58 artistas después. 4 días más tarde. 50.000 personas. Horas y horas de música, calor, frío, sed, baile, cansancio, saltos, etc. Toca ese ejercicio tan necesario como el del balance que, aun con esos flecos de ser el primero de la temporada,  puede considerarse positivo; bien por un nivel organizativo de notable, bien por un nivel artístico musical rozando el sobresaliente.

Jueves

Cuan lejano queda ya el Jueves Santo, entrando con el regusto amargo de perderse uno de los primeros conciertos de la tarde como es Mabü (Que comentaron sentirse muy a gusto aun a pesar de tocar en horario diurno). Al final siempre me acaba pillando el toro y la gestión de acreditaciones, entradas, colas, registros (quizás algo exagerados tanto por parte de la Guardia Civil como por parte de la organización en pos de, espero, la seguridad de todos y no solo de la salud pública), hacerte al recinto, tokens, bebidas, hacen que los catalanes Manel sean los que, pasadas las 19 de la tarde lidiaran con los últimos rayos de sol y las intactas ganas de gozo y disfrute de un público local. Que gusto jugar en casa se pensarían, tanto que completaron una hora de concierto  sin fisuras y de la forma más compacta posible. Casi como Señores, que acto seguido hacían sonar gran parte de su “La Luz” en el escenario Negrita, el único con cesped, que animaba a la charla, el juego con los sansitos del futuro, y al baile.

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No obstante, en el horario de las estrellas, Nita hacía su esperada aparición por el ya repleto escenario principal. Con “Toda la vida” y “New Life” comenzó el ciclón cordobés que, junto con Alejandro al mando de la cacharrería arrasarían la zona repasando la práctica totalidad de  “Aurora” que no deja de ser un trabajo enfocado a lo eléctrico y lo electrónico y, en festivales que premian el guitarreo esto entra pero que da gusto. Nita lo sabe y es un torrente, exuberante en sus gestos; andaluza en sus maneras, chulapa en su estar. “La Primavera” arranca nuestros primeros pasos de baile. “Salvaje” nos deja exhaustos y deja el listón de la noche y el festival alto. Y nos queda aun mucha tela que cortar.

Por eso Luis Brea trabajaba con el agua al cuello y con lo que pudo hizo frente al ciclón cordobés. Es lo que tiene venir desde las nubes y volver a la tierra. Aún así el de Alcorcón cumplió el expediente con creces, hizo lo que pudo como unos Miss Cafeina que tenían su zona a la máxima de las capacidades (13.000 asistentes en ese primer día según las estimaciones de la organización). Alberto y compañía juegan con la ventaja de que saben lo que su público quiere y por eso pocas veces defraudan. Cosa que no pasaría una hora más tarde en ese mismo escenario con los granadinos Niños Mutantes que plantearon un concierto más cercano a la pausa, al sosiego y eso a las 2 de la mañana y en todo lo alto pues como que sienta algo peor. Cuenta la leyenda que los horarios programados inicialmente colocaban a Niños en lugar de Fuel Fandango y salga el sol por Antequera si no hubiera sido la mejor opción. No obstante fueron los propios artistas los que al parecer propusieron el cambio: El error de la noche. Para mi suerte Corizonas habían sorprendido de manera agradable con una hora de rock animado, desenfadado; a quemar suela que para eso hemos venido, y a gastar las pocas fuerzas que quedan: Las Bistecs quedarán para otra ocasión.

Viernes

Si el Jueves había comenzado con los rayos del Sol, el Viernes no iba a ser menos y los responsables nada y más y nada menos que Mucho. Si Nita de Fuel Fandango tiene una presencia apabullante, Martí Perarnau es harina de otro costal y no solo por sus intensos discursos o un look excéntrico y chamánico poco adecuado para los casi 30º que azotaban el recinto de festivales. Incluyendo sintetizadores, cosa que a servidor ya le tiene ganado, y escupiendo proclamas anti burbuja inmobiliaria; “Pidiendo en las puertas del infierno” sonó fresco y bailable aportando la nota “happy” y de sorpresa, en definitiva un excelente rato de cosmiqueo “Made in Castilla”. Aire fresco y diferente ya que la jornada presagiaba una vuelta a los clásicos no en vano Coque Malla, Leiva y M-Clan eran los nombres clave de la jornada. El calentamiento de el primero del terceto de lujo encargado de sostener las horas centrales correspondió a unos Claims cuyo recuerdo más destacado es la versión de una famosa canción más propia de la antigua ubicación del festival.

Coque Malla ya desafiaba tras sus gafas de sol a un escenario repleto que iba a verle a él mismo. Cuajó una primera media hora de directo intimo quizás más propio de una de aquellas salas por las que ha estado girando ultimamente. De la segunda parte de su concierto os contaré lo que cuentan los coloquios y tertulias post concierto y eso significa confirmar las sospechas. Misma línea y público algo frío. Para esas horas ya me había cambiado de escenario para vivir la descarga de riffs que proponían los murcianos Viva Suecia; de los pocos capaces de congregar a una legión fan ataviada con banderas y camisetas del pais escandinavo. Al contrario que en los conciertos de su gira, un festival no deja mucho lugar para las fases o los momentos de valle. Viva Suecia encauzó uno tras otro todos sus hits. Punkis con camisas de cuadros y barba que piden a gritos su presencia en las partes altas de los carteles, en los escenario con pedigrí donde poder lucir su actitud y su conexión con su público. ¡Escenario principal! sin dudarlo un instante.

El escenario principal, el Viernes Santo, es cosa de clásicos. Grandes nombres que venden entradas, llenan garitos y destrozan cuerdas vocales. Sidecars como telonero de lujo y Leiva y su banda repasando sus clásicos, coreados más o menos en función de la cercanía del tema en cuestión a su etapa en Pereza. Es lo que tiene haber sido ídolo adolescente, que te encasillan y te cuesta un mundo salir de las redes de la canción coreada por la muchedumbre. Leiva no lo ha conseguido todavía y los acordes de su “Lady Madrid” ponen el broche de oro a su actuación que, y no es poco, dejó contento al respetable.

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No así la banda de Carlos Tarque, lider de M-Clan a la cual asistíamos tras dirimirnos entre un Angel Stanich más rockero de lo habitual y el espacio IT Goldcar donde un Dj ponía la nota salvaje y bailonga a base de temas “bakalas” himnos de una generación (Flying Free inclusive) y pelotazos indie hispano de los que se sabe la letra hasta mi madre. Carlos Tarque se presentó junto con su banda; derroche de energía cantando tanto temas nuevos como los grandes éxitos de la banda murciana (Carolina como cierre). Pero a pesar de su apuesta y sus ganas le costó llegar a un público algo apático que quizás no supo valorar la propuesta de los de Murcia. La buena noticia es que tiene tiempo y espacio para resarcirse en terrenos mucho más acordes para su propuesta musical.

Ya enfilando la puerta de toriles rumbo al merecido descanso, una banda, valenciana al parecer, llama nuestra atención. Con Polock y la presentación de su último trabajo “Magnetic Overload”, que deja un regusto disquero que mata de bueno, se quema lo poco que queda de suela.

Sabado

Viven una segunda juventud, u oportunidad según lo mire quien lo mire. Despistaos vuelven a hacer las delicias del público teenager que se abraza y alza las manos al cielo. Su propuesta de rock amoroso y azucarado sigue calando entre las nuevas generaciones y junto a ellos, los nostálgicos que iban de conquistadores en su día susurrando “Cada 2 minutos” a toda moza que osara acercarse. ¿Resultado final? Que les ponen a abrir escenario a la hora de la sobremesa, con el Madrid jugando y la playa a todo tren y aun así el prado hasta arriba. El pero, es que a Dani le suele durar la voz 30 minutos, que se queda en anécdota si el personal se las sabe todas y encima te las cantan. Cuestión de Física.

El siguiente en comparecer por el Desperados, tras una leve incursión para comprobar que Modelo de Respuesta Polar son llamados  a abanderar la next generation de pop-rock tristón y pijales, es Paco Neuman, su banda y sus 10 guitarras. No tienen material nuevo y cualquiera de los habituales de primera fila, que seguramente se hayan visto su directo alguna que otra vez, tal vez sientan como un deja-vu. No obstante Paco no deja de exhalar ese halo de virtuosismo que hace que, en cada punteo detectes un nuevo detalle, un nuevo matiz. Pronto tienen material nuevo y deseando estamos de oírlo y verlo en directo.

Nunatak cumplieron expediente con la desventaja de ser testigo de la entrada de público, las primeras charlas y cervezas y un público mucho más pendiente de llegar a tiempo al momento paleto y bizarro de la noche que no es otra cosa que la ¿actuación? de Los del Rio; ponedme falta esta vez pero no en la siguiente.

Y abramos el capítulo que bien merecen los creadores de la Macarena. Entiendo que los programadores de San San Festival querían darle el toque festivo y friki (Por si se quedara corto con Las Bistecs y Ojete Calor). Seducidos porque la fórmula no es nueva y ya ha funcionado (Raphael ya lo partió en Sonorama hace unos años) se les ocurrió la, por otro lado entendible, idea de joderles a Los del Rio la Semana Santa sevillana y traerlos a pasear su catetismo, sus coros pre grabados, sus bromas sin gracia y todo para un baile que en Miami puede, pero que en España no se baila ni en las bodas. Pasados de moda y de rosca, le salió medio bien a la organización la apuesta ya que seguramente Instagram ardiera (Si, solo se veían moviles), Sansito se cambió de traje y alguno se bailó una rumbita. A Antonio y Rafa les salió la jugada redonda: caché, turismo y paella para toda la familia. Para otra mejor usar ese dinero para dotar de baños el escenario Negrita dejarse de experimentos.

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Corramos el túpido velo y volvamos a la senda de buena vibra y guitarreo que llevábamos desde bien entrada la tarde. Second comparecían en el Desperados en horario “headliner” pero sin los galones dados. Y se los ganaron y dieron el golpe en la mesa. Un montaje a la altura y un directo consistente y bien enlazado; y más allá de titular canciones, quiero expresar esto desde el lado de las emociones, de las sensaciones. Se van dando las gracias, Gracias a vosotros Second, joder. Y gracias a Grises también joder, porque sigo enamorado de vosotros. Porque desde la timidez y la humildad al micro se puede echar abajo una pista de baile. Se puede hacer confundir el humo escénico con el polvo, convertir un modesto festival de playa levantino en un Coachella hispano a base de flashes, pop electrónico y caras sonrientes. Esta es mi carta de amor por y para vosotros.

No podía pintar mejor la cosa para la llegada de los reyes absolutos de la fiesta, Kaiser Chiefs, con un escenario planificado para el lucimiento de los british. Pero decepcionaron, bastante; Primero porque no supieron aprovechar un publico venido arriba (Bien caliente había dejado Second aquello). Segundo porque sonaron bajos y con sensación de desconfianza, recurriendo a los hits como herramienta pero olvidando que la vida son dos días, largos, y que si sueltas las balas demasiado pronto se te puede hacer muy largo el puerto. Cuarto y último, porque Ricky Wilson no estaba para muchas fiestas y no nos regalo una de las suyas como en el aquel año en Benidorm donde se elevó por encima de los mortales para reencarnarse en Sid Vicious. La banda sonora de Varry Brava nos daba la puntilla.

Punto y final a la historia de un festival que ha transcurrido sin incidentes, dejando un impacto económico notable en la localidad en una cita que está llamada a consolidarse como imprescindible para la pretemporada festivalera estival. Nosotros esperamos saltar con vosotros el año que viene.

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