Corría el año 2001 cuando a un avispado joven tulipanes se le ocurrió sumarse al formato radiofónico musical apostando por el trance y por el progressive. Si hay algo en lo que desde el 1º momento destacó fue en ser el pionero en emitir las últimas novedades en estos estilos con una técnica y una variedad musical difíciles de igualar. Para un servidor, con los años, se convirtió en el buque insignia de la electrónica, en el ejemplo inmejorable de lo que significa la perfección sonora, pudiéndolo catalogar como auténticos sonidos celestiales. Para el que os escribe las palabras A STATE OF TRANCE son mucho más que un simple programa radiofónico semanal, van más allá de lo que es la música, es un sentimiento y una seña de identidad.

El bueno de ARMIN VAN BUUREN (sí,con mayúsculas) y su creación cumplen 18 años, la joya de la corona se hace mayor de edad. Mejor estratega que él ninguno ya que ha sabido sacar partido de su sello Armada Music lo máximo y expandir su marca a todos los rincones del mundo siempre con una premisa: la calidad sonora y el transformar el sonido auténticas hondas celestiales.

Podría llevarme párrafos escribiendo lo que supone la palabra ASOT, pero no estamos para eso, sino para contar lo que nos deparó el pasado 23 de febrero su aniversario número 18º, también llamado “Lifting You Higher”. Anualmente y por estas fechas es cita obligada por parte del sello Armada Music el organizar una serie de festivales a lo largo de todo el mundo para festejar todo lo que hemos descrito. Como no podía ser menos la cita en los Países Bajos es de por sí la cúspide de todo buen trancero, cualquier amante de estos sonidos debería de ir una vez en la vida a Holanda y vivir un ASOT en sus propias carnes, de eso doy fe, ya que es algo inigualable. Y desde hace unos años el lugar elegido para dicha efeméride no es otro que el mastodóntico Jaarbeurs, un complejo en todo el centro de Utrecht, capaz de reunir a más de 35000 personas (las que han asistido este año) y parecer como cualquier otro festival más, pero no nos engañemos, un ASOT es diferente en sus detalles y en la magia que se respira y es en eso en lo que nos vamos a centrar.

Eran las 23:30h cuando hicimos acto de presencia. Destacar en letras mayúsculas la perfecta coordinación y puesta en escena en TODO por parte de la organización y de la promotora encargada, Alda Events: indicativos y señalizaciones para llegar al recinto en cualquier parte de la ciudad, distintas entradas dependiendo del ticket comprado o gran cantidad de seguridad y personal de la organización para solventar cualquier duda ocasionada. Una cosa que se respira en cualquier festival holandés es lo bien que organizan cualquier evento y la seguridad puesta en él, cualquier boleto que compres puede parecer que tiene un precio elevado pero te alegras al ver que gran parte va destinado a temas de seguridad, escenografía o sonido. Como buenos estrategas, los de Armada sacan la máxima rentabilidad a todo lo que tocan: Livestream de todos los escenarios para que cualquier persona del globo terráqueo pueda verlo en directo, y eso se traduce en que la marca se expanda más si cabe. El festival estaba compuesto por 5 atmósferas intercomunicadas una con la otra y como un laberinto tipo “ikea”, es decir, sí entrabas en un stage tenías que salir por su respectiva salida pero si cambiabas de opinión tenías que dar toda la vuelta; el escenario principal “Mainstage” donde la premisa era el trance más comercial y más alejado de la seña de identidad de lo que nos motiva (el cual no pisamos), pasando por el stage “Psy” con una vertiente psicodélica pero bastante comercial por lo que tampoco hicimos acto de presencia, hasta un stage para las nuevas estrellas emergentes llamado “Road To 1000″. Nosotros accedimos por la entrada para la prensa y tras dejar nuestras pertenecías en un locker fuimos directos al escenario “Who´s Afraid Of 138?¡”, en el que se respiraba el trance más melódico y la vez con el synth más contundente.

Tuvimos que esperar unos minutos para poder pasar a este escenario al encontrarse abarrotado ya el bueno de Armin Van Buuren empezaba su set en su vertiente más guerrillera. La sesión del de Leiden no nos llegó a cautivar, si bien tuvimos algún incremento de serotonina con temas como el RAMsterdam o el Serenity, la mayoría de sus temas fueron en la vertiente psy y progressiva sin poca profundidad, con la misma monotonía y con muchas pausas. Es una realidad que un servidor sigue escuchando regularmente cualquier ASOTs que semanalmente realiza, pero no los actuales sino los de hace unos años ya que la vertiente utilizada hoy por hoy es algo más comercial en nuestra opinión, cuestión que es de entender pero que en nuestro caso intentamos alternar por otros estilos del trance. Por todo ello, estuvimos más si cabe deseosos de la llegada de uno de los platos fuertes: el italiano Giuseppe Ottaviani, uno de los buques insignia de Armada. No nos defraudó y su nuevo concepto Live 2.0 fue una auténtica mezcla de contundencia techtrancera melódica y progressiva. Mención especial a su 1º track Colours y a su archiconocido 8K. Sin duda una hora de auténtico intercalado entre bajadas con melodías intensas y llenas de sentimientos y subidas con potencia y rotundidad y todo aderezado con alguna que otra vocal que hacía las delicias de los más pasionales.

Después de tan intenso 1º tiempo nos desplazamos para el stage “Road To 1000” donde el dúo formado por Ferry Tayle y Dan Stone repartieron una hora de auténtica maestría a los platos: pudimos degustar desde temas con bastante profundidad a otros más contundentes pasando por temas de lo más melódicos y enérgicos en su vertiente más uplifting trance. Fue una grata sorpresa, tenemos que reconocerlo,ya que nos teletransportó a las producciones que escuchábamos hace unos años (mención especial al remix propio del When Things Go Wrong de Airwave).

Fue el turno de visitar el escenario que nos faltaba por pisotear con nuestras zapatillas, “Progressive“, y que tan de moda se ha puesto o mejor dicho que tanto se ha relanzado. Para nosotros no es una sorpresa, nos encanta este estilo y dimos en el clavo en ver las actuaciones de Paul Thomas y por último de John 00 Fleming. Mención especial para este último, para un servidor, el mejor de la noche. El de Reino Unido se marcó un set de los que hacen época, calidad sonora en los tracks para reventar, técnica sutil en las mezclas y mucha, muchísima clase en lo que nos quería transmitir. Destacar la progresión que le puso a su set y que hizo que público y artista tuviesen una simbiosis especial cuyo cota más alta llegó con el mítico The Legacy de Push. Cualquier set de este chico es una auténtica clarividencia sonora por lo que nuestros oídos siempre terminan extasiados después de la orgía musical que siempre nos plantea.

El listón estaba muy alto pero aun nos quedaban fuerzas para volver de nuevo al escenario “Who´s Afraid Of 138?!” y ver el cierre del irlandés Sneijder, el cual ya es toda una estrella consagrada dentro del mundo trance. Motivos no le faltan ya que ha sabido tener una línea continuista en sus sets utilizando el tech trance más convincente de hace unos años pero con el toque del nuevo trance donde si cabe el grave es más fino y cristalino. Todo eso se traduce en un set con un bassline fijo, con bombos firmes y con melodías en progresión con muchísima fuerza. Sin duda el mejor broche de oro para una noche muy especial y emotiva.

Todo un placer poder narrar lo vivido en la cuna por antonomasia del trance. Son muchos los festivales y fiestas de club de otros estilos electrónicos a los que somos asiduos por este país (ver otras crónicas) pero sin duda está es la más especial. Queremos calidad en las propuestas y los chicos de Alda Events y Armada Music saben perfectamente plasmar el como realizar un festival en todos los aspectos de manera magistral; mención especial a Branka por las facilidades y confianza puestas en nosotros.  Es de elogiar la cantidad de gente que mueve este sello y la diversidad de nacionalidades que se conjuran en una especie de ritual cada año, hacer amistades in situ y saber que ya hay una excusa para volver a verse cada lustro y bailar en torno a lo que tanto te apasiona es sin lugar a dudas una de las mejores experiencias que hemos vivido.

Emocionarse con música, que experiencia tan grandiosa¡¡¡

Autor: Alonso Vivas.