Como ya anunciábamos, el aniversario de Code es una cita ineludible para cualquier clubber del país, así lo pudimos comprobar nada más entrar al complejo Fabrik, con una main a rebosar desde primera hora.

Una vez recogida nuestra acreditación, haber dejado el abrigo, habernos provisto de tickets y hacer un pequeño reconocimiento, nos situamos en la main de donde prácticamente no nos moveríamos en toda la velada.
Ahí se encontraba Coyu terminando su set con una pista respondiendo bastante bien para la hora que era. El artista español está en un momento muy dulce, donde por fin se le está reconociendo en su propio país.

Turno para Monika Kruse, la alemana no quiso complicarse la vida más de la cuenta, tiró de tech house y mezclas sencillas y la pista le respondía, no cambió la fórmula en toda su sesión por lo que al final se hizo un poco repetitivo.

Kruse entregaría el testigo a una de las nuevas figuras emergentes, Charlotte de Witte. La belga se plantó con un desparpajo asombroso y nos demostró que su juventud es inversamente proporcional a las tablas que tiene sobre el escenario. Hora y media de un sonido algo más contundente que el de su predecesora. Su set se caracterizó por tener una línea de bajos muy contundente y hacer algún guiño a sonidos más ácidos. Tuvimos oportunidad de escuchar tracks como el Like This de Slam o un remix del mítico The First Rebirth, realizado por ella misma.

El siguiente en pasar revista era Marco Bailey, tan solo tendría una hora, por lo que sería el sacrificado, y es que en un evento de estas características hay mucha gente importante e interesante por lo que siempre es bueno hacer un parón y dedicar unos minutos para hablar con ellos.

00:00 de la noche y punto de inflexión, con toda la cacharrería montada hacían acto de presencia el dúo Karenn. Después de varias horas con altibajos, por fin se ponía la noche interesante, sería a partir de ahora cuando escucháramos el techno con más discurso, con más coherencia y con más sentido. Arthur y Jamie agacharon la cabeza y se pusieron a trabajar, impusieron un ritmo frenético, un sonido muy madurado, sin dejar atrás lo importante: el baile.
Cuando la música transmite un mensaje es fácil conectar, se crea esa magia y energía que muchas veces se echa de menos, artistas como estos en general y sesiones como ésta en particular te hacen recordar el sentido de todo, de por qué estás ahí, de por qué tantos kilómetros y de por qué hay un sector tanto de artistas como de público, que critica en ocasiones la mediocridad del sonido que muchos defienden. El viaje se hizo cortísimo como siempre pasa en estos casos.

Terminado el directo de los ingleses era el turno del baluarte español, Óscar Mulero.
No voy a ser hipócrita, tampoco seré yo quien ponga una mala palabra a su trabajo, pero aún no encuentro explicación a por que, a mí personalmente, no consiguió conectarme. Quizá ya una pista demasiado poblada, quizá que 90 minutos de set se queden cortísimos para un artista que acostumbra a regalarnos horas y horas de auténticos viajes indescriptibles. No lo sé.

Después vendría Len Faki, pero volví a cogerme una hora de asuntos propios, momento de descansar, reubicar al grupo y preparar el cierre.

Borrón y cuenta nueva que venía Ben Sims. Supongo que conoceréis el dicho de “Ben Sims nunca falla” ¿no? Pues eso.
El inglés lo hace fácil, como si no tuviera mérito, como si le fuera innato, lo lleva dentro, le corre por las venas y le sale solo. Tenía la principal hirviendo, pero parecía como si con él no fuese la cosa. Ritmo, groove, mezclas arriesgadas y velocidad para que el personal no se viniera abajo. Uno creo que nunca se hartará de escuchar y disfrutar de Ben Sims, de sir Ben Sims.

Como es costumbre en el aniversario, el cierre correría a cargo de los residentes y creadores de la que posiblemente sea la fiesta techno más importante de nuestro país, Code + Que Techno. Nuke y César Almena se desenvuelven como pez en el agua en estas ocasiones, se les ve ese brillo en los ojos que te indica que el cariño del público les llega hasta la cabina.
Como es tradición nos fuimos a casa con el Born Slippy de Underworld.

Desde aquí, tan solo nos queda felicitar a Code por su 14 cumpleaños y animarles que sigan en la brecha al menos otros 14.

 

Fotos: Tillate