En pleno fin de semana de Dekmantel, se me presentaba la oportunidad de asistir al que probablemente es el evento de techno del año en Rotterdam. Somos muchos los que nos quedamos sin entrada para el archiconocido festival de Amsterdam, ya que volaron en pocos días. Está claro que no podemos entrar en comparaciones entre ambos, pero desde luego, Rottterdam Rave resultó ser mucho más que un segundo plato. Puede que su versión outdoor no pueda competir con macro-eventos como Dekmantel, Awakenings o Lowlands, pero sí que puede medirse con la mayoría de festivales diurnos holandeses.

Rotterdam Rave Festival

El pasado sábado 6 de agosto arrancó este esperadísimo festejo en la ciudad. Al igual que yo, muchos de sus habitantes tienen que desplazarse hasta la capital para disfrutar de las mejores fiestas de música electrónica. Sin embargo, este fin de semana fue diferente, el recreo vino a nosotros. Sus promotores, unos de los más activos y prolíferos de Rotterdam, pusieron toda la carne en el asador para que la segunda ciudad más importante de Holanda se vistiera de gala para recibir a un excelso elenco de artistas internacionales. El lugar elegido fue Lloyd Multiplein, un gran espacio multiusos al aire libre, ubicado en torno a los muelles de Schiehaven, por lo que la escenografía que nos esperaba tendría un claro carácter portuario e industrial, muy representativo de la localidad, perfecto para una experiencia techno.

Nuestra llegada al recinto se produjo sobre las tres de la tarde. Como la mayoría de festivales holandeses del verano, su programación discurriría desde el mediodía hasta las once de la noche. Supongo que esto tiene mucho que ver con el plan de vuelta, ya que de esta manera, todos los que vengan de fuera pueden tomar los últimos trenes hacia sus lugares de origen. Además, también se aprovecha así al máximo las horas de sol en la época del año que más hace acto de presencia. Hacía un día perfecto, soleado pero no caluroso. El río Maas se extendía sobre el horizonte, y miles de rotterdamers ya se encontraban disfrutando de las primeras sesiones del día. Ambientazo desde los primeros momentos. Desde la propia cola de entrada, ya podía uno contagiarse del buen rollo y las ganas que había de pasar una jornada inolvidable, como así fue.

Rotterdam Rave Festival

Como no podía ser de otra manera, nuestra primera parada fue en el escenario más technoide, denominado Radiation Area, el único indoor. Se trataba de una enorme carpa de estructura metálica y lonas sintéticas, con forma de semioctógono. Allí nos dio la bienvenida el vigoroso Tommy Four Seven, una de las promesas hechas realidad del mítico sello CLR. El británico nos sacudió con su techno de cuchillo y tenedor, aunque no será ni de lejos una de las mejores actuaciones que recuerde del alumno aventajado de Chris Liebing. Sus coqueteos con el electro y algunos temas un tanto intempestivos le restaron bastante, aunque no estuvo nada mal para quitarnos las telarañas.

Acto seguido, el legendario Robert Hood nos echó enseguida del dancefloor con su repertorio anacrónico, y es que algunos artistas catalogados como “old-school” (con mucha razón), parecen sentir alergia a los sonidos electrónicos más contemporáneos. No noto ninguna diferencia entre una sesión del americano de hace diez años a una actual, y eso me cabrea bastante. A mi entender, los mejores DJs tienen que traernos a la pista lo mejor de su estilo. El techno es un género musical en constante evolución y desarrollo. Los sonidos más nuevos son superiores, sencillamente, porque suenan mejor, más finos y envolventes, con un mayor número de matices, pues cada vez contamos con medios tecnológicos más avanzados para su producción, y también con profesionales más experimentados.

Rotterdam Rave Festival

Así pues, nos dirigimos hacia el principal escenario open air, la Exposure Area, que bien podríamos etiquetar como mainfloor, ya que sus prestaciones acústicas superaban al stage anterior, gracias al montaje de un sistema Funktion One para graves, complementado por grandes columnas de speakers para medios y finos. Por aquí pasarían los pinchadiscos de corte más house y minimal. Primeramente vimos a Joey Daniel, uno de los héroes locales, quien nos hizo bailar bastante con su tech-house de bassline profundo y subidas explosivas. Una de las noticias agradables del día. Tampoco desentonó el emergente De Sluwe Bos, otro de los pesos pesados de la escena holandesa. El joven artista, omnipresente cada fin de semana en el circuito de festivales de los Países Bajos, mostró un espectro más minimalista, pero también más ecléctico, cuajando una actuación entretenida y variopinta.

De vuelta al pabellón interior, nos encontramos con la pareja formada por los talentosos Blawan y Pariah, quienes unen sus conocimientos musicales para convertirse en Karenn y ofrecernos un directo no apto para cardíacos. El dúo inglés desplegó todo su arsenal de melodías siniestras y bombos demoledores, un live con claro aroma a Birmingham que nos preparó para la mejor actuación de la jornada. Entre humos y un sunfín de láseres, apareció por cabina una de las leyendas vivas del techno: “el cirujano” Surgeon, quien nos dejó sin palabras con su directo analógico. Decenas de cables se entrelazaban sobre su maquinaria. Por fin, alguien le sacaba todo el partido a aquel sound system. Set recio y contundente como ninguno, bestial. Todavía tengo agujetas.

Rotterdam Rave Festival

Aún quedaba bastante tela por cortar. La noche comenzaba a caer, y a eso de las nueve arrancaría el back to back entre Perc y Truss. Los también británicos apostaron por un espectro sonoro industrial y frenético, cargado de sonidos rasgados. No obstante, realizaron más paradas de las que nos tienen acostumbrados, lo cual era de agradecer, pues el programa de esta Radiation Area estaba resultando más que exigente para nuestros maltrechos tobillos. El escenario lo cerró AnD, aunque sólo uno de los miembros de la pareja estuvo presente. Subida de bpms, situándonos casi en órbitas de hard-techno. El resultado fue una sesión frenética y aguerrida, algo pasada de revoluciones, para mi gusto. Sonaron tracks muy por encima de su pitch habitual, y como suele ocurrir en estos casos, generaron distorsiones y ciertas situaciones de descontrol.

El escocés terminó sacándonos de quicio y decidimos clausurar el festival con los incombustibles The Advent & Industrialyzer, quienes cerraron con su ya célebre remix de “Flash”, tema original de Green Velvet. El live de los portugueses, aunque bastante más vulgar y previsible, nos resultó mucho más asequible que el de AnD. No me quiero despedir sin mencionar el tercer stage en discordia, bastante más pequeño que los otros dos, denominado Power House, cuyo propio nombre indica la temática que albergó. En él, tan sólo presenciamos unos instantes al asiático Hunee, lo suficiente para darnos cuenta de que no era nuestro escenario.

Rotterdam Rave Festival

En definitiva, podemos afirmar que la primera edición outdoor del Rotterdam Rave se saldó con un éxito rotundo, tanto por respuesta del público como a nivel de organización y montaje. Todo resultó tal y como se tenía previsto, y los asistentes se mostraron tremendamente agradecidos. Para mí es una inmensa alegría que se desarrollen fiestas así en la ciudad en la que actualmente resido. Como pequeña nota negativa, tengo que decir que nuevamente los sonidos más underground no fueron considerados en primer orden, ni siquiera en un festival como éste (Rotterdam “RAVE”), en el que se suponía que el techno iba a ser el protagonista absoluto. Una vez más, el área de tech-house (y techno más blando) volvió a llevarse el mejor equipo de sonido.

Autor: Pablo Ortega

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