Allá por mediados del mes junio marcamos el 8 de septiembre en rojo en el calendario para despedirnos del verano bailando techno hasta el amanecer con el suculento menú que Amanecer Bailando nos había puesto ante los ojos.

Tras tener que cambiar la ubicación inicial del festival y tras infinitas quejas por parte de partidos políticos, vecinos, ecologistas y demás que no voy a entrar a valorar, el festival siguió hacia delante y finalmente se celebró con un balance sobresaliente.

El marcado 8 de septiembre acudimos a Móstoles, al Parque Prado Ovejero, que es donde finalmente tuvo lugar el evento, cargados con unos chubasqueros ya que las previsiones apuntaban que íbamos a bailar bajo la lluvia, pero al final no hizo falta, el encargado de la lluvia debía de estar bailando con nosotros porque no hizo caer ni una sola gota en las horas de festival, al menos en las que nosotros nos encontramos dentro.

Mientras recogíamos nuestras acreditaciones fuimos saboreando el set de Raúl Pacheco, y una vez dentro pues era obligada nuestra primera parada, el extremeño estaba llenando la pista del Escenario Amanecer con un techno muy pistero y bien cargado de groove que hacía las delicias del público que ya se daba cita.

Tras concluir su set Pacheco decidimos dar una vuelta de reconocimiento por el festival y buscar lo que sería nuestro hogar para las siguientes horas, el Escenario Family.

Tras abandonar el Escenario Amanecer, pasamos por el Escenario Caviar, que era el dedicado a los ritmos urbanos, el Rap y el Trap, y el que ya estaba lleno hasta la bandera, siguiendo nuestra ruta nos encontramos de frente con el Escenario Misa, donde los fans de los ritmos mas duros también llenaban ya este stage, y es que una ma una de las actuaciones estrellas estaba teniendo lugar en ese mismo momento, Angersfist era el responsable de tal revuelo, y por fin llegamos a lo que estábamos buscando, el escenario que albergaría todo el techno de esta edición de Amanecer Bailando, el escenario Family Club.

Allí estaba ya Antigone repartiendo techno de verdad a base de bombos potentes, la pista se llenó en cuestión de minutos y tras una tregua del francés volvió a la carga para despedir su set con un techno exquisito, del denominado de cuchillo y tenedor, para dar paso a Truncate, quien se marcó una sesión de bandera ‘Made in Ben Sims’ techno rápido y mezclas precisas además de hacer sonar la mítica caja de ritmos Roland TR-909 de una manera espléndida para dejar a todo el público a sus pies, más aún cuando en los últimos minutos de su set hizo sonar el mítico Go – Bah, pedazo de sesión la que se marcó el americano y eso que esto solo había hecho que comenzar.

Octave One con su live eran los siguientes, los de Detroit tardaron en conectar con el público, y la verdad que a mi también me costó conectar con ellos, después de las sesiones de Antigone y Truncate, el live de los hermanos Lenny y Lawrence Burden nos desubicaban un poc , finalmente se hicieron con el público, sobre todo cuando soltaron el mítico Blackwater que volvió, literalmente, loco a todos los asistentes.

Tras los hermanos Burden, Speedy J apareció en el escenario y sin contemplaciones se puso a repartir puro T E C H N O como mandan los cánones, el capo de Electric Deluxe nos brindó una hora del mejor techno que os podéis imaginar, mezclas precisas y potentes bombos hacían que el público no parasen de bailar y de que la hora que duró el de Róterdam se pasara volando. Una autentica obra de arte, mi más sincera admiración, por algo es usted una autentica leyenda de esto…

Después el hoandés era el turno de SNTS, el hombre misterioso tampoco se anduvo con tonterías y desplegó todo su potencial e hizo de su hora de set una autentica vorágine de oscuridad, bombos al pecho sin tregua, una locura, rozando por momentos sonidos mas cercanos al hardcore que al propio techno. Otra hora de baile sin parar, público feliz.

El live de LSD eran los siguientes en tomar los mandos del Escenario Family, estas tres leyendas vivas del technpo  desplegaron un set lleno de largas subidas con contundentes pegadas y bajadas continuas que no conectaron con el público al completo.

A continuación Jeff Mills tomó el escenario en la que sería, muy a nuestro pesar, nuestra ultima actuación de la noche. El americano comenzó su set con su inseparable Roland Tr-909 y no la soltó en sus dos horas de actuación. ¡Que set más insufrible!, solo abandonó la maquina para meter a los 40 minutos de sesión el mítico ‘The Bells‘, bastante atropellado la verdad, y desatar la euforia de los asistentes entre gritos de ‘Volvereta, voltereta, voltereta…’ el resto de set completamente igual, atracón de Roland que nadie entendía, pensé que algo cambiaría cuando pasada la hora de actuación metió los vocales del ‘Flash de Green Velvet‘ pero nada, que iluso yo. Tras esta actuación el frío tomo mi cuerpo y me vi obligado abandonar el festival, quedándome sin disfrutar de los buenos de Ben Sims y Shlømo.

Nos quedamos con los buenos sets que vivimos en esta primera edición de Amanecer Bailando y la buena organización a pesar de las trabas.

Dar las gracias a la organización por permitirnos vivir el festival y ya estamos esperando la edición 2019.

Fotos: Amanecer Bailando.