Desde principios de año, ya teníamos fijado el cierre que queríamos darle a nuestro periodo estival de este 2018, deseábamos, ansiosamente, que llegase la fecha para ponerle nuevamente el broche de oro a este, visitando a nuestros vecinos de la bonita Portugal.

Volvíamos por tercer año a Montemor O Velho, esa pequeña localidad lusa que se quedara en el recuerdo colectivo para siempre de cualquiera de los asistentes de una forma u otra, y es que Festival Forte tiene una esencia especial y unas características que lo hacen diferente y único. Esencia que nos enganchó desde aquella tercera edición allá por 2016 y que ha día de hoy lo hace con más fuerza.

Llegaba el jueves y nuestras ansias por cruzar la muralla del Castelo eran evidentes, llevábamos desde el lunes por la zona de turisteo, pero nosotros buscábamos otra cosa.

JUEVES

De este modo, hicimos acto de presencia en el interior del castillo cuando la actuación inaugural ya daba sus últimos coletazos. Pantha du Prince, acompañado por Bendik Hk, fueron los encargados de dar el pistoletazo de salida a esta 5ª edición, edición algo confusa a principios de año con aquella campaña de crowdfunding, pero que a posteriori, cualquiera lo hubiese dicho. Poco pudimos disfrutar del acto inaugural debido a las primeras gestiones, quehaceres y quedadas, con tantos y tantos conocidos que nos acercábamos este año. Sobre el escenario, pudimos ver, como Hendrik Weber estaba acompañado a la batería eléctrica por Bendik HK despachando unos beats y ritmos muy frescos con mucho toque de pop electrónico.

Tras esos primeros compases, de los cuales poco más pudimos captar, sería una de esas djs no muy conocida por la gran masa la que aparecería en escena, Electric Indigo, una de las veteranas en estas lides, ella puso sobre nuestros oídos una amplia paleta de estilos mezclados con una clase y estilo que no todos tienen. Techno, house, electro, toques ácidos y ritmos pisteros, que nos pusieron muy en órbita antes de una de las actuaciones estelares del festival.

Robert Henke aka Monolake, nos traería un live con la particularidad que el sonido era “Surround”. Este live, penetraría en nuestra mente desde adelante hacia atrás y viceversa, gracias a unos altavoces colocados estratégicamente en las dos paredes laterales de la muralla, consiguiendo, en alguna que otra ocasión, darle la vuelta a nuestro cerebro con la profundidad, electricidad y pegada del sonido desplegado por el alemán.  Tras el maestro germano, tendríamos ante nosotros el tercer live de la noche, de cuatro actuaciones que llevábamos, y es que Forte tiene varias cosas que lo hacen diferente como ya dijimos al principio, una de ellas, es la atención y el interés que ponen en cada edición en programar actuaciones en formato live, en total, a lo largo de los 4 días, fueron 15 actuaciones en este formato, la mitad del total de las actuaciones, algo que es muy difícil de encontrar en festivales y clubs con tantos nombres.

Stanislav Tolkachev era el encargado de despacharnos ese tercer live de la noche, anteriormente habían sido dos veces en las que nuestros caminos se cruzaron, las dos en formato dj set, en ninguna de ellas llegamos a congeniar, la primera ocasión un despropósito en Tresor y la segunda algo sin mucho que resaltar en el Warehouse amsterdamés. En esta tercera ocasión, el ucraniano salió indemne a pesar de que el sonido no acabo de cumplir con su objetivo, ni en su actuación, ni en un alto porcentaje del resto a lo largo de festival. A pesar de esto, puro sonido Tolkachev durante esa hora, sonidos fríos, metálicos, cortantes y estructuras complejas que atacaban a lo mental, ataques que quedaban sin un golpe final debido a una incorrecta configuración del PA, no sonaba con la fuerza que los Lambda Labs deberían.

A continuación, Umwelt pasaría por Forte para llevarse el oro de la primera jornada, el francés, se ha convertido en un fijo en los eventos más selectos de los últimos años, a pesar de no ser uno de los djs más técnicos del circuito, el gabacho, se está convirtiendo en un agitador a tener muy en cuenta, solo había que mirar un poco a tu alrededor para darse cuenta de esto, esa combinación del electro más abrasivo, junto con un techno macarra sacaron los bailes más frenéticos de la noche.

Para despedir esta primera jornada, nuestros vecinos, habían encomendado dicha tarea al madrileño Oscar Mulero, idolatrado por el que escribe estas líneas desde que metió el hocico en estos menesteres hace ya prácticamente 20 años, en esta ocasión sería una de esas en las que no termino de cuajar, cuando no sale, pues no sale y se dice. El madrileño, habido siempre de tener un equipo que permita disfrutar de su viaje con todos sus matices, esta vez, se quedó en un querer y no poder, como hemos comentado antes ligeramente, el cambio de equipo de sonido en esta edición les ha salido rana. Eran 3 horas las que Mulero tenia para poner un broche de oro que no llego hasta los últimos ¾ de hora – la ultima hora de set, la primera hora y media, estuvo intentando meternos en ese viaje mental que el acostumbra, basado en capas, ritmos y atmosferas profundas que no terminaban de penetrar en la pista, debido a un volumen un poco pobre si no estabas de mitad para adelante y a una limitación en los graves. Esta cortaba la pegada que debería encoger nuestro pecho, haciendo de la monotonía y la linealidad su principal característica, una limitación que al propio Mulero se le pudo notar en más de una ocasión, notándole descentrado y no del todo cómodo sobre las tablas, raro es verle apurado en alguna mezcla que otra, o acabándosele algún tema sin completarla como el acostumbra. Se pudo ver como en 3 o 4 ocasiones solicito el acercamiento de uno de los técnicos, reclamándole algo que no le permitía estar al 100%, haciendo amago de desconectar algún cable de la mesa. Tras estas últimas quejas, la ultima hora encauzo la situación y repartió a diestro y siniestro, haciéndonos finalmente bailar bajo el ya prominente sol. Faltaban 10 minutos para completar las 3 horas, pero Oscar dio por finalizada la primera jornada con un ligero agradecimiento al público y desapareciendo tras el escenario, dando claras señales de que no habían salido las cosas como en la pasada edición.

VIERNES

Eran las 02:00h menos algunos minutos, cuando la segunda jornada daría comienzo para nosotros, Alva Noto era nuestro must de la noche, no nos equivocaríamos. Una de las actuaciones del festival sin duda alguna, está claro que no es para todos los públicos el sonido Raster Noton, sello insignia del minimalismo experimental, marca que comandaría conjuntamente con Byetone hasta la división, hace algo más de un año, en Raster-Media y Noton. Si hubo una actuación a destacar por encima del resto en la calidad sonoro seria esta, el mejor sonido de los Lambda Labs fue el sacado por Carsten Nicolai. Impresionante meneo/viaje que nos regaló, una experimentación sonora construida a base de pocas pistas, bien diferenciadas y con muchísima notoriedad, las cuales se clavaban en nuestro cerebro con una nitidez, una agresividad y una potencia como lo hace un picahielo en la mantequilla, todo aderezado por esa parte visual tan importante en la vida de Raster Noton a lo largo de su historia. Una hora que sin hacerte mover lo mas mínimo en el plano inferior, te había dejado triturado el plano superior. Gracias por el destrozo cerebral Nicolai.

Tras el meneo recibido a las primeras de cambio en esta segunda jornada, tendríamos ante nosotros a Marum, un artista desconocido para muchos de nosotros, al que le tocaría extender su set en una hora por la ausencia de uno de los grandes, Planetary Assault System. A pesar de no tener la más mínima idea de quién era aquella esbelta silueta sobre el escenario, y de cómo nos había dejado su predecesor, podemos decir que no se dio mal del todo el descubrimiento del británico, pudo estar un poco más fino en algunas mezclas, pero su selección musical y su adaptación en la ampliación del set por mencionada ausencia, nos hizo bailar y disfrutar de un buen techno. Tras este, tendríamos ante nosotros otra de las actuaciones del festival, o de cualquier party o festival que cuente con él, lo de Surgeon no es por casualidad, otro live más que sumar a la amplia nómina, un live 100% hardware que despacho de una forma sublime, delicia sonora que entro como un torrente de violencia, frialdad, agresividad y mala hostia, recordando los mejores momentos de la ciudad de Birmingham. Soberbio.

Después de esto ya nos podíamos ir para casa más que agusto, pero no, aún nos quedaría otro live, el de Function, y otro dj set, el que cerraría esta segunda jornada en un mano a mano entre François X y Antigone. Function sería el que tomaría el relevo de Tony, el asunto se presentaba harto complicado para estos tres, así nos pareció ya que ninguna de las dos actuaciones llego a acercarse ni de lejos a lo expuesto por el cirujas. Como era obvio. De Function podemos señalar que su live nos pareció bastante escaso para la burbuja de excitación y algarabía en la que nos encontrábamos, evidentemente cada uno a lo suyo, pero quizás, una colocación a la inversa hubiese hecho que el live de Function, con sonidos muy marcadas y trillados de la 909, nos hubiese calado algo más. El cierre, tras Function, correría a cargo de los franceses François X y Antigone, un cierre que cumplió sin más, en muchos momentos tirando de recursos facilones, en otros muchos momentos perdiendo una línea definida en el set, se notaba que cada uno miraba para su lado, su estilo, haciéndonos durante gran parte del set no conseguir conectar con ellos, pero bueno, bailar, nos hicieron bailar.

SABADO/DOMINGO

Para la última jornada, esa gran jornada de 23 horas, nosotros tendríamos este año algo de menos fortuna que en otras ediciones puesto que tendríamos que irnos pronto. Como siempre, este último spring, lo tomamos sin prisas, por lo que haríamos acto de presencia para ver a la bestia de Blush Response, eran las 03:00h del domingo 2, cuando ya estaba acuchillando a todos los que allí se encontraban, de por sí, su sonido ya es sucio, saturado, desgarrador, violento, características del industrial que me encantan, pero que se acrecentaron con la no muy adecuada configuración del equipo, soltando picos de medios que te rompían el tímpano, esto, sumado a la hora que era, recién entrados en faena, se nos quedó muuy larga tanta intensidad y agresividad, algo inexplicable la programación del bueno de Blush tan temprano. Tras el americano, sería su compatriota Adam X el que despacharía la siguiente hora, otro live, un live que no pudimos escuchar ni entero, ni bien. No habían pasado ni 5 minutos cuando pudimos apreciar un pequeño microcorte en el sonido, haciéndonos levantar las orejas extrañados, menos de 5 minutos después otro microcorte unas milésimas de segundo más largo, los comentarios entre los allegados ya tenían temática, ¿qué ocurre?, 10 minutos después, bim, petada del ordenador y su correspondiente corte del sonido, acercamiento de un técnico a la cabina con un cdj, el cual fue colocado a mano derecha del lastimado Adam, sobre un minuto de corte sin música nos hizo retirarnos del dancefloor, pues estaba claro que no sería la noche de Adam, aprovecharíamos para sentarnos en alguna de las terrazas del lado opuesto del Castillo, lugar desde el cual volveríamos a escuchar otro corte más del sonido.

El siguiente en hacer acto de presencia sobre el escenario sería el veterano The Hacker, el francés, sin llegar a sorprender a nadie, paso por Forte para calentar nuestro tren inferior a base de ritmos bajos en bpms, frescos, eléctricos y bien traídos como previa para lo que se nos vendría encima. Helena Hauff, si esa artista que lo tiene todo, madre del amor hermoso, que autentica gosadera, vaya amanecer, que maestría, que clase, sin duda, cada vez que recuerde Festival Forte 2018, lo primero que me vendrá a la mente será su set, su silueta repartiendo leña a vinilo con esa clase inusual a la que ya nos tiene acostumbrados, bien de pogos y danzas tribales a base de electro macarra, techno industrial, pasando por el break, el drum & bass e incluso pegándonos un último spring a base de tribe y acid core. Desfase generalizado, cuerpos magullados, la carnicería había finalizado. ¿Y ahora donde nos metemos? Nueva visita a las terrazas del lado opuesto para reponernos y acabar de asimilar lo de Felicita.

Hicimos nuestra siguiente incursión en el foso para despedir a Extrawelt, el dúo, con el escenario prácticamente ocupado por su setup, daban buena cuenta de los Lambda Labs a base de melodías psicoactivas que hacían las delicias de los presentes con la paliza y el sol ya en lo alto.

El joven I Hate Models tomaría el testigo con su dj set, el mismo que no termino de vendernos, era la primera vez que nos cruzábamos con el bandolero y había curiosidad por ver sus virtudes, virtudes que no conseguimos encontrar, un set muy aleatorio, sin un rumbo fijo, que junto con el ya prominente sol obligaba un año más al desfile de sombrillas dirección foso. Hora en la que decidimos reposar otro poco más antes de abandonar ya esta edición de 2018, Mundance y Shlomo desde la lejanía serían los últimos en ponernos la banda sonora, pero de la cual no podemos detallar nada pues nuestro afán estaba en la conversación con los allegados.

No habíamos abandonado el castillo de Montemor y ya estábamos deseando con todas nuestras ganas la edición de 2019, esperemos que todo en lo económico haya salido bien, que al fin de cuentas es lo que permitirá continuar el legado de Festival Forte, y de este modo poder seguir disfrutando de este evento que puede presumir de un gran ambiente, libertad, de las ganas de disfrutar y pasarlo bien de todos los asistentes, la accesibilidad y tranquilidad en barras, servicios y demás.

Muito obrigado Forte!!