Hace ya exactamente tres años cuando, en pleno ecuador de mi voluntariado en Rotterdam, uno de mis compañeros de trabajo alemán, me propuso acompañarlo a un festival hacia el norte de su país. Me prometió que allí se podía degustar un exquisito menú de psy-trance, además de un “very techno” stage. Tras varios meses de fácil adaptación a los Países Bajos, en los que engullía excelentes fiestas de club, weekend sí y weekend también, casi siempre de techno, lo cierto es que me apetecía mucho una experiencia psy outdoor como la que me propuso. De esta manera, juntos nos embarcamos en una aventura que nunca olvidaremos. Les hablo del Hai in den Mai (ver preview), un evento que no figuraba ni en mi agenda ni en mi radar.

Hai in den Mai Festival

Mi inseparable compañero de fiestas y fatigas estaba en lo cierto; se trataba de un festejo peculiar, casi único en su especie, que nos hizo muy felices por cuatro días. Pues bien, este año decidí contactar con la organización para asistir en calidad de prensa y así traéroslo en forma de crónica. Lo que ocurre cada año, a principios de mayo, allí por la localidad de Lemforde, bien merecía la pena compartir la experiencia en nuestro portal. La tribu de Waldfrieden nos abrió sus puertas y nos facilitó la estancia cubriendo nuestras muñecas con las pulseras especiales de la crew, gracias a las cuales pudimos disfrutar de bebidas a precio reducido, duchas calientes sin cola y acampada junto a la puerta de acceso al recinto.

JUEVES

Como si de un “puente del trabajador” se tratara, el jueves 2 de mayo nos desplazamos en tren hacia el municipio anteriormente mencionado, para así vivir desde el inicio toda la magia de la cita. Con el main floor aún sin funcionar, los otros 3 escenarios (Alternative Backyard, Hill Top y Club) sí que comenzaron a rodar pronto para amenizar la bienvenida de los asistentes más prematuros. Un público bastante joven en su mayoría, lo que denota un futuro halagüeño, en cuanto a seguidores del género nacido en Goa. El área alternativa, escalonada en 3 pistas arenadas, como casi todos los suelos para bailar, nos ofrecía psy-trance de cierto corte comercial, de ese que ya se puede escuchar en festivales más mainstream de trance europeo, donde en muchas ocasiones se les reserva hasta un stage.

Hai in den Mai Festival

Cabe destacar la compacidad de todo el complejo, la poca distancia a la que se encuentran las diversas zonas que lo componen. La distribución está muy bien pensada. Con una breve vuelta de reconocimiento, te haces rápidamente con la ubicación de todo. El sonido que emerge de los distintos soundsystems no se solapa, y podemos encontrar barras, puntos de agua y servicios sanitarios por cualquier parte. La orografía del terreno, que cuenta con muchas pendientes, está inteligentemente aprovechada para generar graderíos, miradores, refugios, zonas de descanso… casi todo construido en madera, en perfecta armonía con el bosque que circunda. En definitiva, una especie de ciudad hippie autosuficiente, de ornamentos élficos. La escenografía y el nivel de detalle alcanzado s0n brutales.

De vuelta al plano musical, artistas como Überserum o Anjoli no consiguieron engatusarnos durante el opening de la alternativa, por lo que pronto nos mudamos hacia las cotas más altas para comprobar qué se cocía por el Hill Top, sin duda el stage más prometedor por su propuesta artística más seria y aguerrida. Nada más lejos de la realidad, el primero en sacar buen partido de aquel increíble sistema de sonido fue Dschagganaut. El equipo contaba con una considerable colección de subgraves, ocultos bajo la plataforma de la parte trasera, sobre la que podías bailar más elevado, o bien sentarte. El de Bremen puso el listón muy alto desde el principio, rompiendo sin piedad desde incluso antes de que se ponga el sol… ¡Comenzaba lo bueno!

Hai in den Mai Festival

Acto seguido, el británico Zyron fue enturbiando todavía más la banda sonora nocturna hasta alcanzar niveles de oscuridad a caballo entre el hi-tech y el forest, dos subestilos muy exigentes para piernas y cerebro, sobre todo. La transición hacia la penumbra, cada vez más densa, la pilotó con maestría el misterioso Nano Bugz, quien tocaba en casa, por lo que se le notó especialmente motivado, a juzgar por sus gestos de complicidad con el respetable y su alegría y empaque a las mezclas. El último en desfilar fue Benido, quien definitivamente convirtió el Hill Top en una verdadera olla a presión por medio del hi-tech más acelerado, es decir, un psy bastante hardcore que nos resultó difícil de digerir.

Por su parte, el club central, la edificación más sólida y espaciosa, si nos reducimos a suelo cubierto, de momento brindaba la misma música que sonaba en el alternativo. No sería hasta el día siguiente cuando albergaría su propia programación musical, siempre en clave trancera. De hecho, durante muchas fases del envite, se improvisó otra pista más entre ésta y el Alternative Backyard, bajo el mismo techo, principalmente de cadencias minimal-techno, cuyo line-up no conseguimos encontrar por ningún lado. En más de una ocasión, el club nos sirvió de refugio para combatir las frías temperaturas que se dieron, sobre todo por la noche.

Hai in den Mai Festival

Antes de que la luz diurna se dejara notar, decidimos irnos a descansar para afrontar con las máximas fuerzas posibles el exigente fin de semana que ya se nos echaba encima, no sin antes repostar nuestros estómagos en uno de los numerosos puestos de comida que se agolpaban en torno a una doble plaza centralizada, donde también podías cambiar tus euros por dinero de festival. Eso sí, todos vegan-friendly, no intenten buscar carne. Los mercadillos se situaban fundamentalmente sobre el camino hacia la entrada. Ya fuera del perímetro, lo primero que te cruzas es el punto de información, donde también teníamos derecho a cargar gratuitamente nuestros dispositivos electrónicos, así como el “lost & found”. Un poco más adelante, a las faldas de la zona de acampada más inclinada, se levantaron el chill out y el healing area.

VIERNES

Tras unos duchazos revitalizadores, pusimos rumbo a nuestro escenario favorito. Nada sabíamos de una tal Feliniti que se encargaría de reabrir el Hill Top. La germana nos regaló un set de tres horas de pura calidad, de menos a más, muy acorde con el momento del día. Psy-tech de gama alta del que te transporta varias galaxias más allá, pese al minimalismo de su prontuario de zenonesque. Ya teníamos el trofeo de la revelación justamente adjudicado. Tras la follada mental, el miembro activo de Waldfrieden Raoul, a quien ya conocíamos de otras contiendas, prosiguió animando al personal subiendo bastante el tempo, aunque lejos de la excelencia sonora de su predecesora, por lo que aprovechamos para visitar el main por primera vez.

Hai in den Mai Festival

En general, el trance que se despachaba allí sería mucho más popular y convencional, lo cual siempre reduce la calidad de la audiencia, y también nuestro interés. Primero Anneli, muy suelta y dinámica, y luego DigiCult, dúo más que consolidado en la escena, abrieron el área principal con energía y mucha melodía. Las famosas pirotecnias del Hai in den Mai empezaron a hacerse notar. Lo cierto es que este espacio open air resulta el más espectacular, tanto por su fantástica decoración como por el despliegue de medios técnicos, que poco tiene que envidiar a otros festivales de más renombre. La acústica es bastante buena, aunque personalmente me quedo con la del Hill Top, claramente. Aquella presión de graves nos volvió locos.

Aunque la seriedad de la música subió unos puntos con el psychedelic de Outsiders, volvimos a nuestro querido stage en alto, donde vendrían curvas notorias. Uno de los artistas más en forma de Zenon Records, el sueco Hellquist, terminó incendiando el dancefloor pese a unos inicios un tanto dudosos. Nuestro compatriota Fluoelf no sólo avivó la llama, sino que le dio otra vuelta más de tuerca al, ahora sí, musicón con mayúsculas, hilvanando con precisión de cirujano una transición musical hipnótica, casi espiritual, hacia la noche cerrada, hacia el sonido Parvati. El bueno de Giuseppe, otro que conocemos bien de batallas como Psy-Fi (ver crónica) o Transtion (ver), continuó cavando profundo con un trance tremendamente contundente, directo a la yugular. Noche inolvidable que cumplió de sobra con las expectativas.

Hai in den Mai Festival

Más tarde, Abralabim y Shakyyy aumentaron demasiado el ritmo, a nuestro parecer, por lo que nos dejamos caer por los actos de David Kras en el Backyard, por un lado, y de Act One en el principal. Nos quedamos con el primero, que no era otro que el propio Hellquist mostrando su faceta más technoide. Desgraciadamente, esa carpa alternativa no llegó nunca a sonar como lo hiciera hace tres años, cuando colocaron todo un mural de subgraves ocultos a espaldas de la pista. Me imagino que esos mismos módulos fueron desplazados al Hill Top, de ahí nuestro idilio con éste. Por lo tanto, este área alternativa rara vez satisfizo nuestros intereses, pese a que las noches solían ofrecer dub o minimal bastante apetecibles.

SÁBADO

Tras otro merecido descanso, nos redirigimos a los lomos de la colina, donde la programación del atardecer volvía a servirnos el mejor sonido Zenon de la mano de Hotzenplotz y Val Vashar. Al primero apenas alcanzamos a ver sus últimas pinceladas, mientras que, al segundo, virtuoso mezclador del sello australiano, lo disfrutamos de principio a fin. El croata se coronó una vez más, demostrando ser un dignísimo representante del colectivo que tanto nos gusta. A continuación, el argentino Abyss Ooze presentaba sus dos proyectos, primeramente con este mismo pseudónimo, y luego como Megalopsy, esto es, nos llevó desde el forest más profundo y visceral hasta un dark-psy no apto para mentes perturbables.

Hai in den Mai Festival

Nuevamente, las exigencias de las sinfonías frenéticas del dark terminó por echarnos de la pista en busca de compases más digestivos. De vuelta al main, Mandala y Regan desplegaron un psychedelic más que decente que nos prepararon para los platos fuertes de la nocturnidad. Jumpstreet era otro tipo del que poco sabíamos, que también se erigió como otra de las sorpresas positivas del festival. Twilight propio de la discográfica Looney Moon, una delicia para los oídos. Al igual que su homólogo Gaspard, quien realizó una doble actuación, primero en formato live y luego DJ set. Los bombos devastadores de este subgénero tan de moda para las noches de psy, castigaron nuestras articulaciones, ya que nos hicieron bailar como si se acabara el mundo.

Antes de que se diera otro break técnico en el stage principal, sG4rY realizó un notable closing, bajando la velocidad poco a poco, aunque siempre con un trasfondo nocherniego, propio del psy-night. Por su parte, nuestro querido Hill Top bajó de revoluciones, afortunadamente para nuestros ya maltrechos cuerpos, por lo que pudimos disfrutar de sesiones tan mentales como percusivas, de la mano de Sick Noise y Axcidus, exponentes del hi-tech fraguado en los Balcanes, para luego volver a bajar a los infiernos con Mademoiselle ChaOz y High-Freq, quienes propusieron un dark nebuloso y envolvente; todo un test neuronal, a estas alturas de la película.

Hai in den Mai Festival

Ya de día, la principal responsable de la contratación de artistas cogió los mandos del escenario más rompedor para obsequiarnos toda una masterclass. Nos referimos a la carismática Alice D, toda una veterana de las cabinas centroeuropeas. La teutona tocó varios palos y se mostró incisiva como pocos, denotando un dominio soberbio de la mesa de mezclas, muy sobrada. Lo mejor, que prácticamente se comió la supuesta pausa de tres horas que estaba programada. Chapó para la reina Waldfrieden. Como ven, esta jornada no conseguimos pegar ojo hasta bien entrado el día, y es que tanto el nivel musical como ambiental nos tenía completamente embrujados… ¡Lástima que quedara bien poco!

DOMINGO

Muy a nuestro pesar, la recta final se produjo sin sobresaltos ni modificaciones en los horarios. El timetable se respetó a rajatabla, por lo que las actuaciones concluyeron justo antes de la aparición de los primeros rayos de sol de la mañana del lunes, momento que por cierto sucedía bastante temprano, dadas las latitudes donde no encontrábamos. El Hill Top cerró a las 4, mientras que el Club y el Backyard hicieron lo propio a las 5, ya prácticamente de día. La clausura del main fue obra de la eslovena Gaby, antes de que cayera la noche, aunque no llegamos a tiempo para verla. Entre ese escenario y el club, montaron un “ghost stage” bastante amplio en el que sonaba la misma música que en el principal, de manera que la audiencia se pudo repartir mejor.

Hai in den Mai Festival

Cabría subrayar, precisamente, los datos de afluencia, muy elevado para una superficie que empieza a quedarse pequeña. Nos comentaron que, a finales de agosto, los mismos promotores llevan a cabo el Wonderland (web oficial), un evento aún más pretencioso sobre el mismo terreno, con un reparto de escenarios parecido. Sin duda, también trataremos de estar ahí, aunque me temo que el recinto tendrá que soportar una carga de asistentes aún mayor. No obstante, nunca tuvimos problemas para bailar y esparcirnos a nuestro gusto, como debe ocurrir en cualquier cita de este calado. Hai in den Mai saca una nota muy alta, a nuestro parecer, en prácticamente todos los aspectos. Especiales agradecimientos a Mo por su calurosa bienvenida y por estar siempre ahí para solucionar cualquier contratiempo que se nos presentó. ¡Desde Grow Sound les deseamos la mejor de las suertes en sus próximas fechas!

Autor: Pablo Ortega