Hace exactamente cinco años, aburrido de la mediocridad de la escena del sur de nuestro país, decidí ampliar fronteras y acudir al ADE (Amsterdam Dance Event) de 2012. Dicha experiencia me hizo comprender enseguida la distancia a la que nos encontramos de países como Holanda… incluso me cambió mi visión sobre la música electrónica. Aquella vez (ver crónica) asistí a clubes tan míticos como Melkweg, Studio 80 o De Balie, y pude ver artistas de la talla de Adam Beyer, Joseph Capriati, Dave Clarke, Chris Liebing, Len Faki, Steve Lawler, Zenker Brothers, Darko Esser, Terrence Fixmer… por citar a los más conocidos, aunque fueron precisamente los más anónimos los que me taladraron más la quijotera. Desde luego, ADE es el festival de los descubrimientos, y es que prácticamente todos los DJs de cierta importancia están presentes en las decenas de salas de la capital holandesa que abren sus puertas para la ocasión.

No creo que esta efeméride necesite mucha más presentación. Como cada año, la cita se prolonga durante cinco días, de miércoles a domingo, siempre hacia finales de octubre, una vez concluida la época estival de eventos open air. Esta edición ha abarcado desde el 18 hasta el 22 de octubre. Aunque este año no he podido ir a ritmo de fiesta por día, como aquella ocasión, por motivos laborales, sí que he conseguido aprovechar el fin de semana libre al máximo, asistiendo a tres de las que consideraba más interesantes (¡e intensas!). A través de esta crónica doble, les voy a narrar mis vivencias en Shelter, una de las discotecas mejor dotadas de Amsterdam, toda una referencia en el país, destino obligatorio para los amantes del techno.

Para llegar allí desde la estación central, simplemente tenemos que atravesar el río Ij en uno de los muchos ferrys gratuitos que se disponen para romper la brecha que supone esta división de agua que separa la ciudad en norte y sur. La embarcación nos deja prácticamente a las puertas de las ya famosas escaleras que hay que bajar para pisar el local, completamente opaco y obscuro, enterrado a varios metros del nivel de la calle. No busquen ventanas. Su distribución es bien sencilla: hall de entrada donde validar los pases y salvar un leve chequeo de seguridad, zona de taquillas con los baños unisex anexos (¡y gratuitos!), y el gran dancefloor, en torno al cual se disponen dos barras de pago directo, tanto en metálico como con tarjeta. Así pues, sólo tenemos un stage… eso sí, muy bestia. Sistema Funktion One, con varios módulos de medios y finos distribuidos por todas las esquinas, consiguiendo un reparto de sonido impecable por todo el recinto. Eso sí, para recibir toda la potencia de los graves, hay que situarse cerca del mural de 2×3 metros de subs, orientado a mano derecha de la cabina.

VIERNES

El primero de los dos eventos que atendimos de forma consecutiva, fue la conmemoración del 25º aniversario del sello de la legendaria tienda de discos de Rotterdam, Clone Records. Varios de sus miembros honoríficos compondrían un line-up de lo más variopinto. El primero en presentarse fue Paul du Lac, uno de los artistas locales. Nuestra prematura entrada, sobre la medianoche, nos permitió acometer todas las actuaciones del envite. Lo cierto es que apenas lo vimos una media hora, tiempo suficiente para comprobar el amplio espectro musical que abarca el también conocido por su alias Mirror Man. Las máquinas de humo iban inundando la sala de atmósferas densas, y los primeros juegos de luces comenzaron a persuadirnos. Al igual que ocurre en De School, la política de “ni fotos ni vídeos”, que de hecho te ponen una pegatina en la cámara del móvil a la entrada, como tanto ocurre en Berlín, provoca que el público se centre más es lo realmente importante, que es la música.

ADE Shelter

Siguiendo la línea marcada por su antecesor, Aleksi Perälä nos trajo su último directo, el cual arrancó con sonidos ambient y profundos, para terminar desatando techno de compases rotos, un amplio abanico de cadencias con el que pretendió provocar al respetable. Personalmente, pese a que siempre valoro la originalidad y la innovación, no terminé de verle la gracia a su sesión. Demasiados cortes y cambios de ritmo. Tras el finlandés, llegó el turno de Serge, amo y señor de Clone Records. La noche iba de ritmos rotos, así que el holandés decidió no quedarse atrás, dándole continuidad a la banda sonora multidisciplinar del showcase de su disquera. Con el tiempo, su sesión fue ganando en contundencia y pegada, alejándose cada vez más del electro y el disco-house con el que arrancó.

A las 3 de la mañana, con la llegada de Alden Tyrell, se produjo el punto de inflexión que tanto anhelábamos. Amante de las máquinas analógicas y los sintetizadores, el neerlandés puso las cosas en su sitio. Tras unos primeros tracks houseros de aroma a Chicago, para abrir boca, la actuación revelación de la noche se materializó tan pronto como soltó los primeros beats de techno. Excelente su directo, de menos a más, musculoso y adusto, todo un descubrimiento de artista. Acto seguido, el headliner de la gala cogió las riendas para no tardar ni un minuto en erizarnos los bellos. Ni más ni menos que Blawan, el caballero oscuro, portador del mejor de techno actual de corte Birmingham. El británico no dejó a títere con cabeza, abrasándonos con sus bombos pesados y atmósferas siniestras. Dos horas de vértigo.

El encargado del closing fue Head Front Panel, otro fannático de la maquinaria y del sonido industrial, esta vez en formato DJ set. El listón estaba muy alto, el irlandés no llegó a estar a la altura de sus predecesores. Techno demasiado monótono y lineal, que no alcanzó la hondura de los otros. Rozando el hard-techno, su propuesta me pareció demasiado desaliñada, aunque no cabe duda de que el final de fiesta destacó mucho más que el inicio. Poco más tarde de las ocho, tuvimos que desalojar Shelter, pues el evento matinal, a modo de after, iba a dar comienzo en poco menos de una hora. Sin embargo, decidimos tomarnos un respiro y descansar un rato entre ambos, así que nos ausentamos unas horas antes de librar la segunda batalla.

SÁBADO

Nuestro retorno al club se produjo cerca de la una de la tarde, después de recargar buena parte de nuestras baterías. Tuvimos que sacrificar por completo la actuación de Juan Sanchez, uno de los principales activos de Drumcode, y prácticamente también la de Sandrien, a quien sólo alcanzamos a ver sus últimos latigazos, a base de minimal-techno. El grueso principal del showcase de Electric Deluxe, cuyos artistas eran los que más nos interesaban, aún estaba por acontecer. Pudimos reconocer muchas caras de la noche anterior, así que no éramos los únicos valientes en empalmar estos dos eventos del ADE bajo el mismo techno. Me atrevería a afirmar que incluso vino más público a este. El cartel, desde luego, contaba con más nombre conocidos, y con el apoyo del label de Speedy J, indiscutible dominador de la escena techno de los Países Bajos.

Volviendo al plano musical, los chicos de AnD lo volvieron a hacer, y es que los escoceses siempre arrasan en su paso por las cabinas holandesas. Este dúo, junto con los siguientes en actuar, es de los más solicitados por estos lares. Techno sin contemplaciones, en sutil pero constante subida de bpms, cada track era más incisivo que el anterior. El back to back entre los indomables Clouds trajo un punto más de demencia, si cabe, a la pista de baile, gracias a lo imprevisible de su repertorio, siempre afilado y provocador. A aquellos que aún gozaban de movilidad en los tobillos, todavía les quedaba por sufrir el mejor acto de esta doble velada, el del organizador de esta jornada vespertina de sábado.

ADE Shelter

Efectivamente, llegó el momento del capo de Electric Deluxe, el incombustible Speedy J. Su simple aparición por el backstage ya provoca alaridos y revuelo entre los asistentes. El de Rotterdam no tardó en corresponderles, completando otro set magistral para el recuerdo. Nadie juega con las subidas como él, ni consigue componer tanto por adición de elementos simples. Broche de oro perfecto y vuelta a casa, todavía teníamos por delante otra cita del ADE por experimentar, uno de los cierres del domingo, el desarrollado por el colectivo Reaktor en el NDSM Warehouse. Respecto a Shelter, podemos confirmar que no nos extraña lo más mínimo su consideración de sala techno de referencia en Amsterdam, con permiso de De School. Seguro que muy pronto volveremos, estaremos atentos a su programación.

Autor: Pablo Ortega