Si bien cada noche en Industrial Copera es única y debe ser disfrutada como tal, el pasado sábado 15 los discursos musicales expuestos marcaron especialmente a todos los asistentes. La culpa de ello la tiene el genio de Detroit Jeff Mills y uno de nuestra tierra, Ángel Molina. Perdonadme si no consigo acercaros perfectamente lo que aconteció dentro de Industrial Copera, pero es que la clase desbordó sus cuatro paredes.

No es ajeno para ninguno de los que amamos este mundillo la calidad de los dos artistas invitados el pasado sábado, Jeff precursor del sonido que disfrutamos, master TR-909 y piloto de vinilos como pocos, tiene su historia más que justificada. Por otro lado, Ángel Molina, gran culpable del desarrollo de la electrónica en España, y con una técnica y selección aplaudida por la crítica más especializada. Y vino para demostrar porqué.

Animados por tal reclamo, parte del equipo de GrowSound nos dejamos caer como de costumbre por la sala granadina Industrial Copera bastante temprano. Si es cierto que el ambiente se presagiaba algo flojo, pero nada que ver con lo ocurrido…. Pasadas las 12.30 cruzamos sus puertas y comenzó para nosotros el espectáculo.

El hilo musical que desplegaba Ángel Molina ya en cabina era bastante claro, graves y mas graves adornados de los sonidos mas hipnóticos que puedas imaginar. Track tras track te sumergía en una burbuja de la cual era difícil escapar. Mezclas largas, tan largas y tan bien seleccionadas que pasaban los minutos y parecía que el primer sonido que escuchaste cuando cruzaste sus puertas, aún seguía ahí. Conforme avanzaba su sesión la caja de ritmos se hizo más presente, alejándose algo de los graves e introduciendo lentamente el bombo, sin dejar de lado ningún momento el sonido tan mínimal y elegante que desplegaba. Sin duda una lección magistral que nos atrapó de principio a fin, y que se sitúa entre los mejores warm up disfrutados dentro de Industrial Copera. Un servidor no puede olvidar el que nos regaló el bueno de O-Phase.

Tras tal recibimiento ya estábamos preparados para todo lo que sé nos viniera encima. Puntual a su cita, a las 3 de la mañana Jeff Mills tomaba posesión del mando de la nave. El resto es historia y disfrute de los presentes, clase y experiencia en cada momento de la noche. Su comienzo fue algo light, tomando las medias de la pista y marcando su terreno. Había muchas ganas de Jeff Mills y finalmente en la afluencia se notó, llegando a llenar casi por completo la sala. Después de unos cuantos compases de tintes oscuros y graves por doquier, soltó un tempranero The Bells, ganándose así el afecto de los presentes. El tiempo pasaba y con él aumentaba la tensión, los bombos tomaban la pista y la caja de ritmos con el, hasta que, pasadas las 4.30, Jeff Mills comenzaba a disparar con la TR-909 como si no hubiera un mañana.

El caso es que sí lo había y él lo sabía, es por eso que volvió a tomar el camino de los graves y el sonido envolvente, con una maestría difícil de explicar. Si es cierto que el cansancio empezaba a hacer mella, notándose en alguna mezcla. Ya lo que quedaba era el tirón final, y ahí volvió el bicho con todo su potencial, temas potentes que levantaban la pista una y otra vez, con algún track acido de por medio. Sobrao. Y para rematar, tal y como esperamos, casi 20 minutos completos de TR-909 en directo como colofón final para los presentes.

No arriesgamos si afirmamos que vivimos una de las noches de Industrial Copera, de esas que recordaremos y comentaremos durante mucho tiempo. La calidad musical que disfrutamos, y con la clase que fue desplegada es difícil de describir. Con esto os animamos a sentir en primera persona las grandes propuestas que Industrial Copera nos prepara cada fin de semana, no hay decepción posible…. ¡Hasta la próxima!

  • Fotos tomadas del archivo de Industrial Copera.