El pasado fin de semana, el del viernes y sábado 13 y 14 de septiembre, fue el de los festivales holandeses que cierran la época estival, tales como Draaimolen (reportaje próximamente), Summerlake (ver), Smeerboel, … o el mismo Into the Woods, que es el que vamos a abordar en esta crónica, una edición más (ver la del año pasado). De los mismos creadores de Wildeburg (ver), ITW siempre promete un buen line-up, apetecible y equilibrado, unas instalaciones a la altura de sus más exigentes competidores y, sobre todo, un encuentro único en un enclave boscoso de Birkhoven mágico, en el corazón de Amersfoort, una localidad situada en el centro del país, a una distancia prudencial de otras ciudades más importantes como Amsterdam, Rotterdam o Utrecht, facilitando así el desplazamiento del respetable.

Into the Woods Festival

Sus montadores no ponen límite a la imaginación, generando una escenografía espectacular, como gran atractivo del envite. El recinto es decorado en perfecta sintonía con la naturaleza que lo circunda. Materiales como la madera o los desechos son reutilizados con maestría para darle una imagen categórica y fantasiosa, de manera que te sientes inmerso en una especie de ciudadela de gnomos y trols, propia de cuentos fabulescos. No resulta difícil perderse por un complejo que se ha diseñado al detalle. De hecho, el mapa que te facilitan a las puertas puede confundir más que aclarar, como ya nos pasara en julio cuando cubrimos el susodicho Wildeburg. Darse una vuelta inicial de reconocimiento por sus siete escenarios es una tarea más que recomendable… si no quieres acabar descolocado entre cyborgs gigantes y platillos volantes.

Into the Woods Festival

Mención especial para una pasarela de tarima de madera, entre los dos stage que más transitamos, el Beukenbos y el Takken, sobre la cual se instalaron varias luminarias verticales que iban alternándose al ritmo de sintonías difusas experimentales que no llegamos a averiguar de dónde procedían. En el centro de todo, se hallaban los servicios básicos tales como puestos de comida, áreas de descanso, atracciones varias, puntos de agua, sanitarios… además de encontrarnos con una piscina vacía de dimensiones importantes. Incluso se dispusieron baños de agua caliente, a modo de jacuzzis, para relajar al personal. Como ven, una puesta en escena de lo más atrevida y particular, también aderezada por actores y performance de extraña apariencia.


VIERNES

Nuestras responsabilidades laborales nos impidieron acudir lo temprano que nos hubiera gustado, perdiéndonos actuaciones como la de SHLTR, líder y creador de Konstrukt Records, un sello que nos encanta por su temática abstracta y conceptual. A la que sí pudimos ver un rato es a Mirella Kroes, una excelsa pinchadiscos que se está haciendo su hueco en la escena local, gracias a su elegancia y plasticidad a los platos. Acto seguido, los omnipresentes Abstract Division volvieron a regalarnos un set para el recuerdo, de menos a más, donde contundencia y profundidad brillaron a partes iguales. Los de Pole Group conocen muy bien al público de su tierra, formando parte de innumerables carteles. A este dúo les debemos los famosos eventos Decode y su colectivo Dynamic Reflection.

Into the Woods Festival

Todas estas sesiones, así como la mayoría que presenciamos, dieron lugar en el Beukenbos, nuestra área favorita, sobre todo por contar con la programación más underground y technoide, pero también por su atractivo set-up y prestaciones. La cabina parece descomponerse hacia afuera con trozos de cortezas de árboles en lámina. Un excesivamente colmatado dancefloor cuenta con varias torres de metal rematadas por puntos móviles de luz multicolor, dando la sensación de que van a despegar en cualquier momento. Magnífico trabajo también tras la luminotecnia, así como la ornamentación de cada elemento que compone el background de este festival tan especial.

Into the Woods Festival

Tras los holandeses, el también binomio de DJs y productores, Slam, despachó su directo old school, a base de bombo y platillo, a la antigua usanza. Si me dicen que está pinchando Ben Sims o James Ruskin, me lo habría creído. Los escoceses, leyendas vivas del sonido Detroit, demostraron que todavía les queda mucha gasolina, muy currado lo que hicieron. No obstante, en un momento dado nos dimos una vuelta por el Takken, donde Oliver Weiter daba paso a un tipo al que le habíamos perdido la pista hace tiempo, pero parece que sigue en la cresta de la ola del progressive house, a juzgar por la sugerente y ecléctica banda sonora que nos propuso. Hablamos de Behrouz, quien manifestó originalidad e inteligencia a los mandos de la casa encantada de madera donde se erigió la cabina.

Into the Woods Festival

Para los cierres, vimos por un lado el de Red Axes, durante un rato, para terminar finiquitando con Alan Fitzpatrick. Los primeros, continuando la senda impuesta por el estadounidense en el Takken, desplegaron un show de progresivo deep y envolvente. A los israelitas siempre se les ve muy cómodos a la hora de cerrar escenarios. Por su parte, el representante acérrimo de Drumcode, nos sorprendió positivamente por sus mezclas y sacudidas, y eso que este label nos dejó de seducir desde que encaminaron su repertorio hacia terrenos más comerciales y festivaleros, pese a que hace una década fueron toda una referencia en el planeta techno. El británico ha alcanzado cierto punto de madurez, aunque seguimos añorando sus producciones de antaño, pues no cabe duda de que su aportación al género fue más que notable a principios de siglo.


SÁBADO

La segunda y última jornada nos trajo lo mejor del fin de semana. De vuelta al Beukenbos (bosque de hayas), nos topamos con el tramo final de set de Juan Sanchez, otro miembro de Drumcode al que vemos también en incontables fiestas. Este neerlandés tampoco es de nuestro agrado, cosa que no podemos decir del siguiente en desfilar. Esperábamos un espectro sonoro bastante más pausado y atmosférico, pero lo cierto es que Monoloc lo partió, de principio a fin. Live intenso donde los haya, al de CLR parece que ahora, más que nunca, le va la marcha. El alemán dio paso a Radio Slave, otro que nos pilló desprevenidos, ya que esperábamos algo más bien house. Pues bien, el inglés tiró de techno y tech-house de lo más pistero y percusivo, dejando atrás su pasado más melódico.

Into the Woods Festival

Esta vez, nuestro paso por la pista del Takken resultó ser bastante más improductiva que el día anterior, ya que ni Agents of Time primero, ni el directo de Eelke Kleijn después, consiguieron levantarnos los pies del suelo. Consecuentemente, decidimos dar un garbeo por otras carpas, en las que encontramos desde conciertos en directo hasta actuaciones de corte clásico como la de David Dorad en el Flower of Life, cuya maleta de discos olía a Chicago. No obstante, la palma de oro se la llevó Rebekah, quien repartió bacalao a diestro y siniestro. Industria pesada sin contemplaciones, de bombos devastadores y sonido metálico, subiendo bpms descaradamente conforme la noche se iba cerrando. Desde luego, no esperábamos menos de la anglosajona.

Into the Woods Festival

Todo esto, y algo más, fue lo que se coció por los verdes de Amerfoort. No nos cansaremos de destacar el despliegue de medios, partiendo de una excelente acústica Funktion One, y saldando un elevadísimo nivel de detallismo y puesta en valor del paraje natural donde se emplaza Into the Woods. Te recomendamos fervientemente que el año que viene te adentres en la maleza y te dejes contagiar por el virus ITW. Nosotros ya lo hemos probado, más de una vez (ver artículos relacionados), y podemos asegurar que engancha. Agradecimientos especiales a Maurice ven de Berkt por facilitarnos el acceso, una vez más. Nuestra más sincera enhorabuena por esta gala de la electrónica y del regodeo.

Autor: Pablo Ortega