Como ya os avanzamos hace poco más de un mes en este post, este verano tendríamos la oportunidad de asistir al festival más largo del verano en Holanda, en lo que se refiere a duración continua, a modo de non-stop, durante una larga jornada de sábado. La programación arrancaba a las doce del mediodía, y finalizaba a seis de la mañana del domingo. Como su propio nombre indica: 18HRS Festival, cuya sexta edición daría lugar el pasado 9 de julio en las afueras de la capital. Así pues, tendríamos por delante un extenso menú de techno, house, y todas sus variables.

Serían las dos de la tarde cuando llegamos a la estación de tren de Zaandam, un pequeño municipio anexo a Amsterdam, donde curiosamente reside el primer McDonald’s que abrió en toda Europa. Un pequeño detalle que dice mucho de la localidad. Rápidamente cogimos uno de los autobuses lanzadera que nos llevaría hasta una especie de polígono industrial portuario, donde se ubicaba el festival. Una distancia que se puede recorrer a pie, pero preferimos la vía más cómoda y segura.

El recinto contaba con siete escenarios en total, aunque no todos ellos funcionaron simultáneamente. Sólo un open air entre ellos, denominado Terminal M, en honor al sello de Monika Kruse, quien nos llevaría su particular showcase, para celebrar así su 15º aniversario. La propia alemana cerraría su propia carpa a las once de la noche, hora a la que cerraba este stage abierto y abrían otros dos más, el Bunker y elRow. Sí, han oído bien, el colorido show de los Arnau se está exportando a Europa, y por los Países Bajos se está empezando a consolidar, como ya lo ha hecho en Ibiza. Otro detalle que dice mucho del país, en este caso. El resto de escenarios serían el Techno, donde más tiempo pasamos, el 44Bass, destinado al house, el Happy Feelings, para los amantes de la música noventera, y el Desperados, donde no pusimos ni un pie. Todos ellos con distintos horarios de apertura y cierre, por lo que conservar el timetable era conservar un tesoro.

18hrs festival

Como no podía ser de otra manera, en primer lugar acudimos al stage Techno, con la ilusión de ver qué tal se maneja en directo el emergente JP Enfant, un artista al que teníamos muchas ganas de ver, pero nos tuvimos que conformar con tan sólo sus dos últimos temas. Tengo que reconocer que esta carpa me decepcionó un poco, tanto por tamaño como por instalaciones. Aunque no tenía mal sonido, ni mucho menos, se quedaba bastante por detrás de las principales en cuanto a prestaciones, que descaradamente serían la Terminal M y elRow. Cómo no. Por otro lado, a veces el calor se hacía insoportable, y eso que no era un día caluroso. De hecho, llovió por la tarde, lo que llevo a más gente aún a cobijarse bajo su cubierta, aumentando el sofocón.

Lo segundo que conseguimos ver allí fue el back to back entre Tripeo, también conocido como Darko Esser, y Doka. Al primero ya lo conocíamos bien, pero no al segundo. Los holandeses nos propusieron un techno muy interesante, cargado de atmósferas y beats envolventes, incluso algunas pinceladas psicodélicas. Tras ellos, su compatriota Juan Sanchez, miembro del booking de Drumcode, se haría cargo de los mandos de la nave, aunque entre el bochorno y su desacertada selección musical, no tardamos en abandonar la calurosa carpa, rumbo hacia el open air. Bailar a cielo abierto supuso todo un soplo de aire fresco.

18hrs festival

Allí nos encontramos a uno de los pesos pesados de Cocoon, el talentoso Nick Curly. El teutón no nos disgustó, dejándonos llevar por sus ritmos frescos y pisteros durante un buen rato. Sin embargo, poco antes de las siete, volvimos a las penumbras del Techno para ver a otro de los jóvenes pinchadiscos que teníamos en nómina: Haeken. Aunque aún le queda mucho por aprender, el neerlandés apunta muy buenas maneras, y desde luego hay que reconocerle que está intentado alejarse de hacer lo que hacen casi todos sus competidores, con un techno original que pretende inquietar al oyente, rozando a veces lo provocativo.

Acto seguido, el ya encumbrado Answer Code Request, uno de los máximos exponentes del sonido Berghain, colaborador con sellos discográficos tan míticos como Ostgut Ton o Marcel Dettmann Records. Una línea curricular que ya de por sí justifica su ascenso meteórico, desde el anonimato hasta verlo en incontables line-ups por estos lares. El alemán desde luego presentó sus credenciales; gran destreza con los platos y espectro musical áspero y contundente. Difícil se lo puso a ROD, uno de los héroes locales, quien hizo lo que pudo para mantener el ritmo impuesto por su predecesor. El de Rotterdam, buscó otro camino diferente para sorprendernos, recurriendo a cortes y cambios rápidos. Con él, se cerró el stage Techno.

18hrs festival

No nos quedó más remedio que acomodarnos a los estilos más houseros, y para ello nos dirigimos a la sala 44Bass, donde ni primero Low Steppa, ni más tarde Benny Rodriguez, el mismo que antes hizo de ROD, ahora representando su cara más comercial, lograron convencernos, por lo que pasamos por fin a comprobar que nos depararía el espectáculo firmado por los chicos de elRow, en territorio extranjero. Uno de sus artistas más contratados, el italiano Uto Karem, ponía a todo el mundo en contexto con su alegre repertorio musical. No estuvo nada mal, fue una sesión bastante dinámica, con constantes subidas y bajadas, bien adornadas con filtro de efectos.

No obstante, lo mejor estaba aún por llegar. Primero con Julian Jeweil, uno de los productores favoritos de Richie Hawtin. El francés no nos sorprendió, pero es de los que saben cómo levantar al público, su música está orientada a ello. Minimal-techno bailongo y groovero, una fórmula que sigue funcionando en cualquier pista de baile. Por su parte, Gary Beck añadió unos bmps más a la sopa, además de algunas dosis de oscuridad. El escocés completó un set vertiginoso y juguetón, repleto de tracks propios, dejando sonar alguno de sus más conocidos. Probablemente, la mejor actuación del festival.

18hrs festival

Nuestro compatriota Mario Biani sería el encargo del closing, otro de los grandes conocedores del público asiduo a festejos como este. Tech-house cargado de percusiones y melodías pegadizas, que aunque bajara considerablemente el nivel de los anteriores DJs, fue un digno final de fiesta, una banda sonora adecuada para el espectáculo circense que estábamos presenciando. Qué decir del show que siempre acompaña a un showcase de elRow que ya no sepáis: flotadores y otros simpáticos objetos hinchables, confetis, papelinas, actores en zancos… tremendamente teatral. Sin dura, son muchos los que buscan algo así en festivales como éste.

En definitiva, 18HRS ha sido un gran evento, muy al estilo de lo que gusta mayoritariamente por los Países Bajos, es decir, ambiente festivo, decoración bien trabajada, equipos de audio eficientes, varios stages donde elegir, precios de consumiciones razonables… Se trata de un festival que, más allá del line-up, cuida muy bien otros aspectos, y también a su público. Prueba de ello fue el “sold out” que consiguieron días antes del arranque. Sin embargo, no se lo recomendaría a aquellos que buscan algo más underground, algo diferente. Como ya dije antes, me hubiera gustado que el escenario Techno funcionara tan bien como los otros. Con ello, se conseguiría un evento más redondo, y decididamente abierto a un abanico mayor de asistentes.

Autor: Pablo Ortega

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