El Festival WAN con el que durante los últimos 2 años hemos dado la bienvenida al Año Nuevo, confirmaba hacia unos meses que este año tendría una edición especial la noche de Halloween, denominada como HalloWAN. Las ganas de fiesta y una propuesta bastante aceptable de artistas hicieron que tuviéramos marcada la fecha en rojo en nuestro calendario y que el pasado 31 de octubre, no faltaremos a la cita en La Cubierta. Os contamos como nos fue…

Nuestra incursión en HalloWAN comenzaría tarde. Buena culpa de ello tendrían los más de 400km que nos separan de Madrid, por lo que finalmente dimos con nuestros huesos en La Cubierta a eso de las 22:20. En esos momentos, los accesos eran fluidos y con escasa afluencia de público en las inmediaciones, algo que incluso nos hizo pensar que no seríamos muchos los que bailaríamos aquella noche.

Tras asustarnos y también reírnos con una serie de actores que la organización había dispuesto en la entrada, el sonido Drumcode de Alan Fitzpatrick, nos dio la bienvenida a un engalanado HalloWAN, que para esta ocasión había dispuesto un escenario presidido y flanqueado por calaveras cuyos globos oculares tenían efectos bastante chulos. Creo que en nuestro país no he visto ninguna producción igual en mucho tiempo en lo que es un evento indoor. En lo musical, Alan, estaba desplegando un techno rápido y contundente a la par que elegante y es que creo que para Fitzpatrick, eso de adaptarse a la hora de actuación está sobrevalorado, por lo que techno de cuchillo y tenedor desde primera hora, donde nos dejó momentos únicos como cuando sonó el Kernkraft 400 de Zombie Nation.

paul kalkbrenner hallowan

Pero para momentos únicos el que llegaría a las 23:30, cuando los técnicos empujaron al centro del escenario esa cabina de control de nave espacial que Paul Kalkbrenner tiene por mesa de mezclas y la magia comenzaba a invadir La Cubierta. El live del alemán ocuparía 1 hora y 45 minutos de la noche y por tanto, el teutón tendría tiempo de desplegar una actuación inteligente. La primera media hora, estuvo marcada por  la nueva faceta del live Back To The Future. Temas para nada conocidos, de un techno y electro-tech sublime que dieron paso a algunos de los temas más famosos de Paul Kalkbrenner, con los que enfilaríamos la recta final del concierto, y digo concierto porque más que sesión live de dj, esto era un concierto en toda regla con Paul Klakbrenner elaborando en directo los temas, llevándolos al silencio y comenzando a arrancar con otro. Ni que decir tiene, que el cierre con Aaron seguro hizo que alguno de los asistentes derramara alguna lagrima y es que cuando el último bombo de este tema te parte literalmente el pecho y te deja sin respiración, la incertidumbre de cuando volverás a escuchar algo así te invade y eso amigos, es la parte amarga de la música electrónica.

Pero el evento continuaba y el “filet-mignon” de la noche en HalloWAN, hacía su entrada en cabina. Hablamos de Recondite AV/LIVE y lo denominamos así porque sin duda era el mejor bocado de la noche, algo cuidadosamente seleccionado y una delicia para los que gusten de buen oido. Temas como Caldera o Levo fueron hilados ante nuestros ojos y oídos con una maestría única, de esas que parecen que lo que se traen entre mano es sencillo y que aderezadas con unos visuales oscuros y líquidos hicieron viajar a más de uno, aunque sin lugar a dudas, esta actuación se habría disfrutado mejor con una pantalla estándar. La de HalloWAN estaba dividida en varias partes y por lo tanto se perdía en gran medida el efecto de los visuales que tan a la perfección Recondite ha seleccionado para su directo.

Luciano sería el encargado del relevo. En lo que respecta al suizo, soy un poco imparcial… casi siempre me gusta y es que cuando asisto a un evento de esta índole no voy buscando seriedad ni cultura; sino diversión, buenas mezclas y una selección musical dirigida al momento que nos incumbe, es decir, el momento de disfrutar y de eso Luciano sabe bastante. Dos horas de set en los que ni un alma de La Cubierta –que en contra los primeros vaticinios que hicimos de la noche, sobre la 2:00 ya había colgado el cartel de no hay entradas– paró de bailar.

Luciano en HalloWAN

Momentos únicos cuando escuchamos el tema Shine On You Crazy Diamond de Pink Floyd para acto seguido dejar paso a esas líneas de grave arrolladoras y es que sinceramente me gustaría ver a cualquiera de los detractores de este artista siendo capaz de mezclar temas de estilos tan dispares como música clásica, rock o pop con bases electrónicas de una manera tan natural y elegante. A mi juicio una sesión muy buena y llena de ritmo, incluso un poco “dura” para lo que nos tiene acostumbrados y es que esas líneas de grave de Luciano, junto al gran sistema de sonido con el que HalloWAN contaba, hicieron que los empastes se nos saltasen en algunos momentos como en el cierre de su set con Jaguar de Dj Rolando.

El techno-house de Matthias Tanzmann cogería el testigo de Luciano, pero la verdad que no acabo de conquistarnos. Tras verle hacía unos pocos días en Local 29, donde nos dejó muy buenas sensaciones, el del Moon Harbour, nos otorgó una sesión sin apenas hilo argumental y es que ir después de Luciano no debe ser fácil, por lo que quizá una inversión de los horarios hubiera dado mejores resultados.

La noche tocaba a su fin y nuestra despedida volvería a estará cargo de un artista de Drumcode, y concretamente uno de nuestros preferidos, el francés Paul Ritch quien nos deleitaría con su directo. Kicks muy pesados y hi-hats casi dirigidos al subsconciente animal de los que allí nos concentrábamos en una sesión auténticamente demoledora. Momentazo cuando pudimos escuchar en riguroso directo y junto a una familia de 10000 almas techneras el tema Run Baby Run, encumbrando así la noche a una de las mejores que un servidor ha vivido en la capital.

El cierre de HalloWAN estaría a cargo de Uner b2b Gonçalo, sesión de la que solo pudimos disfrutar algunos minutos mientras salíamos ya que en pocas horas nos quedaría un largo viaje de vuelta y los hoteles en Madrid parecen desconocer el concepto de late check-out.

Para finalizar y a modo de resumen, remarcar la buena ejecución del festival. La verdad que nos gustó y pudimos dedicarnos a disfrutar de cada momento y es que las noches así están para eso, para disfrutar de un buen rato con amigos de nuestro mayor punto en común, la música electrónica y no para que los “entendidos” alimenten sus egos criticando la falta de originalidad de un cartel, que para mi gusto personal prometía y cumplió.