Este año, tampoco queríamos perdernos el festival más bestia de los Países Bajos, al menos en cuanto a despliegue de infraestructuras y programación, de lo más variada, desde el EDM más comercial hasta el hardcore más aguerrido, pasando por trance, house, disco, ritmos rotos… eso sí, los amantes de techno tampoco tuvimos demasiado dónde elegir, como verán a continuación. Hablamos de Mysteryland, uno de los colosos de circuito europeo. Para muchos, el Tomorrowlands del país vecino. Ya sabéis que no somos muy amigos de este tipo de marcro-eventos tan mainstream, pero lo cierto es que al final nos lo pasamos genial y pudimos escuchar buena música.

Mysteryland 2018 Flashback

Hey Party Animals, Here’s a little glimpse of our magical adventure last weekend!Our official aftermovie is coming soon.Today is a Gift ❤

Posted by Mysteryland on Monday, August 27, 2018

Supongo que el número de solicitudes que recibe cada año esta promotora, por parte de la prensa, para cubrir la efeméride, debe ser de órdago, por lo que tuvimos que pasar un pequeño proceso de selección, al igual que la pasada edición (ver crónica). De hecho, como el verano anterior, tan sólo nos concedieron el pase para una sólo jornada; la del sábado. Por suerte, la que considerábamos más interesante. Sin embargo, el festival arrancaría el mismo viernes 24 de agosto y se prolongaría hasta la medianoche del domingo. Además, la zona de acampada se animó gracias a tres escenarios, además de albergar varias actividades alternativas como workshops, aeróbic o yoga. De todas formas, poco más podemos contarles de un área inexplorada.

Serían las tres de la tarde cuando conseguidos acceder al enorme recinto. Cabe destacar la gran rapidez y efectividad con la que los autobuses lanzadera operan desde la estación de Hoofddrop, a tan sólo una parada del aeropuerto de Schiphol. Muy poco tardamos en llegar desde la central de Amsterdam, y aún menos en volver. Pese a la muchedumbre que se acumula, tampoco tuvimos que esperar demasiada cola para entrar. Nada menos que 13 stages ante nosotros, y la constante amenaza de lluvia, cuya escasa presencia no nos amedrentó lo más mínimo. Eso sí, la reventa de billetes online se disparó horas antes del arranque.

Así pues, ante tal abanico de posibilidades, decidimos dejarnos llevar por la nostalgia, para empezar. Esto es, nos metimos en la carpa denominada Trance Energy, rememorando así mi primer gran evento lejos de tierras hispanas, allá por el 2009, cuando acudí al festival de idéntico nombre cuando todavía vibrada con las melodías de artistas como Tiësto o Armin van Buuren. Recuerdo que aquel día me quedé con las ganas de ver a Rank 1. Pues bien, aquí en Mysteryland tendría mi vendetta, una nueva oportunidad que no desaproveché. Un final de set bastante movidito, con clara influencia del new beat de los noventa. El dúo holandés dio paso a otra pareja, Cosmic Gate, reyes del trance melódico. Tras escuchar un rato a los alemanes, pusimos fin a la morriña y pasamos a asuntos más serios…

Tras un considerable paseo atravesando el complejo de norte a sur, por fin llegamos al área sobre la que se distribuyó la parte más underground del programa. Por el camino, tuvimos la oportunidad de subir hasta la plataforma más elevada del festival, sobre una gran pirámide escalonada desde cuya cumbre obtuvimos unas vistas increíbles. Desde lo alto, los asistentes parecían hormigas de colores danzando. Hacia un lado, el stage Q-Dance despachaba hardstyle a todas horas, mientras que hacia el otro, el Sexy by Nature tiraba de repertorio aún más convencional. Tampoco nos sedujo la sala situada en la cima: Girls Love DJs. Sin comentarios.

Mysteryland Festival

También de paso, nos paramos unos instantes para apreciar las bondades del espectacular main, donde Hardwell hacía lo propio antes un público de dudosa exigencia. Donde sí que se cocían buenas patatas fue en el Paradise, un escenario cubierto con lonas blancas donde unos impetuosos Funktion One entregarían un sonido potente y cristalino, como en pocos sitios. Tras los platos, el emblemático Green Velvet repartió candela a base de tech-house con claro aroma a Chicago, pistero y contundente. Por su parte, André Galluzzi andaba desplegando un house mucho más pueril sobre la pista del Cocoon.

De vuelta al Paradise, la figura de Loco Dice emergió en cabina, para deleite de la multitud de fans que se agolpó frente al alemán. Sin embargo, el capo de Desolat no llegó a engatusarnos con su cadencias frescas y bailongas, por lo que volvimos al Cocoon, cuyo siguiente exponente sí que nos hizo bailar como si se acabara el mundo. Me refiero a Popof, un tipo que hacía bastante que le perdimos la pista. Pues bien, el francés no se anduvo con medias tintas, atizándonos con un minimal de una fuerza que hacía tiempo que no experimentaba. Acto seguido, el eterno Sven Väth, amo y señor del sello Cocoon, no tardó en echarnos del dancefloor en busca de emociones más fuertes.

Mysteryland Festival

Ojo al musicón que se marcó a continuación el bueno de Jamie Jones. El deep house es un estilo al que nunca que llegué a coger el gusto del todo, pero no me va quedar otra que admirar el trabajo del británico, quien completó una sesión más que notable en el Paradise. De hecho, nuestros planes hardcorianos se vieron reducidos al final de set de D-Fence y al Dr. Peacock, cuyo Frenchcore provocó que volviéramos a casa con alguna que otra agujeta de más… Espero que esta crónica les sirva para hacerse una idea de lo que da de sí una cita de este calibre, algo que se debe experimentar al menos una vez en la vida.

Autor: Pablo Ortega