Con la ilusión latente de un niño y ansia de llegar el momento, Boza llegaba a Almería acompañada únicamente con su guitarra debajo del brazo, en una noche en la que no terminaría de enfatizar con sus seguidores.

Luz tenue, el sótano del Rayuela, y un ambiente propicio para esos pequeños acústicos que hacen parecer que estás escuchando un directo en el sofá de casa, eran los reclamos perfectos para una noche fría de primavera. Con la inesperada visita de Los Flacos, que iban a amenizar el ambiente tocando unos de sus temas, iban a dar paso a la protagonista de la noche.

2 Un look poco acostumbrado a ver, menos “casual” y más elegante daba subida al escenario. ” Ya era hora de poder tocar en Almería, tantos que me lo habéis pedido, y por fin ya podemos decir que nos hemos estrenado.” No Me Parezco comenzaba a abrir setlist de la noche, para dar paso a El Ejército. Con sólo dos temas, ya había conseguido subir la temperatura del local, y es que Carmen hace suya la guitarra, hace que todo suene bonito.

Con un plano totalmente íntimo Amante siempre ha sido el reflejo de todos aunque haya sido una vez en nuestra vida. Octubre, Sin Salida o Nana Noir acabarían cerrando la mitad de la lista por el momento.

Acto reflejo tanto por parte de la artista como del público fue la constante caída motivacional tema tras tema, pasando de un ritmo acelerado a más pausado. Algo que se notó ya en alguno asistentes en el que para ellos el concierto pasó a un segundo plano centrándose más en sus propias conversaciones.

 

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La Mansión De Los Espejos y su entrecortado ritmo iba a devolver de nuevo la ardiente sensación de querer más, en el cual Boza se iba a animar con una versión del famoso tema Work de Rihanna. Momento en el que la actitud de la cantante cambiaba por completo, lo que antes eran pequeños monólogos entre tema y tema pasó a pura y dura presentación de las canciones. El Mayordomo  iba a dejar los últimos acordes para escuchar el último tema latente de la noche. ” Fieras va a ser la última canción de la noche ” sonó, nos encandiló y Boza bajó del escenario sin mediar palabra alguna, cerrando tras de sí la puerta de su backstage; y no, no volvió a abrirse aquella puerta por mucho que los pocos seguidores que quedaban, siguieran pidiendo  que saliera.

Los conciertos se hicieron para escucharlos, no para ir a hablar con tus colegas a viva voz.

 

 

 

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