Hace ya un mes que Sus Majestades los Reyes de Oriente hicieron su aparición, a algunos les dejaron los regalos que habían pedido y a otros nos dejaron el carbón que nos merecíamos (supongo).
Sin embargo, nuestro rey, o por lo menos al que yo considero el único rey omnipotente por la gracia del techno, Óscar Mulero Crecente, se ha hecho esperar un mes para traernos nuestro regalo (si pulsas la palabra “regalo” le quita el envoltorio y te lo abre automáticamente).
Pero como ya se sabe, nunca es tarde si la dicha es buena y en este caso no es que fuese buena, es que ha sido espectacular.
Se había anunciado durante la semana que Oscar Mulero iba a realizar una actuación en streaming en The Bass Valley, este nuevo concepto de campamento musical para aquellos inquietos de la electrónica, por lo tanto el pasado viernes a las 19:00 horas exactas estábamos conectados con TBV a través de su canal de Youtube para ver a la bestia actuar.
De repente se establece la conexión, aparece Óscar haciendo sus ultimas pruebas a una pareja de Technics, da el OK y adelante, a disfrutar del viaje.
Equipado con una mixer Xone 92, dos Technics, dos Cdj 2000 (que sólo prestaron dar el testimonio de lo que allí pasó) y una Sound Bite XL. Estas eran las herramientas con las que Mulero nos hizo disfrutar durante hora y media. Lo que nos llamó realmente la atención fue que el set lo realizara a vinilo, no es normal verlo utilizar este formato, sin embargo, parece que esta ocasión era especial y quiso desplegar su arsenal a través del policloruro de vinilo.
Durante el set pudimos comprobar que la asistencia fue algo muy exclusiva, puedo decir que no conté a más de 15-20 personas, los miles estábamos detrás de las pantallas de nuestros ordenadores, en casa.
Una vez más como solemos decir entre amigos, Óscar se la sacó y nos puso chorreando. Un disco detrás de otro, como si de una máquina perfectamente automatizada se tratara, fue cuadrando las mezclas y tejiendo una sesión que de nuevo superó los límites de la perfección.
Sonidos de otro mundo, pasajes intergalácticos, conversaciones marcianas, conexiones continuas con entes inteligentes de Alfa Centauri, en definitiva, nada nuevo por la órbita muleriana. Sinceramente, creo que Óscar es la única persona (a Jeff Mills no se le puede considerar persona) capacitada para poder conectarse con otro mundo. Si realmente existe la vida fuera de las fronteras terrestres, Mulero sabe donde están, quienes son y que quieren de nosotros.
Y tras 90 minutos de viaje, el monstruo termina su set y agradece el apoyo, aunque esto lo presupongo, porque más que agradecer parece como si pidiera perdón, bueno, en parte puede llevar razón, son 90 minutos de destrozo neuronal…
Sin más, en esta ocasión no tenemos que agradecer la emisión de nuestras correspondientes acreditaciones, ni el trato del personal de la sala, ni las facilidades a la hora de acceder, puesto que lo hicimos desde casa. Pero eso sí, le damos las gracias a los chicos de The Bass Valley por iniciativas como ésta, parecidas a Boiler Room ¿por qué no? Eso sí, en formato, porque en alma es imposible.

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