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6 de diciembre se postulaba como un buen día. Goa celebraba sus 21 añitos y allí íbamos a estar nosotros con todas nuestras ganas para asistir a tan señalada fecha. Siendo los reyes de los domingos en Madrid no podríamos esperar menos que un cartelón, y ciertamente así fue. Joris Voorn, Kölsch, Richy Ahmed o Reelow entre otros iban a ser los responsables de la música en este evento. El lugar elegido fue la emblemática sala madrileña La Riviera, en el centro de la cuidad, que se ambientó con la esencia del mítico director de cine Quentin Tarantino. Los artistas y la escenografía prometían un domingazo en toda regla.

Tras una larga cola que presagiaba el gran público que iba a asistir a la fiesta y pasar un poco de frío entramos en la sala. La primera impresión fue realmente buena a nuestra llegada, la sala principal prácticamente llena y Papol haciendo vibrar ya la pista con suaves transiciones y sonidos muy electrónicos, calentando la pista poco a poco. Pero lo primero que hice al llegar al lugar fue irme a la Upper Floor, donde la gente de Local 29 estaba ofreciendo la alternativa a lo que sonaba en la Main Room con Reelow, Ana Banana e Ignacio Morales.

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De la Upper destaco sobre todo la actuación del artista húngaro Reelow que fue a quien más tiempo pudimos ver y que se estrenaba en Goa. Sencillamente brillante, haciendo bailar a un ajustado público que pudo disfrutar del estilo característico de este artista. Quizás si la Upper Floor estuviera mejor acondicionada y preparada para su fin podríamos haber gozado aún mas del set, que se vio afectado por la música de la sala principal que se colaba dentro. Aún así Reelow dio todo de sí  y tal gesto se agradeció.

Ya era hora de ir acomodándose en la Main Room al final del set de Papol. Era el turno de Richy Ahmed y os aseguro que trajo un chorro de aire fresco a la sala. Pasamos del refinamiento y sutil Techno a las voces negras, los sonidos 909 y subidones del señor Ahmed. Literalmente la tempestad que proseguía a la calma. Y los asistentes se lo devolvieron pegando saltos y levantando las manos al cielo cada vez que rompía ese Tech House de la Old School que nos estaba proponiendo el dj inglés. Como primer plato fue sublime, pero ya se olía lo que nos esperaba, el turno de Kölsch.

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Llegó y dió un puñetazo de Techno en la sala. El danés dejó claro desde el primer momento a lo que había venido. Techno de calidad, melodías con mucha personalidad y bombos muy muy profundos. Goa lo esperaba y se metió al público en el bolsillo desde el minuto 1. Hizo buena muestra de su arte con sus transiciones y sus esquisitos tracks marca de la casa. Muy desarrollado el set y sobre todo contundente. La gente, y entre ellos nosotros, se encontraba en un éxtasis musical con semejante repertorio.

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Mientras todo esto pasaba, Joris Voorn ya se dejaba ver por la cabina para ponerse finalmente a los mandos sobre las 2:00 de la madrugada. No dejó de asombrarme de la capacidad de este genio que nos ha dado la música. Nos trasladó al verano en un santiamén, se nos olvidó el frío y nos pusimos a saltar con Joris que se hizo un auténtico Julio César. Veni, vidi, vici. Vine, ví y vencí. Así podríamos describir el set del capo holandés fiel a su estilo en directo que nos hizo recordar sus set de La Familia junto a Nic Fanciulli en Ushuaia. Tech House fresquito, con temas bien conocidos aderezados con esa capacidad que solo él tiene para mantener la tensión del momento antes de soltar toda la energía de los tracks. Sublime Joris, no esperábamos menos de el.

Y para concluir estaba Marcos in Dub, queridísimo dj por la cuidad que lo vió nacer. No podía haber mejor broche a esta velada donde, y siendo personalmente justo con el, sorprendió. Mucha personalidad en lo que nos contaba a través de su selección musical y que fue el postre que todo el mundo espera comer tras una buena cena.

Felicidades a Goa por semejante fiesta, de principio a fin. Ya tenemos ganas de volver.

 

 

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