En nuestro afán e instinto de superación por vivir nuevas experiencias donde las ondas sonoras sean sinónimo de musicón preparamos nuestra mochila y peregrinamos a Varsovia, capital de Polonia y ciudad versátil donde las haya. Visita express debido a que nuestra aventura no duro ni 2 días pero como era de esperar valió la pena y fue un gran chute de energías positivas .Y es que desde nuestro desembarco por los Países Bajos (ver crónicas) siempre hemos tenido muy presente el navegar hacia nuevos puertos inexplorados en busca de nuevas aventuras. Teníamos conocimiento desde el año pasado de la aparición de este evento por parte de la promotora Revive y no fue muy difícil la decisión de asistir dado el line-up con el que se presentaba, lo económico del vuelo en sí y el precio tan bajo del hospedaje por tierras de Nicolás Copérnico.

Y es que durante el fin de semana del 22 al 24 de Marzo la promotora Revive echó el resto y organizó una programación de auténtica altura que no sólo se centraba en la noche del sábado, sino que era una propuesta de 3 días casi ininterrumpidos que empezaba el viernes noche con una presentación e introducción del mismo: Revive Overture; con el desarrollo a lo largo del sábado, 1º con una masterclass de Lucy y concierto a piano de Rrose: Revive is Science y 2º con el festival en sí: Revive Festival; y un desenlace para los más aguerridos que duraría hasta el domingo noche: Revive Fatality.

Después de una nutritiva y completa cena nos desplazamos al epicentro de esta intensa noche, el lugar escogido se llamaba Mala Warszawa, un recinto multiusos cuya localización se encontraba al este de la ciudad, en el distrito de Praga y que antiguamente fue utilizado como fábrica en la realización de armamento para las diversas guerras que asolaron la zona. Un acierto por parte de la organización el realizar el evento en este lugar ya que era lo suficientemente amplio, con bastante lugares para el descanso y con un toque de lo más industrial y siniestro que nos hizo entrar en materia al poco de encontrarnos allí.

Tras chequear nuestra presencia en la lista de invitados y dejar nuestras pertenencias a buen recaudo realizamos una primera inspección de los tres stages del recinto. El área Crave, para los más psicodélicos y experimentales, en la parte superior del edificio con forma de semiteatro bovedal y con un sonido cristalino limpio más que aceptable y  destacando por encima de todo el montaje visual de luces rojizo y blancuzco que proyectaban imágenes de lo más retrospectivas y que inducían a encontrar el equilibrio mental hipnótico con el que tanto disfruta nuestro cerebro al experimentar estos sonidos. El área Explore, para los más combativos y férreos, en la planta baja y con forma rectangular muy parecida a nuestra más que visitada Warehouse en Amsterdam (ver crónicas)Y por último la zona Excite, algo más recogida y compacta  donde predominaba los sonidos más deeps.

Ya puestos en faena nuestra primera selección fue ver el final del set de un diamante en bruto de la escena polaca como es Michal Wolski. Una lástima no poder disfrutar al completo de su Live pero nos dejó perlas de lo más sofisticadas: techno profundo y detallista que encontró el equilibrio entre lo psicodélico y lo inducible. Música de Champions y que nos hizo entrar en atmósfera sin apenas calentamiento. Acto seguido fue el turno del británico Pessimist quien realizó un set entre el drum & bass y el techno, bastante atípico y lejos de una estructura lógica lo que hizo que algunos momentos fueran motivos de grata sorpresa al no saber que ritmos iban a venir y otros de apatía al no tener mucha consistencia.

Acto seguido fue el turno del alemán Oake quien puso a prueba el altavoz con su Live pero que no nos llegó a convencer ya que no percibimos progresión en su proposición por lo que pusimos tierra de por medio y nos desplazamos al stage Explore para degustar la actuación de Terence Fixmer. Vaya acierto, techno de bombo y platillo, agresivo pero no muy acelerado y con un ligero toque experimental. Ideal para subir el ritmo cardíaco y prepararnos para lo que se avecinaba.

Y es que venían curvas y el dúo formado por Lucy y Rrose bajo el seudónimo Lotus Eater puso a prueba nuestros estados de consciencia a través de efectos psicoacústicos con un corte de lo más alucinógeno gracias al uso del sintetizador. Cabe destacar, y una pena por cierto, los problemas técnicos que tuvieron en su Live debido a contratiempos con la electricidad y que intentaron solventar de la mejor manera posible pero que se plasmó en que no llegásemos mentalmente a niveles hipnóticos con el que nos han tenido acostumbrados en otras citas.

Ya en pleno vuelo fue el turno de Tommy Four Seven, bastante aclamado por cierto, quien nos deleitó con 2 horas de progresión primero con un techno bastante oscuro y que fue tornando a uno más roto y con un bass contundente con ligeros toques hardcorianos que puso a prueba nuestras zapatillas. Quizás buscábamos innovación en este festival pero sucumbimos ante el techno más industrial y nos sacó nuestra vena más contundente dejando el listón muy alto al inicio del set del sureño SNTS quien expuso un set con mezclas rápidas sin bajar el ritmo en ningún momento pero de marca blanca por lo que nos desplazamos para ver el cierre del residente de Berghain Somewhen con el que quemamos nuestros últimos cartuchos bajo hondas enérgicas y pesadas, con una percusión de acero y que dejó un perfecto broche de oro cuando se vislumbraba el sol del amanecer por las cristaleras del complejo.

Nuestras energías estaban bajo mínimos y después de una ducha energizante nos desplazamos al lugar donde se materializaría el final de esta historia con un epílogo más que aceptable. Stalownia, a las afueras del distrito de Praga, en una zona industrial con alternancia de edificios abandonados en el que dimos rienda suelta a nuestro espíritu de resistencia y disfrutamos del after cuyo nombre venía como anillo al dedo: Revive Fatality. Nombres como Spandau Disco Parano (seudónimo del responsable de este festival: Terstin Lichwała), sorpresas como un mano a mano entre Tommy Four Seven y Somewhen y un broche de oro con la actuación más que esperada de Michal Jablonski quien puso al soberano en niveles hipnóticos difíciles de alcanzar gracias a un set lleno de ápices dubs con toques atmosféricos retrospectivos.

Sin lugar a dudas una historia la nuestra por tierras del Zloty corta pero intensa, con muchas experiencias que quedarán en nuestra retina y con la que sacamos en conclusión que la escena polaca tiene mucho recorrido gracias a la organización de eventos de este tipo que mezclan la consistencia de artistas de lo más consagrados dentro de la escena techno más underground junto a una puesta en escena en localizaciones minimalistas y destacando por encima de todo la técnica sutil utilizada gracias a recursos como la iluminación y las visuales que hacen que nuestro cuerpo y mente entren en un estado hipnótico cada vez que nos decidimos por asistir a este tipo de eventos. No queremos olvidarnos del público polaco: aguerrido, dicharachero y muy agradecido, algo que hace que estas experiencias se queden grabadas en el hipocampo de nuestro cerebro. Por último dar las gracias por las facilidades otorgadas por la organización de Revive y en particular a Terstin Lichwała quien, como ya citamos antes, es el creador de esta propuesta, el cual nos trató como uno más de la familia e hizo que nuestro trabajo de narrar lo vivido fuese más bien un privilegio. Estaremos muy atentos a los siguientes eventos que organicen (ver más info).

Roman Polański ya lo plasmó en su película La Semilla del Diablo, pero en este ocasión el germen se llama techno y ha sido engendrado por promotoras con propuestas más que interesantes como la que hemos vivido y que hacen que la escena de este país del centro europeo se tenga que tener más que en cuenta.