El pasado sábado día 9 de febrero, nos desplazábamos de nuevo hasta Granada en busca del templo del techno en Andalucía, la visita de los británicos Slam, acompañados de Horacio Cruz, en su cita anual, era la excusa perfecta para disfrutar de nuevo de una gran velada bajo el manto del sonido que nos hipnotiza.

Se presagiaba una gran noche, con el corte de la venta anticipada de entradas el “sold out” estaba más que cantado. Nosotros decidimos no perdernos mucho y a eso de las 1:00 decidimos entrar. El primero en pasar revista sería Horacio Cruz, que en esta ocasión tendría dos oportunidades, una “más tranquila” para ir abriendo apetito y otra para ir directo al cuello en el cierre.

Lo de tranquilo nos lo podemos permitir porque la noche fue en un completo aumento y aunque Horacio nos mostrara su cara más amable, no hizo atisbo ninguno de querer dejarnos respirar.

La pista en su punto, prácticamente todo el mundo dentro y pasadas las dos de la madrugada el imponente dúo inglés se hacia cargo de los mandos. Tengo que decir que, para escribir sobre Slam, antes me he lavado las manos. Y es que el respeto que se le profesa en la comunidad techno y electrónica en general, es tan innegable como su propia trayectoria donde tienen todos los logros posibles, entre ellos haber creado temas elevados a la categoría de himnos, haber creado Soma, el que posiblemente sea uno de los sellos más influyentes de la escena o haber dado la primera oportunidad o unos tales Daft Punk.

Por lo tanto ya está todo dicho, las tablas de Slam sobre el escenario son apabullantes, la destreza en las mezclas así como su selección musical leyendo a la perfección la actitud del público se hacía patente con el paso de su set, dejando caer su Vapour que para un servidor es su obra maestra (con permiso del Positive Education) o el Basic Principles del madrileño Aiken. Un ritmo acelerado con los hi hats siempre atormentando el discurso. Slam llegaron, machacaron y se fueron. Que no tarde su vuelta por favor.

 

Tras ellos de nuevo Horacio, como decíamos al principio, el ritmo siempre fue en aumento, lo que hizo que provocara un ambiente perfecto para que el maracenero saliera desbocado y con el cuchillo entre los dientes. Un set list cargado de temas muy curados, pertenecientes al primer quinquenio del 2000 como el The Soul de Scan X o su magnifico cierre con el Square de Hardcell y Pär Grindvik. Quizá sea el artista que más veces haya visto actuar, estoy seguro que por índole geográfica la mayoría del público asistente estaría en mi misma situación, sin embargo, la gracia y la clase que tiene está en saber reinventarse ante tu público más fiel y no caer en una angosta y aburrida monotonía. De nuevo chapó.

 

Fotos: Industrial Copera