Algo está pasando en Holanda con el psy-trance. Este sonido tan particular y underground está cada vez más en boga por aquí, y es que son muchos los amantes de este género los que demandamos eventos de este tipo, fiestas que tienen varios factores como denominador común: el paisaje, la decoración, música desenfrenada, buen rollo, libertad… el arte y la cultura psicodélica, en definitiva. No es de extrañar que muchos de estos festejos acaben colgando el cartel de “sold out”, y es que la oferta de trance por el norte de Europa sigue siendo escasa, eclipsada por el comercialismo y por estilos más digeribles como el techno o el house.

Hace un mes os narré mis aventuras por The Living Village, un festival que presentaba su primera edición con una propuesta muy variada y alternativa, en la que, desgraciadamente, el psy-trance no jugó un papel protagonista. Hoy les traigo un evento completamente volcado en ello, en su segundo cumpleaños. Les hablo de Space Safari, el cual empieza a presentar números de festival mediano, con una asistencia que superó con creces el millar de participantes, y unas infraestructuras desplegadas bastante serias. Eso sí, aún queda lejos del pretencioso Psy-Fi, el mayor evento trance del país con diferencia, con una capacidad de acogida de 15.000 asistentes… que por cierto, cada año completa su aforo.

Space Safari Festival

Hace unas semanas, os anunciamos la inesperada cancelación del Solstice, último festival holandés de psy digno de mención. Sin duda, este hecho aumentó las ganas de la comunidad trancera de pegarse una buena escapada de fin de semana para desconectarse por completo del mundo real, algo que se consigue con facilidad en este tipo de sitios, tan sólo traspasando su puerta de entrada. Para esta ocasión, se escogieron los salvajes parajes de Beekse Bergen, también conocido como “El Safari”, por su densa vegetación y la crudeza de su entorno. Los Países Bajos no puede presumir de muchos sitios como este, un marco perfecto para una ceremonia como la que se nos venía encima.

VIERNES

Tras una dura jornada de trabajo en Amsterdam, a donde me llevé todos mis atuendos de batalla, me dirigí directamente a la ciudad de Tilburgo para llegar a tiempo a una de las actuaciones que más ilusión me hacía, la de Millivolt. Sin ni siquiera plantar mi tienda en la zona de acampada, la cual se encontraba bien alejada del recinto, me encaminé, como pollo sin cabeza, al main floor para degustar su sonido made in Zenon Records. Este sello discográfico está rompiendo todos los esquemas del trance, generando un nuevo estilo que muchos identifican como dark-progressive, aunque cada vez me inclino más a pensar que merece denominación aparte. El suizo, a quien conocimos al día siguiente, no nos defraudó, poniéndonos en órbita desde nuestro aterrizaje forzoso.

Space Safari Festival

El escenario principal contaba con un buen conjunto de Funktion One, mientras que el secundario, definido como Space Stage, fue dotado de Turbosound, por lo que tampoco se quedó atrás. Un tercer escenario más pequeño, el Dub Forest, ofrecía un buen abanico de sonidos dub para aquellos que preferían un ritmo más pausado. En este último, apenas pusimos un pie. La ornamentación fue la habitual en estas ligas: cubiertas ligeras de tela estirada, formas geométricas imposibles, escenografía ritualista, mucha madera, luces negras, flúor… todo en clave psicodélica, con un lucimiento muy diferente de día y de noche.

Tras la excelente sesión de bienvenida que nos ofreció Millivolt, nos tomamos un respiro para montar nuestro campamento base, cerca del gran lago que baña estas tierras. No obstante, tardamos bien poco en regresar al frente de guerra. Kasadelica nos esperada con su inconfundible progresivo oscuro, perfecto para el atardecer. Sin más preámbulos, el dark-psy más frenético se adueñó de la pista, primero de la mano Elowinz, y más tarde con Whrikk. El primero no fue difícil de ingerir, mientras que el segundo terminó por mandarnos a echar un vistazo al Space Stage.

Space Safari Festival

Este segundo escenario, situado entre los otros dos, contaba con un buen número de servicios sanitarios, duchas y agua potable incluidas. Además, en medio de la planicie que ocupaba, se dispusieron una cuantas de redes, a modo de telarañas, atirantadas a los árboles. Allí se podía descansar a varios palmos del suelo, o bien atreverse con malabares de equilibrio. En cuanto al plano musical, el impronunciable pHaSenVerscHiBunGeN, nos reanimó con un progresivo lento pero pesado, muy en sintonía con el sonido Zenon. Acto seguido, Kepukku nos adormeció con un repertorio demasiado minimalista que acabó por enviarnos al saco de dormir.

SÁBADO

Después de una profunda sobada, gracias al sosiego del camping, lo cual siempre se agradece, volvimos a la carga, poco antes del mediodía. El aspecto que presentaba el stage secundario fue de lo más chill, y eso que Elfra, a los mandos de la nave, repartió lo suyo, a base de progressive de calidad, muy mañanero, pero nada escaso de contundencia. La belga se erigió como una de las sorpresas positivas del festival. Tras ella, Krumelur preparó sus cacharros para lanzarnos un set de techno-trance de lo más original, demostrando ser uno de los artistas más versátiles de la escena actual. El sueco terminó cuajando un warm up idóneo para la mejor actuación del evento, adecuando el tapete para la abducción…

Space Safari Festival

Cualquier frase que escriba acerca de Fabio Leal se queda corta. El alumno aventajado de Zenon Records, probablemente su mezclador y selector más valioso, nunca dejará de asombrarme. Pese a que minutos antes de su actuación advirtió de que tiraría de un espectro musical más templado y vespertino que el habitual, el brasileño lo volvió a hacer. Cada vez que se aposta tras los platos, es capaz de enaltecer todo el dancefloor, gracias a su catálogo infinito de bombos y atmósferas, tan penetrantes como irrebatibles. Sencillamente, música de otro planeta, el futuro en el presente. MUSICON… sí, con mayúsculas.

Difícil papeleta la del bueno de Norion, quien, lejos de arrugarse, se atrevió a seguir el discurso del incomparable Fabio Leal. Así pues, las oleadas de graves, envolventes y punzantes, propias del mejor dark-prog, siguieron incendiando el Space Stage. El belga de sonrisa imborrable, conectó con el público como nadie, y más tarde, demostró seguir siendo un auténtico raver, disfrutando del festival como cualquier otro asistente, a pie de pista. Golanski bajó considerablemente el ritmo, por lo que decidimos dejarnos caer por el main floor, al que teníamos olvidado debido a la fantástica banda sonora que pudimos disfrutar en el secundario.

Space Safari Festival

Así pues, por primera vez en el día, pisamos el escenario principal, donde un legendario Atmos daba las últimas pinceladas a su sesión. En seguida, Jahbo tomó el relevo, quien desarrolló uno de los pocos sets de psychedelic del festejo, lo que tuvo una aceptación evidente por parte del público. Fueron momentos de máximo desgaste de zapatillas. Por si fuera poco, el alemán Sasha (no confundir con el mítico pinchadiscos británico), aka DJ Hashbury, aumentó considerablemente los bpms, induciendo full-on desde el principio, oscureciendo su prontuario poco a poco, a modo de transición entre la música diurna y nocturna.

Con la noche a punto de cerrarse, emergió en cabina el joven Atriohm, quien definitivamente nos cubrió de tinieblas. Pese a no ser demasiado amigo del dark-psy, el estilo más vertiginoso y siniestro del trance, lo cierto es que el macedonio terminó gustándome bastante, gracias a su potente propuesta musical y su destreza con la mesa de mezclas. Sin embargo, ninguno de sus sucesores me encandiló demasiado, ni el live de Abys Ooze primero, ni el de Megalopsy después. De nuevo en el Space Stage, tampoco Bayawaka me sedujo lo más mínimo, por lo que decidí poner fin a la jornada. Todavía quedaba bastante tela por cortar…

DOMINGO

El “día del señor” arrancó con un buen desayuno. Necesitábamos recargar nuestras baterías para afrontar el tramo final de la expedición. El almuerzo se presentó en forma de beats progresivos, de la mano de Ticon, un artista muy apreciado por estos lares. El sueco, muy en la línea de su compatriota Atmos, presentó argumentos de sobra para demostrar que sigue en forma. A continuación, dos de los directos más esperados: el de Hux Flux y el de Logic Flux, este último presentado en exclusiva para Space Safari. Del primero, tengo que destacar, por encima de su sesión, su enorme carisma sobre el escenario. El también escandinavo no paró de sonreír y de interactuar con los presentes. Todo un showman.

Space Safari Festival

Tras su hora de actuación, se le sumó Logic Bomb, otra leyenda viva del psy-trance. Juntos forman el dúo Logic Flux, conjugando así lo mejor de cada casa. Los nórdicos compusieron un live eminente, de buena pegada y melodías siderales, ideal para amenizar la tarde. Para su actuación en solitario, Logic Bomb tiró de su viejo repertorio, y aunque su progressive ha quedado ya un tanto desfasado, más aún lo están los sonidos goa que nos ofrecía el stage alternativo, por donde nos dimos un par de vueltas. Ni Anoebis, a quien ya conocemos bien por su paso por el festival andaluz Connection, donde es uno de los fijos, ni tampoco Pavane, nos convencieron en absoluto.

Con más de una hora de retraso acumulado en ambos escenarios, despedimos el festival sobre la pista principal con Astral Projection, otra supuesta joya del old-school. La verdad es que no termino de entender como el sonido goa-trance sigue siendo tan solicitado y respetado en la escena actual. Su armonía plana, donde las líneas de graves brillan por su ausencia, me saca de mis casillas… sobre todo sabiendo, de buena tinta, el trance de gran calidad y profundidad que se está produciendo en los últimos años. En fin, es lo que hay, y mientras haya gente que siga flipando con este estilo, me temo que nos seguirá tocando esquivarlo de la programación, lo cual no siempre es posible, como pasó aquí durante estas últimas horas de la tarde.

Space Safari Festival

El discurso de la hermosa Charris en el escenario secundario, fue más de lo mismo, por lo que, sin música sustancial que escuchar, nos marchamos del complejo. El día siguiente era lunes y tocaba volver al tajo. Me dio mucha rabia no poder disfrutar de las actuaciones de Back to Mars, quien ni siquiera pudo intervenir por culpa del citado atraso, ni la del peculiar Loud, uno de los pocos artistas que pueden presumir de haber conseguido su propio sonido, tan original como distintivo. Desgraciadamente, en Holanda se toman demasiado en serio los horarios de closing.

Como era de esperar, esta crónica se me ha ido un poco de extensión, si bien ya saben que este tipo de eventos dan para muchas líneas, sobre todo por la distensión del programa. Cabe también destacar que, teniendo en cuenta que tan sólo cuenta con dos años de vida, Space Safari ha logrado, en este corto espacio de tiempo, posicionarse en el top3 de festivales holandeses de psy-trance. El magnífico trabajo conjunto de colectivos como los miembros The Lost Theory, importantes activos detrás de la organización, unidos a la ilusión y seriedad de un proyecto ya consolidado, no puede dar otro resultado que una festividad ejemplar, bien cuidada en todos sus aspectos. A seguir así… ¡que el año que viene queremos repetir!

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