Aun faltaba la traca final. Nuestro paso por el Draaimolen Festival había sido de sobresaliente, pero para adquirir la matrícula de honor derrochamos nuestras últimas energías vivientes en el after que se celebró justo a la finalización del festival y en la misma ciudad de Tilburg. No era la misma promotora quien lo organizaba pero si tenían bastantes nexos en común ya que disponía de una taquilla propia dentro del espectáculo donde los asistentes podían adquirir sus boletos para dicho evento.

Eran la 1 de la madrugada y tras regresar vía shuttle bus hacía la estación de Tilburg, y previa hidratación con unos zumos de cebada enlatados, caminamos unos 10 minutos hacia nuestro epílogo festivalero. El lugar indicado era el Club Smederij y los chicos de SUBURBAN DISCO nos dispusieron un line up bastante aceptable cuyo cabeza de cartel era nada y nada menos que el omnipresente Oscar Mulero.

La noche era otoñal, refrescaba pero no enfriaba, y se olía en el ambiente ganas de continuar con la batalla. El club se encontraba en una zona con diversos bares de ocio, además disponía de terraza exterior¸ su interior era una amplia sala cuadricular cuyo elemento más característico era la madera ya que el suelo y algunas zonas de las paredes eran de este material. Además disponía de taquillas y amplios aseos. Al parecer son diversos los eventos que se realizan en este espacio desde el techno más oscuro hasta el deep más relajado.

A eso de las 2 de la madrugada accedimos al recinto donde pudimos disfrutar de los últimos coletazos del alemán Somewhen: techno bastante en sintonía con la vertiente electro (cada vez más de moda y que no es de nuestro máximo agrado), y con un giro final a la oscuridad para dejarnos el camino allanado para entrar en climax, cuerpo y mente con el plato fuerte de la noche.

Pasadas las 2:30h entró en acción el rey de las tinieblas, no habían pasado ni 8 horas de su paso por el Draaimolen Festival y de nuevo teníamos ante nosotros una nueva dosis muleriana. Como bien decía el de los Petit Suisse: “a mí me daban 2”. Su set se caracterizó por un espectro totalmente espacial compaginado con perfectas bajadas y categóricas subidas, electrocardiograma hipnótico y perfectamente llevado al trance cerebral. Se pudo notar la pincelada de su set en formato club, mucho más condensado y más tenebroso. Sin duda lo mejor de todo, la proximidad del Lord Oscuro con el público, la cabina del dj se encontraba a escasos palmos de la pista de baile, por lo que la unión fue si cabe más intensa. Chapó.

Ya casi sin combustible disfrutamos de la actuación del último artista en cartel: Aleksi Perälä, el finlandés nos deleitó con un Live cargado de espectros deep y algún que otro toque ambiental. Su set lo compaginamos con frecuentes visitas a la terraza exterior ya que nuestras reservas de energía estaban en niveles rojos. No obstante perfecto broche de oro para una velada tan vehemente.

Como ya dijimos en la crónica del Draaimolen Festival este 15 de septiembre nosotros pudimos celebrar,y con creces, la entrada de la época otoñal. Desde aquí agradecer a la promotora SUBURBAN DISCO por todo su buen hacer durante la fiesta y las facilidades en la captación de documentos fotográficos. Esperamos con entusiasmo que repitan más eventos como éste y que cuenten con nosotros para poder narrarlos y disfrutarlos.

Es hora de abrigarse.

Autor: Alonso Vivas