaje visual y mental. Apenas llegamos a tiempo para los últimos compases de Sigma, uno de los platos fuertes de la jornada. Netsky era otro de los peces gordos, pinchando justo después, haciendo gala de su inconfundible liquid funk. Al belga también lo conocemos bien, siendo habitual en varios festivales españoles como Dreambeach o Medusa.

Tras un flojo arranque de la noche, A.M.C. nos instigó a nuestros primeros bailoteos en el tercer stage, motivados por la oscuridad y la contundencia de sus tracks, hilvanados a la perfección. Acto seguido, Emperor bajó un poco listón, por lo que decidimos desplazarnos nuevamente hacia el principal para dejarnos llevar por los ritmos rotos de Audio, a quien se le sumó Buunshin, pues Mefjus enfermó y no estaba en condiciones de volar hacia Holanda. El resultado fue algo contradictorio, pues por un lado no terminaba de romper, pero por otro, nos brindaron un amplio rango de melodías bastante originales y provocadoras, a veces cercanas al dub step.

A partir de aquí, comenzó una traca final de órdago. Las mejores sesiones de área 2, durante todo el fin de semana, fueron las de Brookes Brothers primero, y luego, para cerrar la sala, la de Dossa & Locuzzed. A pesar de la obviedad de estos nombres compuestos, lo cierto es que tan sólo un DJ terminó representando cada uno de estos dos binomios, si mi estado emocional del momento no me engaña. Bombos pesados, synthes rompedores, giros inesperados… todos los ingredientes necesarios para mandarnos directos a enfermería. Sin embargo, aún quedaba mucha tela por cortar, y aunque sabíamos que íbamos a sufrir un domingo de agujetas, seguimos dándolo todo.

Bien recomendados por expertos en la materia, acudimos al cierre del tercer escenario, obra de Billain, uno de los productores más prolíferos de la escena neurofunk. El bosnio iba sobrado, despachando lo más incisivo que llevaba en su maleta, pero todavía nos quedaban cuentas pendientes con nuestro label favorito: Eatbrain. Esta vez, los maestros de ceremonias serían los inimitables State of Mind, Agressor Bunx y Fourward… me faltan apelativos. Si me preguntan cual es mi género de la electrónica preferido al salir de la contienda, hasta me habría decantado por el drum&bass. Los come-cerebros volvieron a hacerlo: ¡sálvese quien pueda!

Autor: Pablo Ortega