En las siguientes líneas, que este medio me permite escribir, intentaré dar nombre a los problemas que están surgiendo al amparo de los festivales que han ido desapareciendo a lo largo y ancho de nuestra geografía, intentaré al menos nombrar todos los factores que intervienen en ellos, incluidos nosotros, el público y nuestro comportamiento en redes sociales. Quisiera arrojar alguna solución, sin embargo, me pongo a reflexionar y en mi persona me parece imposible, por la multitud de diferencias que hay entre unos y otros, pues bien…
Si nos imaginamos literalmente una burbuja explotar vemos como esa esfera desaparece instantáneamente de nuestro campo de visión, por lo tanto pienso que no, que la burbuja de los festivales aún no ha explotado, incluso me atrevo a ir más allá en afirmar que ni siquiera se está desinflando, porque a la vez que se cancela o desaparece alguno, vuelven a surgir otros tantos nuevos. Sin embargo, parece patente que algo está pasando.

Son algunos ya, los festivales que no se llegan a realizar, entre ellos míticos como Creamfields Andalucía,  Monegros en Fraga, Electrobeach en Benidorm, Techno-Flash en Castilla y León o Territorios en Sevilla, suspensiones a dos días del festival y vuelta a resucitar por orden de un juez casi el mismo día del evento como sucedió este año nuevo con Oro Viejo en Madrid, otros con cambios de fechas y localización como el 4Every1 de Móstoles, ahora fechado para septiembre y en Getafe, y el último en desaparecer (aunque la verdad sea dicha, no ha llegado ni a desaparecer porque aún no había realizado su primera edición) el Trafalgar Festival, curiosamente de la misma promotora que Territorios. A la par, han ido surgiendo otros tantos que a simple vista parecen gozar de buena salud, como Medusa Sunbeach, Dreambeach Villaricos, Weekend Beach, The End Of The World, DCode Fest o Alrumbo y los históricos que parecen tener salud de hierro como Primavera Sound, Sonar, Viñarock, Aquasella, BBK Live o  el FIB, algunos de ellos superando crisis internas que tambalearían algunas de sus ediciones.

En definitiva son muchas las formas en las que se presentan este tipo de contratiempos, que hacen temblar a la industria, pero, ¿qué está pasando? A ciencia cierta no se sabe, o yo no lo sé, en esas temibles notas de prensa que ninguno queremos leer cuando tenemos la entrada de dicho festival, siempre hay una cierta similitud, que se cancela por problemas con la administración, por quejas de los vecinos, falta de permisos etc. siempre la misma retahíla y siempre los mismos perjudicados, el público y los artistas.
Cierto es, que la excesiva mercantilización de este tipo de eventos puede tener algo de culpa, evidentemente, estas grandes promotoras no se ponen a realizar festivales por amor al arte, ni con miras a no tener beneficios, mucho menos tener pérdidas. Entonces, son muchas las personas que piensan que, detrás de estas cancelaciones, está el fantasma de no haber vendido las suficientes entradas como para hacer viable el evento. Evidentemente desconozco el motivo real de la suspensión, cancelación o aplazamiento de los últimos festivales en caer al limbo, ya que la promotora mantiene una postura, la administración otra y nosotros el público sacamos nuestras propias conclusiones.
Nosotros, el público, que también merecemos algún correctivo, sobre todo de educación. Cada vez me cuesta más trabajo meterme a leer los comentarios en las páginas de redes sociales de eventos y festivales, está claro que todos tenemos derecho a opinar, más si cabe si hemos adquirido la entrada para ese festival, pero como digo, la educación brilla por su ausencia. Las faltas de respeto hacia promotores, artistas, el propio público con diferentes gustos musicales, se hacen incontables, que si un festival trae a Sota, Caballo y Rey decimos que siempre vienen los mismos, sino vienen Sota, Caballo y Rey preguntamos que donde coño están los cabeza de cartel. Ahora rompo una lanza en favor de estos promotores, porque al igual que he dicho antes, que la excesiva mercantilización de los festivales puede ser parte del problema, también es parte de la solución. Un evento se realiza con miras al beneficio económico, ¿cómo se consigue esto? Llevando gente al festival, ¿cómo se lleva gente al festival? Trabajando duro para componer un line up potente y equilibrado para todos los gustos, así como confeccionar una producción que para los festivaleros provoquen el deseo de volver a dicho festival.

Líneas arriba, decía que otros perjudicados de las cancelaciones de eventos son los artistas, esos djs o grupos que lejos de tener la popularidad (y los cachés) de un Richie Hawtin o de unos Rolling Stone, pero que si hablamos de calidad en muchas ocasiones están muy cerca y en otras los superan. Esos grupos, mentalizados en que vendiendo copias de sus álbumes no van a conseguir vivir de la música, esos grupos que saben que la única manera de sobrevivir de la música es echándose a la carretera y llevando sus directos a cualquier rincón de la península y fuera de ella, esos grupos que cuando cancelan un evento, además de seguramente no cobrar su caché entero, han perdido esa fecha y han perdido una oportunidad de enseñar lo que son capaces de hacer a la gente de la zona que asiste a dicho festival, esos grupos
No me quiero extender mucho más, y quisiera terminar con una reflexión: señores y señoras promotores, no jueguen con la ilusión del público, hagan las cosas de manera consecuente, real y segura; estimado público, id a los festivales a disfrutar, a ver a tu artista favorito y a hartarte de bailar, deja de decir cómo hacer un festival desde detrás de la pantalla de tu ordenador, para eso ya están los profesionales del sector; queridos artistas, djs y grupos de cualquier estilo musical, sigan haciéndonos disfrutar como vosotros solos sabéis.

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