15 de Septiembre. En un horizonte no muy lejano se divisa el final de una estación astronómica que por antonomasia es la preferida por muy muchos en cuanto a la mejor época de disfrute de la música electrónica: el verano y el sinfín de festivales al aire libre que se organizan aprovechando el buen tiempo de éste. Para muchos de los que asistieron este pasado sábado al Draaimolen Festival significaba una despedida a una estación mágica, para otros, en la cual nos incluimos, no significa ninguna finalización, simplemente era el escenario perfecto para celebrar que nuestro querido verano se marchaba por una temporada y dábamos paso a una etapa igual de intensa con la llegada poco a poco del frío y de los días grises: el otoño y el comienzo de las fiestas en clubes y demás escenarios indoor.

Nosotros no somos nobeles con ellos, ya que nuestro colaborador Pablo Ortega (excelente navegante donde los haya) fue partícipe en la edición pasada. Para dicha efeméride pusimos rumbo hacia Tilburg, ciudad sureña de los Países Bajos. No eran más de las 13h y nos desplazamos vía tren desde Rotterdam hasta el centro de esta ciudad. Una vez allí optamos por usar los ya archiconocidos shuttle bus puestos por la organización con un precio del billete de ida y vuelta más que aceptable: 5€. El enclave de dicho festival se encontraba al norte de la localidad, en un parque inmenso llamado Charlotte Oord. Sinceramente una localización bestial: es un inmenso bosque de robles y pinos negros centenarios intercomunicados entre sí por pequeños caminos donde, sinceramente, podrías perderte como hizo una tal Alicia.

Nuestra llegada se produjo a eso de las 15h y como buenos exploradores realizamos una indagación a todo el complejo. Draaimolen Festival estaba compuesto por 6 escenarios, cada cual más perdido en dicho paraje pero todos unidos por innumerables caminos y senderos. El primero con el cual nos topábamos fue el stage The Parking Lot. No era el escenario principal pero si el que más nos gustó tanto por su line up como por su ostentoso sound system: Lambda Lambs (quienes conozcáis dicho nombre ya sabréis que su acústica es un orgasmo auditivo en espacios al aire libre); además la localización era en una pequeña llanura cementada rodeada por completo por robles y como guinda una gran lona rectangular de fondo donde se reflejaban innumerables visuales abstractas que hacían las delicias de la imaginación y que a nosotros nos recordó por momentos al monolito de 2001: una odisea en el espacio. El Mainstage era el más amplio en extensión, forjado sobre un suelo de madera y adornado por una entrada compuesta por cortinas de seda y cuyo escenario tenía una escenografía compuesta por 2 triángulos equiláteros a ambos lados. Ya adentrándonos más en la espesura del bosque nos topábamos con el stage The Chapel en el que había innumerables sofás idóneos para un buen descanso. Al oeste se disponían el Strangelove área 1 y el Strangelove área 2 (ambos ideados por Job Jobse). El 1º estaba incrustado dentro de una pequeña colina de robles con el main enclavado en medio y la pista de baile a su alrededor y donde era de destacar sus visuales al anochecer propias de un buen viaje intergaláctico; el 2º era en una pequeña llanura rodeada de pinos con un escenario al fondo y donde predominaron los sonidos lounge y house. Por último el escenario Freerotation Stage con un más que aceptable sound system, una pequeña grada y una inmensa lona amarilla decorativa. Además el festival estaba plagado de innumerables elementos hipnóticos a lo largo de todo el recinto y zonas de descanso perfecta para tomar fuerzas ante el ajetreado día que nos aguardaba.  Disponía de innumerables aseos (algo muy a su favor) y diversas barras de bebidas primordial para una correcta hidratación y si además estábamos con ganas de hambre podíamos optar por una zona con diversos food trucks(pienso en ellos y me está entrando el hambre XD).

Ya puesto en faena, nos dirigimos al Mainstage para ver las últimas pinceladas de la berlinesa Perel: sonidos electro progresivos, sesión muy mantenida y con subidas que tardaban en eclosionar pero muy al gusto de nuestro agrado. Antes de finalizar su sesión pusimos rumbo al stage Parking Lot, su explicación era fácil: somos exploradores cuyo tesoro más preciado es el Techno por lo que según nuestro mapa allí lo encontraríamos. Y como buenos navegantes anclamos nuestro barco en dicha llanura para lo que restaba de día. Eran las 16h y el italiano Neel hizo acto de presencia. Nos deleitó con un live atmosférico, envolvente y sofisticado increchendo en subidas y que dejó en camino allanado para el siguiente que entró en faena: Don Oscar Mulero. La pista de baile se había llenado y no era para menos. Un servidor tiene difícil(o fácil depende de cómo se mire) describir lo que supone este madrileño para la escena technera. Son innumerables los adjetivos, los paliativos y las palabras de buen gusto por las que el rey de la oscuridad se ha ganado a pulso. Simplemente me regiré a lo que disfrutamos con él en esas 2 horas: su sesión se enmarcó en una oscuridad relativa (no quería que nos perdiésemos), innumerables atmósferas hipnóticas propias de los UFO más vanguardistas y todo ello con una técnica simplemente perfecta. Sus tracks se entrelazan entre ellos y nuestros sentidos lo tenían fácil para regocijarse. Subidas y subidas que rompían con graves que eran orgasmos sonoros. Su historia nos resultó corta sencillamente por el disfrute con el que nos cautivó. Gracias.

Los siguientes en escena fueron el dúo británico formado por Blawan y Pariah bajo su proyecto Karenn. Actualmente muy solicitados y en nuestra opinión muy ganado a pulso. Su propuesta fue un directo con modulares, atmosféricos pero transgresores, predominio de los bombos a 4 tiempos y endulzados con “platillos” a cada cual más rompedor. Como ya citamos antes los Lambda Lambs hicieron de las suyas y pudimos descubrir parte del tesoro.

La noche caía, no nos dimos ni cuenta, y el ambiente era sublime. A eso de las 20:30h fue el turno del trió formado por Function, Luke Slater y Steve Bicknell bajo su proyecto LSD Live. Por lo que pudimos apreciar nos contaron una historia en 3 partes enfocada con el uso de sintetizadores. La 1º fueron sonidos bulliciosos que se elevaban y retrocedían alrededor del bombo y que poco a poco fueron tornándose a ritmos con más subidas (2º) y consumiéndose (3º) en un cierre de Live con un techno sólido como un diamante. Todo ello con una puesta en escena decorativa única en su especie. Como ya indicamos antes encima del escenario se disponía una gran lona rectangular donde se reflejaban innumerables visuales que hacía las delicias de nuestros sentidos en cada subida de la sesión. Además el algoritmo de luces rojas, blancas y demás colores del espectro lumínico incrementaban nuestras sensaciones de ir a un universo muy lejano.

La velada era sencillamente perfecta, habíamos ido en busca de varios tesoros y habíamos dado con ellos, nos quedaba un último por encontrar. La siberiana Nina Kraviz se puso bajo los mandos para cerrar este viaje technogaláctico. Por más que intentamos desmembrar su historia, no llegamos a comprenderla al 100%. No estuvo acorde al nivel de sus predecesores y no obtuvimos, como tesoro, esa guinda del pastel que sí que encontramos en el after. Su sesión fue una disposición de tracks de muy buena calidad pero sin ninguna relación entre ellos. Además no acompañó que los últimos 30 minutos de la sesión (00:00h – 00:30h) el sonido del stage se redujese considerablemente seguramente por las leyes holandesas tan estrictas a favor del descanso una vez llega la madrugada. Nosotros optamos por alargar nuestro plan festivalero y optamos por continuar en un after que se celebró en la misma ciudad de Tilburg y organizado por la promotora Suburban Disco.

En definitiva este ocaso del verano al otoño lo celebramos con creces. Draaimolen Festival reúne todas las características para puntuarlo como sobresaliente y catalogarlo como excelente. El ambiente y el clima formado por artistas y público es sencillamente genial y el lugar,la decoración y el sound system de sus diferentes escenarios es de lo mejor que hemos vivido en cuanto a formato open air a media escala se refiere. Recomendamos encarecidamente su visita (aunque está en el aire si se celebrará una próxima edición) ya que septiembre es buena época para volar a Holanda y pasar unas vacaciones diferentes con epicentro de visita obligada a este espectáculo. Queremos agradecer toda la ayuda y buenas maneras puesta por la organización, y en especial a Jip Snoeren, para poder narrar y disfrutar de dicha efeméride. Además destacar la labor de los fotógrafos Rafael Dimiioniatis y Eelco Wortman, gracias a sus documentos fotográficos todo se hace más factible para poder transmitiros más realmente nuestra experiencia.

Los días se acortan y se hacen más grises y lluviosos. La noche toma presencia. Autumn is coming.

Autor: Alonso Vivas