El pasado sábado acudimos a Fabrik, a la edición número 128 de CODE, atraídos por las 15h de fiesta y un cartel de relumbrón con artistas míticos de la escena y nombres que emergen a toda velocidad, así fue nuestro viaje en esta edición.

Tras recoger nuestras acreditaciones y dar una vuelta por el complejo, a ver como habían cambiado las instalaciones desde la última visita, tomamos nuestro puesto en la pista, en ella la pareja Joyhauser llenaban y calentaban la pista al mismo tiempo con un buen sonido tech house, tras los belgas era el turno de Luca Agnelli, quien realizó una sesión perfecta acorde con el horario de su actuación, dejando ver claramente en su set dos partes, una primera con un sonido mas tech house para seguir alentando la pista y un tramo final con un techno serio, contundente y  toques de acid para darle paso a SNTS.

Su mascara y sus negras vestimentas dejaban ver una silueta en las pantallas de la cabina y tras cerrar la actuación el italiano y despedirse del público SNTS se puso a los mandos de la Main Room por primera vez en su vida.

Su set comenzó con un fino hilo de sonido acompañado de dos zumbidos que hicieron que temblásemos enteros y que avisaba a los presentes que se atasen bien las zapatillas pues iba a ser una sesión de altos vuelos. Y dicho y hecho, el hombre de las máscara negra nos brindó un viaje de 1h y 30min perfecto, recorriendo cada rincón del techno mas oscuro, las melodías mas envolventes y los bombos mas profundos, fue una sesión muy intensa, sin tregua desde el minuto uno, e hizo de su set una autentica obra de arte, una de esas sesiones que cuando se para la música para dar paso al siguiente despiertas del viaje tan profundo donde el artista te ha sumergido y donde tardas unos minutos en volver al mundo real y asimilas lo que acabas de vivir, una autentica barbaridad y la cosa sólo había hecho que comenzar.

Al termino de este nos desplazamos al Club Area, donde la cabina ha sido cambiada de sitio y ahora la hace mas cercana al público y allí Paula Cazenave ya hacia disfrutar a sus fans en una abarrotada sala de un groovy techno que no dejaba a ni un sólo asistente sin bailar, tras el set de esta incombustible ‘Techno Girl’ volvimos a la Main Room, donde era el turno de una de las artistas mas en alza del panorama, Amelie Lens.

Tras tomar nuestra posición en la pista principal de nuevo, UMEK daba los últimos coletazos de su set y dio paso a la belga que fue muy aclamada por el publico en la que era su primera visita a esta discoteca.

Amelie se puso a repartir sin piedad desde el inicio y el publico enloquecía con ella, su set tuvo bastantes toques ácidos y hacía de la pista un autentico manicomio con cada subidón, pero para quien escribe no termino de cautivarlo del todo, fue un set con demasiadas subidas y bajadas, ciertas prisas en las mezclas y pecó un poco de repetitiva con los efectos. Amelie Lens se despidió enamorada del publico y este encantado con ella.

Ahora el turno era para el francés Paul Ritch quien se marco un exquisito Live de una hora, techno serio y contundente, con largas transiciones y potentes bombos, un set sin fisuras ni fallos, en mi opinión junto a SNTS, lo mejor de la noche.

Antes del cierre a manos de los residentes era el turno para Chris Liebing, con el que llevaba sin encontrarme en una pista desde 2011 y del que personalmente, tenia muchas ganas de escuchar, pero en los primeros compases de su sesión las ganas infinitas que tenia se fueron de un plumazo y se convirtió en un autentico aburrimiento, no se si era yo que esperaba otro sonido del alemán o él, que desde la ultima vez que nos encontramos ha cambiado radicalmente su discurso musical, pero eso fue inaguantable para mi y no habían pasado 30 minutos cuando decidí marchar al Area Satélite, donde el sonido Pole Group inundaba cada rincón de la sala con Exium a los mandos, de los cuales solo Valentín Corujo, aka Kessell, ocupaba la cabina, pero fue bastante para quitarme el mal sabor de boca que traía de la Main Room.

A la Main Room volvimos para disfrutar de los míticos cierres de CODE a mano de sus artificies, cuando Nuke y César Almena tomaron la cabina en ellos se veía una sonrisa de esas que te salen cuando haces las cosas bien y nos brindaron un cierre con un paseo por la historia del techno para poner la guinda a una sobresaliente edición de CODE.

Gracias a todo el equipo de CODE por dejarnos disfrutar, una vez mas, de estas exquisitas sesiones, ya estamos pensando en la siguiente.