Termina el verano, y con él la oferta masiva de festivales open air alrededor de todo el continente. El invierno se aproxima, tiempos de disfrutar la música electrónica bajo techo, resguardados del frío y la lluvia… en definitiva, tiempos de clubbing. Tras varios meses atendiendo eventos principalmente outdoor, una de las secciones más visitadas en nuestra web vuelve a abrir sus puertas. ¡Bienvenidos a una nueva temporada de Clubbing por Europa!

Para esta ocasión, les narraremos nuestras experiencias en una de las urbes más hermosas del planeta. Nada menos que París, la ciudad de las luces. Las buenas conexiones aéreas y la invitación a uno de sus festivales más vanguardistas, como es Transient, nos empujaron a embarcarnos en esta inolvidable aventura de fin de semana. Dicho evento abarcaría desde el mismo miércoles 2 de noviembre hasta el sábado 5, aunque tuvimos que perdernos las dos primeras jornadas por motivos laborales, así que nos quedamos con las ganas de presenciar las actuaciones más experimentales y audiovisuales, pero sí que acudimos al contenido más explosivo de la programación: las noches del viernes y el sábado en el Cabaret Sauvage, que a la postre albergaría las sesiones más importantes, las de los cabezas de cartel.

Transient Festival

Tras recorrer varios kilómetros de reconocimiento por la capital francesa, donde visitamos buena parte de su extenso patrimonio, acudimos al recinto elegido por el festival para las dos jornadas principales de Transient: el anteriormente citado Cabaret Sauvage. Se trata de un gran escenario circular de aspecto teatral con cubiertas ligeras a modo de lonas de circo. Su entrada ruda y sólida contrasta con la pista de baile, mucho más colorida y amable a la vista que las zonas comunes dedicadas al hall de entrada, servicios sanitarios, guardarropas, merchandising, barra… Desde allí podemos acceder a un patio que denominaron “digital stage”, pues se podían visualizar algunas películas, proyecciones, pinturas psicodélicas y arte urbano en general. Además, se aprovechó este espacio abierto como área de fumadores y de comestibles, ya que se instaló una caravana “food truck” equipada con cocina al servicio del público.

VIERNES

El Carabet Sauvage se ubica en las inmediaciones del parque de la Villete, una extensa zona verde bañada por el canal de l’Ourcq, en el pintoresco barrio de Flandes, no muy lejos del centro de la ciudad. Algo más tarde de la medianoche, conseguimos dar con el complejo multiusos. Hacía un frío considerable, por lo que sin más preámbulos accedimos al interior. Un extravagante y ostentoso espectáculo de visuales nos dio la bienvenida en el único escenario dispuesto para escuchar música. Se trataba de Poborsk, quien desplegaba un directo tan heterodoxo como incatalogable, de esos que suelen llevar la etiqueta de “electrónica”, otorgada a todo aquello que incluso a los más frikis nos cuesta clasificar. El galo no provocó nuestros bailes, pero sí nos regaló una actuación mística y poética de sonidos rocambolescos que, acompañados por unas recurrentes visuales, nos trasportaron hacia territorios seriamente divertidos.

Transient Festival

El siguiente artista en pasar por cabina fue Voiron, quien al poco rato de sesión, nos mandó a sentarnos en una de las muchas mesas dispuestas alrededor del dancefloor circular. Unos sofás muy cómodos, por cierto, con vistas a todo el cabaret. Y es que el francés nos aburrió con un discurso un tanto manido y anacrónico de electro, propio de hace ya más de una década. Más tarde, Legowelt impuso un poco más de seriedad y calidad sobre el plató, aunque resultó bastante melódico. Con el holandés llegaron los primeros beats de techno. Sin embargo, lo mejor estaba por llegar…

La sorpresa de la noche fue Rabbish, sin duda, lo más potente del viernes. El también francés arrolló desde sus primeros compases gracias a sus ritmos analógicos y su excelente manejo de sintetizadores. Techno industrial de cuchillo y tenedor, directo a la yugular. Una lástima que las escasas prestaciones del sound system instalado no nos permitiera disfrutar en condiciones de la banda sonora del festival. Acto seguido, el bueno de Subjex supuso un completo contrapunto a su predecesor, y no sólo por su pobre repertorio musical, sino también por los problemas que contrajo durante su set. Su estridente breakcore rompió hasta los esquemas de su computadora, fallando en varias ocasiones, hasta que finalmente le petó por completo.

Transient Festival

Ante tal esperpéntica situación, apresuraron la última actuación de la jornada, la del belga Nariel. Más de lo mismo, un espectro sonoro indefinido y galopante que no llegamos a entender. De hecho, abandonamos la sala antes del cierre para adelantar nuestro merecido descanso, pues todavía quedaba mucha tela por cortar… Antes de pasar al siguiente día, me gustaría apuntar que los cambios entre pinchadiscos se hicieron eternos, en ocasiones incluso tardaron más de diez minutos. Todos actuaron en formato live, y por lo tanto es comprensible que se necesiten unos instantes para cambiar los aparatos de cada uno, pero un festival de este calado no debería permitirse tales desajustes de horarios, y mucho menos dejar al público tanto tiempo en vilo.

SÁBADO

Lo mejor del programa estaba por llegar, por lo que encaramos el sábado con más ilusión si cabe, y con las energías renovadas. En primer lugar nos topamos con el dúo compuesto por Mika Vainio & Franck Vigroux, una actuación de corte minimalista que rozaba lo experimental, la cual no entraré a valorar debido a que tan sólo pude escuchar sus últimas pinceladas. Al que sí vimos de principio a fin fue al enigmático Samuel Kerridge, uno de los máximos exponentes de la escena rave inglesa. Pese al nombre de su live, “Fatal Light Attraction”, lo cierto es que no percibimos ningún movimiento especial entre la luminotecnia del local, ni tampoco visuales, como en la gran mayoría de actos (y eso que se colocó una gran pantalla blanca para proyecciones a espaldas de los artistas). El británico nos dejó un poco fríos, ya que su directo con guitarra no terminó de despegar, la música de baile brilló por su ausencia.

Transient Festival

Esperábamos mucho más de Container, al menos algo de techno para mover nuestras caderas por primera vez en la noche. Lejos de ello, el americano se ahogó en sus influencias más punk y electroclash, en lo que terminó siendo otra actuación caótica y ecléctica para olvidar. Tras él, el misterioso Coldgeist cogió el testigo para dar paso a otra situación intolerable. El galo pasó un mal rato intentando conectar sus aparatos al equipo de sonido del carabet, ayudado por los técnicos de sonido de turno. No pudo ser, tan sólo sonaban los monitores del artista, por lo que tuvieron que adelantar la actuación de uno de nuestros productores favoritos…

Para nuestra satisfacción, Abdulla Rashim apareció por cabina antes de lo esperado, esta vez en formato DJ set. Como viene siendo habitual, el sueco comenzó bastante expeditivo, alargando una intro siniestra e hipnótica, ideal para entrar en materia y poner sus credenciales sobre la mesa. Poco a poco, sus característicos bombos futuristas se fueron dejando caer, aunque lamentablemente la acústica del club desvirtuó por completo su actuación, la presión de graves resultó prácticamente inexistente. Más tarde, el talentoso Xhin se puso a los mandos de la nave para desplegar una sesión bastante decepcionante. El de Singapur dejó a un lado ese techno oscuro y contundente que produce para sellos tan importantes como CLR o Stroboscobic Artefacts, para declinarse por una selección musical mucho más convencional y vulgar. Para rematar la faena, terminó reproduciendo varios temas de música disco. Ver para creer.

Transient Festival

Afortunadamente, el eterno Luke Slater le dio la vuelta a la situación gracias a su repertorio interplanetario y su magistral manejo de las herramientas que dispuso. Techno de Birmingham en estado puro, sin contemplaciones, manejando al respetable a su voluntad a través de un set perfectamente elaborado, con pausas y subidas en los momentos idóneos, sin bajar ritmo ni intensidad. El que tuvo, retuvo. No deja de ser curioso como el inglés fue el que más y mejor sonó, y eso que pinchó con ordenador. Los que pensaron que con él se acabaría la fiesta, estaban muy equivocados. BLNDR se erigió como la gran sorpresa del sábado. El parisino nos propuso un live envolvente y atmosférico, techno de gama alta, una delicia para nuestros oídos. Habrá que seguirlo de cerca y estar atentos a sus próximas giras.

El responsable del cierre del festival fue Crystal Geometry. Sin embargo, poco pudimos disfrutar de su techno frenético y aguerrido, ya que el sistema de sonido volvió a fallar y tuvimos que marcharnos antes de tiempo. Como conclusión, podemos confirmar que Transient es un evento adecuado para aquellos que buscan el lado más experimental y excéntrico de estilos como el techno, el electro e incluso los ritmos rotos, podemos hablar de un festival de vanguardias. No obstante, sus promotores tienen mucho trabajo por delante para subsanar problemas tan básicos como los cambios entre artistas y las prestaciones audiovisuales, como he ido comentando durante la crónica. Dio la sensación de que el Cabaret Sauvage no está a la altura de un festejo que debe aspirar a más para satisfacer a un público tan exigente como el que suele acudir a este tipo de citas.

Transient Festival

DOMINGO

Después de la sensación agridulce que nos dejó Transient, se nos ocurrió una buena manera de despedirnos de París con un mejor sabor de boca. La solución la encontramos en el 5º Aniversario de Concrete, el club de techno por excelencia de la capital de Francia. Para tal efemérides, sus organizadores prepararon un line-up de lujo que incluía a todos los residentes de la mítica sala a orillas del río Sena: François X, Polar Inertia, Antigone, Shlømo, Cabanne, Leo Pol o Ben Vedren, entre otros, aunque también hubo alguna sorpresa, como leerán más adelante… El evento arrancaría el sábado a las 10 de noche y finalizaría el domingo a las 2 de la mañana, es decir, 28 horas de fiesta ininterrumpida en lo que sería un suculento aniversario sin precedentes en la ciudad de las Torre Eiffel.

Transient Festival

Pese a su corta historia, Concrete ya ocupa un lugar importante dentro de la escena europea. Se trata de uno de los clubes más respetados del viejo continente, objeto de deseo de multitud de fans que se desplazan cada fin de semana hacia esta impresionante discoteca para degustar las últimas tendencias del techno francés más underground, aunque cada vez viene siendo más habitual ver por aquí a artistas internacionales de primer nivel. En realidad, Concrete se dispone sobre una especie de plataforma flotante varada en el barrio de Bercy, junto a la estación ferroviaria de Lyon.

En la cubierta se encuentra el Woodfloor, un escenario alternativo también acondicionado para el invierno, donde pueden escucharse los ritmos más frescos propios del house, deep o minimal. La auténtica batalla se libra bajo cubierta, dentro del casco, una planta sobre el nivel del agua. Allí se respira la esencia del club, en un main floor perfectamente equipado con sonido Funktion-One y juegos de luces sutiles. La atmósfera es increíble, enseguida puedes apreciar el buen rollo en el ambiente, un entorno de lo más apropiado para disfrutar del mejor techno. La proximidad del DJ con el público y los techos bajos haces que te sientas como en casa.

Transient Festival

Para nuestra sorpresa, el artista que nos encontramos tras los platos no fue otro que DVS1, el cual no estaba anunciado en el cartel. Al parecer, se trataba del invitado sorpresa, como ya avancé en las primeras líneas. El estadounidense comenzó su set hacia las 7 y media de la tarde del domingo, por lo que pudimos disfrutar de algo más de la mitad de su actuación. El residente del legendario club berlinés Berghain hizo lo que mejor sabe, enlazar bomba tras bomba para sacudirnos con sus graves profundos y melodías ácidas, para terminar con algunos tracks de tintes electro que tanto gustan por el país vecino.

Ésta no fue la única sorpresa de la noche, ya que el siguiente artista en desfilar fue Antigone, pero esta vez para realizar un DJ set de los de toda la vida. Al francés se le suele ver en formato live, por lo que sería una buena oportunidad para comprobar su destreza con la mesa de mezclas. Sin duda, el futuro del techno galo paso por sus manos, y es que el joven parisino no dejó a títere con cabeza durante su memorable actuación. Sus bombos pesados debieron provocan fuertes oleajes en el Sena. Uno de los directores artísticos de la sala, responsable de gran parte del movimiento techno en París, François X, acompañó a su colega Antigone durante las últimas dos horas de sesión para completarla a modo de back to back. El ritmo fue bajando tema tras tema, mientras que instrumentales y vocales fueron entrando hasta dar con el final feliz, poniendo así el broche de oro al tan esperado 5º aniversario del colectivo.

Transient Festival

Pues esto fue todo durante nuestro ajetreado fin de semana en la villa parisina. Desde luego, vimos mucha energía y ganas de pasarlo bien en ambas salas, los franceses nos parecieron gente atrevida y extrovertida. También cabe destacar el alto precio de las consumiciones (la cerveza ronda los 5 euros), aunque la entrada al Concrete fue gratuita. El festival se saldó con una buena cifra de asistentes, mientras que la discoteca flotante no llegó a llenarse del todo, aunque hay que decir que entramos casi 20 horas más tarde de la apertura. En definitiva, puedo recomendar ponderadamente visitar París para hacer algo más que turismo…

Autor: Pablo Ortega

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