Amsterdam, esa preciosa ciudad con un enorme encanto para tantos y tantas visitantes, encantos que abarcan múltiples gustos y sensaciones para tan diversos tipos de personas. Para nosotros, los amantes de la música electrónica, sin duda, es uno de esos destinos que permanentemente están ahí, abarcando un amplio rincón de nuestra mente, para repetir un año tras otro, pues son infinitas las opciones que presenta en cuanto a eventos electrónicos. Siempre hay algo nuevo por conocer.

El pasado fin de semana, comprendido entre los días 2, 3 y 4 de marzo, volvíamos a la ciudad del Red Light Distrit y los neones, los canales y los puentes, las flores y los tulipanes, los coffeeshops y ese aroma a felicidad. La capital holandesa es una de las capitales europeas de la música electrónica, y ese es el motivo por el cual volvíamos hipnotizados hacia ella. En esta ocasión, la familia Reaktor, sinónimo de calidad en todo lo que concierne a la organización de un evento, nos ponía sobre la mesa un menú brutal para la sexta edición de Unpolished, la fiesta más extrema que preparan al cabo del año, evento que considerábamos a priori más duro dentro del techno –sobre nuestras carnes así lo hemos confirmado- en el continente, a pesar de encontrar también sets de electro, breakcore o hardcore. Reaktor y Warehouse Elementenstraat, esa dupla que tantas y tantas noches de locura electrónica han ofrecido, volvían a las andadas con un fin de semana de auténtico vértigo y hooliganismo technero.

Unpolished Festival

El viaje comenzó con un buen guantazo de frialdad. Las bajas temperaturas junto con el viento generados por la ola de frío que cruzaba su paso por el continente, nos dejaba pajaritos en nuestro primer contacto con la ciudad, sensación que iría atenuándose con el paso de los días. El viernes 2, primera jornada de las dos que componían la edición 2018 de Unpolished, comenzaba con el anuncio por parte de la promotora de la caída del cartel de esa noche del artista británico Galaxian, un live que se iba a desarrollar en la sala 2, pero que, debido a las complicaciones meteorológicas ocasionadas por el temporal Emma en Europa, no pudo llevarse a cabo por la cancelación de su vuelo. Con este anuncio, y la consiguiente reasignación de los horarios en dicho stage, se desarrolló la inevitable previa por el centro de la ciudad y posterior ultimación de detalles en nuestro hotel, muy cercano al warehouse, lugar desde el cual pudimos comprobar como una ligera nevada cuajaba sobre la ciudad, la misma que nos enmoquetaría nuestro paseo hacia la primera jornada del festival.

VIERNES

Nuestra aparición en Elementenstraat 25 seria en torno a la 01:30h, hora en la que un buen número de asistentes se disponía en fila en la puerta principal para hacer entrada, cola prioritaria, paso por la guest list e iniciábamos nuestro periplo. Una más que poco apetecible cola se posicionaba frente a la barra desde donde se recogían las llaves de las taquillas, previo pago de 10€ y devolución de 5€ al devolverla, donde guardar los enseres. Cola que decidimos no hacer ya que nuestras ansias por adentrarnos en el infierno holandés no nos lo permitieron, cambiamos euros por tokens (12,50€ = 4,5 tokens) y estábamos listos.

Nuestra entrada coincidiría con las actuaciones de Truss en la sala 1, Identified Patient en la 2 y Second Effect en la 3. Hicimos entrada en la segunda por simple cercanía con la zona donde se realizaba el cambio monetario, un escenario que volvía a tener las mismas características esenciales que la anterior vez que visitamos este warehouse, también bajo una fiesta Reaktor. Oscuridad y un sound system que cortaba la respiración, la presión sobre nuestro pecho fue instantánea tras pasar la puerta, una puerta que escupía y absorbía gente en un elevado número. Intentamos ubicarnos en el interior pero no lo logramos, ya que estaba demasiado ambientada, en nuestra cabeza estaba como principal reclamo el set de electro de Truss de la sala 1, así que deshicimos nuestro recorrido y enfilamos la puerta para salir.

El acceso al interior ya se encontraba cortado por una valla y personal del staff, regulando de esta forma la entrada de más público a ella en función del público que salía. Tras este amago, sería nuestra única incursión de la noche en esta sala. Nos dirigimos, ahora sí, hacia la principal, donde el británico Truss nos haría dar nuestros primeros bailes. Su sesión, en esta ocasión, estaría enmarcada en el electro. Un set que ya disfrutaba un alto número de público, en el cual el electro más puro y con alto sabor oldschool predominó en la segunda mitad que pudimos escucharlo, mientras nos ubicábamos y pedíamos las primeras consumiciones en barra. Primeros bailes para entrar en calor, muy bien sacados por parte de Truss, y es que la versatilidad, la gran selección y el buen hacer de este, hicieron que disfrutásemos del mejor sonido de toda la noche.

A continuación, sería otro británico de nacimiento, pero alemán de adopción, el que tomaría el testigo, Dax J ya ha dejado de ser una promesa para convertirse en uno de los artistas más demandados en el circuito, eso se notó sobre la pista de baile, los huecos que se pudieron encontrar durante el set de su predecesor empezaron a escasear, el ritmo se aceleró y en la masa asistente ya se hacían más palpables los bailes, como es habitual en su forma de mezclar, ese punto más de velocidad que imprime al techno hace despertar al menos hooligan. Dos horas de set brillantes, techno redondo al estilo berlinés, techno puntiagudo al estilo londinense, acid techno, One Night in Hackney de Dave the Drummer incluido, y sorprendentemente cerrando con drum&bass y jungle sacando así su gusto por los ritmos rotos que le introdujeron en la electrónica.

Eran las 05:00h y tocaba la actuación de la noche, la que más expectación nos generaba, en la que más expectativas teníamos depositadas, a priori, pero la actuación más desilusionate del fin de semana, a posteriori. Hablamos de la actuación conjunta entre los mancunianos And y Samuel Kerridge en formato live, el estreno de esta unión no lo fue de la mejor forma, ya que la preparación no fue la adecuada o no la suficiente. Cuesta creer que un 75% del live no sonara bien, la estructuración del mismo no fue correcta, los temas no cuadraban, rompían a destiempo. Irremediablemente, fue muy difícil pasar por alto esto y sumergirse en los sonidos industriales que soltaba el atronador Funktion One, pero una cosa no quita la otra, el musicón despachado por el trío de Manchester fue de escándalo.

El siguiente en aparecer en escena sería el italiano Domenico Crisci, uno de los artistas más queridos por la familia Reaktor, son ya varias las apariciones de este en alguna de sus fiestas. Uno de los artistas que más ganas teníamos de ver en acción, sin duda, la medalla de oro del viernes. Eran las 06:30h cuando la sala 1 del warehouse tornó en la más absoluta oscuridad y el “Leatherface” de su compatriota Al Ferox era escupido por el sound system, Domenico jugaba en casa y así nos lo hizo saber, un set brutal conformado por techno industrial a un ritmo frenético, habitual siempre en su estilo, con mucho carácter agresivo, hora y media de violencia sonora que hizo las delicias del respetable, correspondiendo al italiano con un más que merecido aplauso.

Una hora restaba para finalizar la primera jornada cuando Manni Dee y Ewa Justka daban comienzo a su live. Si la noche nos había parecido infartante, lo vivido de 08:00h a 09:00h fue una locura superior. Una maravillosa montaña rusa que alcanzaría velocidades de hasta 170/180bpms destrozando el tren inferior de gran parte de los que aguantamos hasta el ultimo respiro.

SÁBADO

Sin apenas tiempo de digerir la experiencia del viernes, volvimos a poner rumbo al Warehouse Elemenstraat, situado en la calle de igual denominación, en el distrito amsterdamés de Sloterdijk, un área a caballo entre lo industrial y lo empresarial. Todavía quedaba mucha tela por cortar. Nada más acceder al complejo, nos dio la sensación de que el número de asistentes era mayor al que se aglutinó ayer en el pabellón, o al menos, se animaron a unirse a la batalla de forma más prematura. Desde la entrada, ya se podía sentir el estruendo del combate armado que se libraba en cada una las tres salas, presagiando así otra noche para el recuerdo. Chaquetas a las taquillas, cambio de dinero por tokens, repaso a la programación… ¡y listos para recibir castigo!

Unpolished Festival

Habiéndonos perdido las primeras actuaciones, las de Parrish Smith y Tafkamp, pues no conseguiríamos ingresar hasta pasadas las dos de la noche, arrancamos la contienda con Umwelt, quien tuvo que hacer su trabajo sin su compañera Helena Hauff, cuya presencia fue mitigada por culpa de la cancelación masiva de vuelos. Unpolished no es uno de esos eventos en los que los primeros sets van cogiendo cuerpo poco a poco para dar paso gradualmente a los platos fuertes de la jornada. Aquí, desde los primeros aperitivos, se sirve techno de cuchillo y tenedor, sin ningún tipo de contemplación. Prueba de ello fue la sesión del francés, quien no tuvo miramientos para desplegar su repertorio más ravero y contundente a vinilo en el escenario principal. Empezamos bien.

Nuestro afán por conocer la mayor parte del elenco de artistas disponibles, nos llevó al segundo stage, donde CJ Bolland hacía lo propio a través de transiciones frenéticas y numerosos cortes. Aunque algo más melodioso que el anterior, el paisaje sonoro seguía caracterizándose por la rudeza y la asperidad del techno con aroma a Birmingham. Tras el británico, turno de la emergente Umfang, única fémina de este segundo asalto. La americana propuso una cadencia más compleja, es decir, una conjunción de sonidos más amplia y variada, con el añadido de dificultad que ello conlleva. Sin embargo, a la joven pinchadiscos no le tembló el pulso, dándole sentido a todo un arsenal de sonidos industriales.

A las 4 en punto redirigimos nuestros pasos hacia el main floor, motivados por el live de Marc Trauner, más conocido como The Mover. El directo del alemán fue todo un prontuario de distorsiones, sintes y rugidos de ultratumba. Probablemente, el set menos bailable de la noche, pero no por ello el menos interesante. Mención especial a las visuales que lo adornaron, las cuales colaboraron en gran medida al despegue mental. Acto seguido, una de las leyendas vivas del género, la incombustible Miss Djax, quien anunciaba un exclusivo acto de corte old school, lejos del schranz que la convirtió en mito y referencia en los Países Bajos. La veterana jugaba en casa y, aunque no la vimos demasiado tiempo, nos complicó enormemente el traslado hacia la otra sala, donde nos esperaba uno de los headliners.

Residiendo en Holanda, resulta casi imposible desconocer de lo que Ansome es capaz de hacer en cabina con su colección de máquinas, y es que el inglés es uno de los artistas más solicitados por estos lares. Se lo ha ganado, su directo analógico es uno de los más rompedores de la escena actual. Atrincherado tras varios kilómetros de cableado, Kieran Whitefield lo volvió a hacer. Abrasión de bombos pesados, toda una prueba para la cimentación del warehouse. Aunque nos gusta más cuando hace back to back, lo que le permite dividir esfuerzos y dar otra vuelta de tuerca, su live siempre resulta un espectáculo imperdible. A continuación, Ryan James Ford no consiguió ni de lejos mantener la tensión con su breakcore ácido y desgajado, por lo que aprovechamos para regresar al principal.

A estas alturas de la película, no creo que necesitemos presentar a Perc. El buque insignia del techno anglosajón justificó sobradamente su etiqueta de cabeza de cartel desde que pulsó el play. El londinense es pura dinamita, pocos le ganan en intensidad y dinamismo. Haciendo gala de su ya inconfundible sonido rasgado, el de Perc Trax no dejó a títere con cabeza durante su hora y media de cirugía, las cuales se nos pasaron volando. El cierre fue obra y gracia de otro mito de la electrónica underground, nada menos que Manu le Malin. Poco antes de su puesta en escena, las pantallas anunciaron el adelanto del cierre hasta las 10 de la mañana, prolongando una hora más la sesión del francés. Su discurso fue el más duro y atrevido de la noche, donde no sabríamos si escribir su hard-techno con “c” o con “k”. De hecho, coqueteó sobre la delgada línea que lo separa del hardcore. Un destrozo.

Probablemente, otra extensión horaria nos habría mandado directos al hospital. Por suerte o por desgracia, depende de cómo se mire, no fue así, por lo que pudimos volver a nuestro piso franco de Amsterdam sanos y salvos. No me quiero despedir sin mencionar a Shawn O’Sullivan, encargado del cierre del segundo escenario, a quien oteamos desde la distancia. Lo cierto es que su hardcore purista no nos invitó a avanzar posiciones, y es que lo que se cocía en la main room era muy difícil de superar. Alusión especial también para los chavales que tuvieron su oportunidad en el tercer espacio escénico: Spaceboy 3000, Sorn, Alternative Alignement, Squaric y Pompstation.

Unpolished 2018 presale

Unpolished 2018 presale starts today at 18:00 CET.http://unpolished.reaktorevents.nl/

Posted by Unpolished on Thursday, December 14, 2017

Os recordamos que las entradas online se agotaron en un par de horas… ¿Merece realmente la pena la lucha con servidores y demás público para hacerse con una? Rotundamente, sí. Si lo tuyo es el techno más hard e industrial, Unpolished es peregrinaje obligatorio. Acústica impecable, visuales increíbles, luminotecnia avanzada, ambiente de lujo… por citar algunas de las bondades de un festival que apuesta muy en serio por las vertientes más maquinistas y crudas del género nacido en Detroit. Una vez más, chapó para la promotora Reaktor, en especial para su fundador Jort Schenk, quien amablemente nos ha vuelto a poner las cosas fáciles para disfrutar y dar cobertura a uno de sus eventos.

Autores: Gorba (viernes) y Pablo Ortega (sábado)