Mediados de agosto, temporada alta de festivales y Dreambeach Villaricos se vuelve a llevar el gato al agua.
Y es que el CARTEL, con mayúscula, así como las mejoras en el recinto nos hacía presagiar que de nuevo el festival se iba a superar. Y no nos equivocamos…

Lamentablemente, tan solo hemos podido asistir a las jornadas del viernes y sábado, que entre ellas se repartían el grueso del cartel, pero nos quedamos con las ganas de ver el jueves a Oscar Mulero machacando el escenario principal o el confeti y la diversión de ElRow en la fiesta de clausura, no obstante nos vinimos con un más que agradable sabor de boca y un cuerpo lleno de agujetas.

VIERNES 12

Una vez recogida la acreditación, lo primero que hacemos es un reconocimiento del nuevo recinto, aprovechamos para comprar algunos tickets y rápidamente vamos al meollo.

En el Dreams Tent ya se encontraba John Digweed, y haciéndolo fácil. Buen sonido, una carpa que a simple vista nos parecía algo más grande que en ediciones anteriores y con menos sensación de agobio, gracias a la gran apertura que había detrás del escenario y que favorecería así la corriente de aire para refrigerar la pista. En lo musical, lo dicho, lo hizo muy fácil, la gente divirtiéndose y bailando que es de lo que verdaderamente se trata. Buen set para empezar la noche.

Sigo esperando a que suban la que posiblemente sea la mejor foto del festival, Digweed entregando el testigo a Garnier, ya que este sería el que le sucedería. Garnier tendría por delante 3 horas para enseñar su repertorio musical a todo aquel dreamer que se acercara. Y es que Garnier no va a pinchar, va a enseñarnos lo que para él es la música. Lamentablemente en esto de los festivales está el temido solapamiento y tan sólo vimos una hora de su set. Había cambio obligado de escenario. Aterrizaba el allien disfrazado de humano…

laurent

¿Que se puede decir de Jeff Mills? No forma parte de los tres de Belleville, aquel trío al que se le concede la autoría del surgimiento de este género, pero si alguien se atreve a decir que no es una de las piezas fundamentales y más importantantes del movimiento techno, es que no está jugando nuestro partido. Dos horas de auténtico viaje, como siempre tirando de clásicos atemporales y un tempranero “The Bells” que no se hizo esperar demasiado, creo que Jeff tenía ganas de meterse a la gente en el bolsillo rápidamente.

jeff

Y después de tal viaje, un descanso para afrontar con enegía la recta final de esta jornada. Entre medias combinábamos las dos actuaciones que se daban en el Dreams Tent y Bull Stage simultáneamente, eran Nicole Moudaber y Len Faki. De nuevo apareció el fantasma de los solapamientos y no pudimos disfrutar al cien por cien de sus actuaciones. Pero nos fuimos con gran sabor de boca, ambos muy conectados con el público y tirando de contundencia y elegancia.

5:15 de la madrugada, punto de inflexión de la jornada, Luke Slater se presentaba como Planetary Assault Systems en el Bull Stage para realizar la mejor actuación del festival para un servidor. No nos moveríamos de allí hasta que terminara su set. Techno de cuchillo y tenedor, rápido, contundente, bombos pesados y hi hats afilados. No se podía pedir más, bueno sí, que hubiera durado cinco horas más.

La música es muy subjetiva, más si cabe en el techno. Una de las actuaciones que más esperaba era la de Rødhad, sin embargo, no me llenó tanto como confiaba, seguramente, el tan buen sabor de boca que me dejó Luke Slater tuviera mucho que ver, por eso pasada una media hora, decidimos abandonar el escenario, hacer una parada logística y volver al Dreams Tent donde ya se encontraba Nic Fanciulli realizando la difícil tarea de cerrar este escenario. El ambiente que se respiraba en esta inmensa carpa era inigualable, los tracks fueron muy correspondidos, cargados de groove que hacían que el público no parara durante gran parte. Sin embargo, el cansancio empezó hacer mella a la misma vez que la dinámica del set se iba viniendo abajo, por eso, decidimos poner punto y final a esta jornada y emprender el camino de vuelta a nuestros aposentos e intentar descansar para la segunda jornada.

SÁBADO 13

Día grande del festival, se notaba considerablemente el aumento de gente, tanto en puerta, como en escenarios, servicios, tickets, barras etc. Entramos a eso de las doce de la noche, de nuevo típica vuelta para abastecernos de tickets, vaso y bebida, y por el camino nos encontrabamos a un 50 Cent que tenía encandilados a sus fans, pero esta no era nuestra guerra.

50cent

Pasamos levemente por el Bull Stage, donde se encontraba un hiperactiva Rebekah repartiendo techno a diestro y siniestro, sin contemplaciones, con un ritmo frenético. Sin embargo nos reguardamos rápidamente en el Dreams Tent, ahí se encontraba Mano Le Tough, pinchando también un techno algo acelarado, cosa que nos sorprendió, temas bien escogidos y la pista bastante caliente.

Pronto hizo aparición uno de los reclamos del cartel, ni más ni menos que Richie Hawtin, terminando de repasar su set up y esperando a su hora. Parece como si Le Tough lo hubiera visto con el rabillo del ojo y empezara a disminuir la intensidad, para no dejar la pista demasiado rota al dueño de Minus.

Hora del canadiense, 1 exactas de la madrugada, se apaga la luz y empieza su característica intro. Hawtin es un artista que lo tiene todo muy metodológicamente controlado, así las visuales estaban escogidas al dedillo y no se veía rastro de otro color que no fuese el blanco o el negro.
Sorprendentemente Hawtin también comenzó muy acelerado para lo que nos tiene acostumbrados, pinchando cerca de los 129-130 bpms, un servidor se estaba frotando las manos porque inocentemente pensaba que Hawtin se iba a lanzar por la rama del techno más puro. Pero todo lo contrario, no bajó su intensidad, pero hablando mal y pronto, Hawtin no se movió del sitio. Mismo loop todo el set, una dinámica que para mi humilde opinión era algo monótona y sin sentido. Decidimos situarnos en un lugar más alejado, para ver conjuntamente el espectáculo musico-visual, pero aquello no había quien lo arreglara. Pasada una hora prefiero abandonar el escenario en busca de chicha.

hawtin

En el Bull Stage empezaba el set Klaudia Gawlas, la alemana no estaba dejando títere con cabeza, techno incisivo, de agachar la cabeza y evadirte tu solo, no existe nadie más, tú y la música, nada más. A veces, es difícil caracterizar en palabras que se siente con un set de este tipo, me está pasando. Lo siento.

Turno de Horacio Cruz, el granadino se ha convertido por méritos propios en un fijo del festival, y en un fijo del Bull Stage. Recuerdo en la edición del año pasado, que nos quejábamos del sonido de aquella carpa, tuve la posibilidad de compartir esta impresión justo después de su set, sin embargo, este año, la organización se ha esforzado en mejorar esta carpa y eso es de agredecer.
Si hablo de Horacio tengo un problema, y es que no soy muy objetivo, pero bueno, había dicho anteriormente que la música era muy subjetiva, ¿no? Señores, ¡vaya sesionón! ¡Que bajos! ¡Qué subidas! ¡Qué rollo desprende pinchando! ¡Que “pechá” de bailar! Siempre lo digo, cada sesión hace más grande a este artista.

Terminaba Horacio y llegaba Fatima Hajji, se notaba en el ambiente y en la carpa, literalmente rebosaba, se le había quedado pequeña para la salmantina. Y es que Hajji levanta pasiones, no exagero si digo que casi se cae el Bull Stage. De su set, nada remarcable, empezaba el hardtechno en este escenario que no pararía hasta el cierre del festival.

Terminado el set de la reina del hardtechno se situaba a los platos el alemán Viper XXL para dar una vuelta de tuerca más y saciar de schranz a los allí presentes.

Mientras tanto, en el Dreams Tent, Jamie Jones y Seth Troxler hacían de las suyas, tres horas mano a mano y salida del sol entre medias, panorama idílico que dejaría una bonita estampa a los allí presentes. Un set muy dinámico, que hacía que los dreamers no pararan de bailar durante toda la mañana, tech house pistero, linea de bajos bien cargada y listo, ¡fiesta montada!

A las 9 de la mañana se daba por finalizada esta tercera jornada de Dreambeach y última para nosotros.
Respecto a la organización; bastante correcta, buenos escenarios, aunque es cierto que en algunas zonas se mezclaba el sonido, algo que tampoco era difícil de solucionar, tan solo coger el sitio correcto.

En cuanto a anécdotas negativas tan sólo remarco una y es que, soy fiel defensor de los escenarios vacíos, tan solo para artistas, técnicos de sonido y fotógrafos o prensa (si el artista lo desea). Sin embargo, el escenario del Dreams Tent estaba atestado (sobre todo en el cierre del sábado) de chicxs tipo “bíceps y berzas” incluídos entre ellos un personaje que para mí no pinta nada. No lo voy a nombrar. Sí la organización decide poner una “zona vip” éste no es el sitio y menos para esa gente. Respeto a todo aquel que estuviera allí, amigos de djs, personal de la organización, representantes, otros promotores o representantes de empresas del sector, pero nunca, nunca gente de esta calaña, que para colmo se creían que eran los protagonistas.

No obstante, ésto no quita que el balance haya sido totalmente positivo y las ganas de Dreambeach Villaricos 2017 sigan intactas, hasta entonces, seguiremos contando los días para volver a este magnífico festival.

 

FOTOS: DREAMBEACH VILLARICOS

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