Por segundo año consecutivo, hemos asistido al festival de techno por excelencia de La Haya. Nos referimos a The Crave, cita anual obligatoria para los amantes del género que residen en la vieja capital holandesa. La cita tuvo lugar el pasado sábado 3 de junio en la gran zona verde de Zuiderpark, novedad para esta edición. Todo un acierto por parte de la organización, pues el complejo resultó ser un marco inmejorable para un evento multitudinario como este. Como responsables del festejo, destacan los miembros del colectivo Disctric25, quienes van a abrir este verano una pequeña sala, en la misma ciudad, con capacidad para 150 asistentes, equipada con Funktion One.

Al igual que el pasado año, se dispusieron tres escenarios de distintos estilos para desarrollar las casi doce horas de programación, desde el mediodía hasta la medianoche. Entre ellos, se aprovechó la fisionomía del parque para distribuir las diferentes áreas que componían el recinto: puestos de comida, barras, cajeros para el cambio de monedas, taquillas… y lo mejor: zonas de descanso provistas de hamacas y demás elementos de descanso, a orillas del lago. Además, podías introducirte entre la maleza en ciertos puntos para cobijarte del sol, perderte por un rato o lo que se puedan imaginar…

The Crave Festival

No sería hasta bien entrada la tarde, sobre las siete, cuando conseguimos acceder tras dar carpetazo a nuestras obligaciones laborales. Lamentablemente, tuvimos que renunciar a actuaciones tan apetecibles como las de Legowelt, Matrixxman, Daniel Avery o el back to back entre Van Ahn y Secunda que abrió el festival. No obstante, lo poco que pudimos ver nos dejó con una marcada sonrisa en el rostro, y es que The Crave, aunque no se le pueda considerar un macro-evento de altas prestaciones, tiene un rollo que lo hace especial, es de esas fiestas que te hacen sentir como en casa.

En cuanto a lo musical, en primer lugar escuchamos los últimos coletazos del set de una de las leyendas vivas del techno. Hablo de James Ruskin, un tipo que, aunque cuenta con todos mis respetos, nunca fue santo de mi devoción. El británico hizo lo de siempre, azotar al respetable con techno de toda la vida, percusivo y aguerrido, aunque algo escaso de calidad, si lo comparamos con las nuevas producciones de hoy en día. Es por ello por lo que nunca terminó de convencerme. Su repertorio me suena un tanto plano y convencional, a punto de caducar. Tampoco lo vimos especialmente fino con las mezclas, aunque muy pronto cambiaría todo para mejor…

The Crave Festival

Pocos artistas mediterráneos son tan respetados por estas tierras como nuestro Óscar Mulero. Efectivamente, el siguiente en desfilar por cabina fue el mago de Pole Group. Ya se pueden imaginar el resultado. Todos sabéis que no exagero en absoluto si catalogo cada sesión del madrileño como una masterclass. Pese a que comenzara con ciertas dudas y algún que otro error en la transición, aquí no iba a ser diferente. Pronto se hizo con el mando de la situación y nos abrasó con su techno oscuro e hipnótico, pilotado con la maestría que atesoran sus veteranos dedos y su mente privilegiada. De lejos, lo mejor del festival.

Difícil decisión la que se nos venía tras el huracán provocado por Mulero. Las opciones eran los jóvenes Karenn, quienes pinchaban en el mismo escenario, o los siempre sorprendentes Mind Against. Tras un buen inicio del dúo inglés, dirigimos nuestros pasos hacia el segundo stage, para comprobar qué nos traían esta vez los imprevisibles italianos. Como cada ocasión que los escucho en directo, los reyes del deep-techno nos atraparon con su sonido envolvente y bombos pesados, por lo que finalmente despedimos el festejo con ellos, desde la primera fila, donde casi podías masticar el bassline.

The Crave Festival

Convertido ya en tradición en The Crave, parte del público comenzó a sacar banderas trianguladas para adornar el closing, hondeándolas al ritmo de la música, en cada una de las tres pistas de baile. Una curiosa iniciativa que nunca he visto en un festival de electrónica. No quiero concluir esta crónica sin antes agradecer las facilidades que siempre nos ofrecen los chicos de District25 para acudir a sus eventos, en especial a Lex Rutjes. Estoy deseando ver la nueva discoteca que van a inaugurar dentro de un mes… ¡mucha suerte con el proyecto!

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