El FIV de Vilalba cumplió 10 años y el cartel estuvo, sin duda, a la altura de la ocasión. Después de ni más ni menos que una década dedicada a la música, este año han acercado a su escenario a artistas como Love of Lesbian, Sidonie, Varry Brava o Iván Ferreiro; un cartel espectacular para los amantes más fieles del indie nacional.

La llegada a las zonas de acampada y el buen rollo que se respiraba avisaba de que íbamos a vivir un oasis de diversión festivalera en pleno abril. El pabellón y la carpa empezaron a llenarse de tiendas Quechua, bien resguardadas de la lluvia que nos esperaba la noche del sábado (todo un acierto por parte de la organización el cubrir las zonas importantes, al fin y al cabo estamos en Galicia) y el ambiente de festival inundó el pueblo. Vilalba, de apenas 15.000 habitantes, estaba mutando y llenándose de terrazas al sol y música en los alrededores del recinto de festival, que abría sus puertas a las 20:30h. Y para los que no apostaban por una terraza o jardín, el FIV tenía preparadas actividades y conciertos paralelos antes de la hora de apertura del recinto: durante los dos días de festival se podía visitar una exposición de fotos del mismo, “10 años de FIV de Vilalba” de Javier Rosa, acudir a una charla del fotógrafo, la proyección de una película… Una oferta de entretenimiento diferente para vivir la experiencia FIV más allá de la música de la  que disfrutaríamos por la noche.

Y llegaron las 21:00:

Villanueva, uno de mis descubrimientos del festival.

Si soy sincera, no había escuchado más de un par de canciones de este grupo vigués y consiguieron hacernos bailar y ponernos las pilas para empezar una noche de música increíble. Guitarras, un megáfono y buena música fue lo que trajeron a Vilalba para dejarnos con ganas de seguirles la pista más de cerca. Desde luego, tienen los ingredientes para hacer moverse a un festival.

 

 

Varry Brava y Love of Lesbian llegaron después. Estaba claro que ninguno de los dos podía decepcionarnos; los primeros, siguiendo con su gira Safari Emocional supieron animar todavía más la fiesta que estábamos viviendo, hacernos bailar al ritmo de sus canciones y cantar a pleno pulmón. Su estilo diferente y personal se transmitía a cada momento y supieron hacerlo llegar al público (y me gustaría hacer una mención especial a Aarön Sáez, el hombre de las mil teclas). Un aplauso, Varry Brava.

 

Love of Lesbian, los eternos, que durante varios veranos fueron cabeza de cartel casi obligatoria de cualquier festival que se precie, salieron al escenario para empezar el concierto haciéndonos cantar con “Cuando no me ves” y la energía frenética que todos esperábamos no hizo más que aumentar hasta “Algunas plantas” e “Incapacidad moral transitoria”, que ya se han convertido en clásicos indispensables de sus setlist. Temía empezar a caer en la monotonía después de verlos en directo tantas veces, pero está claro que Love of Lesbian siempre tiene un as bajo la manga para hacer cada concierto especial, ya sea por los delirios de Santi entre canciones o porque hayan cambiado la escenografía, estos catalanes nunca defraudan y su público, igual de entregado que el primer día, tampoco.

 

 

 

 

La jornada del viernes terminó con We are not DJs pinchando después de los franceses Rinôçérôse, que trajeron al cartel un toque de electrónica, diferente a todo lo que llevábamos escuchado ese día. La sesión de DJs se alargó hasta las 3 de la mañana, cuando el frío ya apretaba demasiado (no olvidemos que estábamos en la provincia de Lugo, Galicia, en abril) y a nadie le faltaba un buen abrigo de invierno

 

El sábado tenía el ambiente veraniego del día anterior y en un horario poco convencional, al mediodía, pudimos ver a Amatria en el auditorio municipal o seguir disfrutando de los momentos de relax que nos ofrecía el pueblo. A las 21:00, todavía de día, llegaron Sexy Zebras listos para volverse locos sobre el escenario; un grupo que además de música ofrece espectáculo y al que todos deberíamos disfrutar en algún festival. Melenas al viento, muchos movimientos de cabeza y camisetas que sobran muy rápido es lo que os espera en los conciertos de este grupo que vive sus actuaciones como nadie.

Sexy Zebras dejaron paso a Second, otro de los grupos que puso el listón bien alto en el festival e hicieron moverse y cantar a todo el público. Unos artistas que no defraudarán a nadie que espere disfrutar de la buena música y un ambientazo durante el concierto. Ellos lo disfrutaron y el público lo disfrutó, ofrecieron lo que todos queríamos vivir. Está claro que sois muy grandes, Second.

 

Pasó después por el escenario Mahou Iván Ferreiro, que se está convirtiendo también en un obligatorio de los festivales, para traer un poco de tranquilidad y relajarnos antes de volver a saltar con Sidonie. Iván no decepcionó a sus seguidores y en su setlist no faltaron clásicos como Años 80 y Turnedo que crearon, como siempre, una atmósfera diferente en el público que cantaba con todas sus fuerzas. Además del cantante, por supuesto, los músicos que lo acompañan sonaron tan increíbles como siempre.

 

 

 

El festival se estaba terminando, había empezado a llover a cántaros, teníamos frío y si salías de la carpa corrías el riesgo de empaparte y acabar la noche enfermo, pero todos sabíamos que llegaba Sidonie y no nos lo podíamos perder. Y llegaron, tocaron, Axel Pi trepó los andamios del escenario, nos hicieron saltar, cantar, bailar y disfrutar como en cada uno de sus conciertos, como si cada uno fuera el último. Nos hicieron vivirlo al máximo y mereció la pena aguantar todo el frío que estaba haciendo para ver a un cabeza de cartel de la talla de Sidonie dar todo de sí. Porque Sidonie nunca defrauda; verlos disfrutar en el escenario es una inyección de adrenalina para cualquier amante de la música y por supuesto lo fue para todos los que asistimos al FIV. Un último concierto memorable para dejarnos con el mejor sabor de boca posible. Gracias, Sidonie, por dar tanto en cada actuación.

 

 

Como el día anterior, después de los conciertos hubo sesión DJ, esta vez de parte de David Van Bylen y nos seguimos olvidando de la lluvia mientras bailábamos mezclas tan interesantes como MGMT y Queen. El festival terminó con una fiesta celebrando la buena música y los 10 años del FIV de Vilalba como mejor se podía hacer, a pesar del frío, la lluvia y el granizo. Esperamos tener por delante al menos una década más de FIV y seguir teniendo el oasis festivalero que tanta falta hace por estas fechas.

 

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.